Tertulia flamenca: Entre tod@s

Llegamos al final de la Tertulia Flamenca. A su segundo año. Y ahí estábamos, en la Biblioteca Pública de Valladolid, de nuevo sobre lo mismo: ¿Qué es el flamenco?. Esta vez, o una vez más el detonante volvió a ser Camarón de la Isla.
Nos habíamos reunido para presentar el disco elaborado entre l@s asistentes al Club y comentar los cantes propuestos e incluidos en el cd, con este regalo de portada-contraportada obra de Jesús Gigosos, un retrato de much@s de tod@s nosotr@s (él también).
La leyenda del tiempo abre la recopilación. Y ahí empezó todo. El tema recurrente, no sólo en la Tertulia, sino desde que el flamenco es flamenco, el tiempo es tiempo o Camarón es Camarón, y que si te dejas llevar puede derivar hacia, «el Arte de la Pureza o la Pureza del Arte». Lo que sucedió, el tono, ambiente en que transcurrió el debate, lo resumió Pedro (el otro, el peluquero, anda pachucho) en una frase: «El flamenco es pasión».
Por el resto de cantes seleccionados se puede comprobar que en la Tertulia se guardan, mantienen las esencias del flamenco:
Antonio Piñana – Santonera
Carmen Linares – Soleá Apolá
José Menese – Garrotín
Pepe de la Matrona – Cabales de Silverio
Dolores Agujetas – Siguiriya
Fosforito – Bamberas
Antonio Mairena – Siguiriya del Planeta
José Menese – Caracoles
Camarón de la Isla – Fandangos
Paco Toronjo – Cané Valiente de Alosno
Chocolate –Fandango
El Chozas – Soleares
Tomás Pavón – Martinete y Debla
Tío Enrique Soto – Bulerías
El Negro del Puerto – Cantiñas
Juan Villar – Tientos
Fosforito – Fandangos
Moraíto – Vals y bulería
Una selección, con todos los peros posibles -y  «algo coja», de cantaoras-, pero por ahí han ido las preferencias, en esta ocasión.
Quien seleccionó a Dolores Agujetas comentó que la había visto cantar en Bilbao y había quedado impactada, sobrecogida. Para mostrar al, dicen, otro Camarón -«todo es cante», dixit Caracol– unos fandangos que grabara con Sabicas en un disco de éste, cuando aún el de la Isla no había grabado su primer disco: «Qué voz más preciosa, pura, limpia, qué maravilla. Y es difícil cantar esto», vino a expresar Miguel Ángel.
Fandangos varios, lo que dio a pie a Román para que nos contara sobre sus treinta y pico variantes, el origen morisco del fandango cané -«como lo tiene la caña»- y su relación con las pandas de verdiales, otro cante colectivo, y sobre Paco Toronjo, quien sólo cantaba fandangos, «las bíblicas, como nadie, y sevillanas. No me he emocionado tanto escuchando cantar por fandangos como con él», decía Román, que recordaba un encuentro con el cantaor, «en una cantina, que llegó el hombre ‘alumbrao’, y qué bonito, qué manera de cantar».
-Y ¿hacía por Calaña, también?
-Por todo, Valverdes, del Rebollo, del Bartolo
Terció Berni en dicho recuerdo de aquel «auténtico maestro» del fandango: «Se le murió su hermano, que cantaba muy bien e iban los dos juntos; se le murió un hijo del ‘caballo’, la mujer le dejó por otro. Ya sólo le quedaba el cante».
Y escuchamos a Toronjo, y a Menese -«un valiente»-, y a Tomás Pavón -«así ya no se canta»-, a Dolores, a Diego Clavel -«uno de los que se propuso, pero…»-, a Camarón -y vuelta a empezar: ¿qué es el flamenco?-, y que Antonio Mairena se gastó las 500.000 pesetas que le tocaron en la lotería para conocer los cantes de las familias gitanas; y un libro (Manuel Bohórquez: Tomás Pavón. El príncipe de la Alameda. Editorial Pozo Nuevo. 2007), y nos fuimos con El Chozas, en glorioso trance por soleares.tertu3
Quedó por traer aquí esta portada, obra de Gerardo Vacas, de uno de los discos del Club Flamenco. Hecho está.
«La leyenda del tiempo es como el sol entrando por la ventana».

Tertulia flamenca. Yo, Agujetas

«Irrepetible, heterodoxo entre los heterodoxos, cantaor de la negrura, del escalofrío, del temblor; racial, rancio, controvertido, provocador, anárquico, un genio…». Todo esto y más se dijo de Manuel de los Santos, Agujetas, en la pasada cita de la Tertulia Flamenca en la Biblioteca Pública de Valladolid. Por completo a él dedicada.
Estuvo precedida por la proyección de Agujetas, cantaor, película dirigida por Dominique Abel. A tod@s gustó, interesó, el documental, ópera prima de la directora, «que aprendió flamenco en la Academia de Antonio Gades, y ha sido actriz, modelo, escritora –Camaleona. Ed. Planeta, 1999-, guapa, inteligente, hay que ver su web. Y tiene mucho mérito lo que ha hecho en esta película, que no tiene desperdicio, porque aguantar a Agujetas… Es una película que permanecerá».
Como Agujetas. Del que no se sabe donde nació -«a mí eso me parece buenísimo»-, que canta, «para el mundo». Es el cante jondo y el flamenco, nada de cantes aflamencados, «ni una petenera, como, por otra parte, es lógico». Es la radicalidad, el no hacer concesiones. Comentaba Miguel que le hubiera gustado hacer la selección para el disco que acompaña la Tertulia -20 cantes, y ninguno llega a los tres minutos-, sólo de cantes sin guitarra.
Porque le sobra la guitarra, y lo vimos también en la película donde le acompañaba Moraíto -«perfumada sea su memoria»-, no permite ni lucirse al tocaor, él es el protagonista absoluto. «Cuando tocas para un cantaor metódico tipo Fosforito o Luis de Córdoba, que van llevando el compás, es facilísimo acompañarles porque sabes los tiempos, les vas abriendo y cerrando. Con Agujetas, tienes que estar escuchándole».
«Tal vez sea por eso el acortamiento de los tercios, que los acorta al máximo… Donde mejor se le ve ligar los tercios es en la debla, que la canta por tonás, sin respirar… Con el compás va por donde le da gana… En los martinetes, que tal vez sea por donde mejor cante porque lo vivió, hace los silencios larguísimos… ¿No llama -en el disco de la Tertulia- a un cante, soleá al cambio?, que es mentira, no existe, y vemos que el guitarrista le toca por alegrías -por cantiñas, corrige alguien-, él lo puede hacer…».
«Como todos los artistas, en todas las artes, Agujetas está creando desde que empieza a hacer su arte hasta que termina. Como Van Gogh en la pintura crea colores, formas, se vuelve hasta loco. Agujetas es un artista nato, rotundo, imprevisible… Yo no tengo tan claro que sea un genio, pero pone los vellos de punta… Y qué más importa».
 
Agujetas es el cante con faltas de ortografía, analfabeto, el que nace del lumpen, el que enlaza con las etapas pretéritas del flamenco (Silverio, el Marrurro, Manuel Torre, su padre…), es el flamenco de la tradición oral, el que se transmite a través de la familia, que sigue con su hija Dolores, «un cante tétrico, un cliché de su padre», o su hijo Antonio, que podría haber heredado el cetro de su padre. Es la rebelión contra lo que fue la realidad del flamenco, él ya no iba a cantar para los señoritos, porque, como dice en la película, «soy libre». Después, Camarón -«no se llevaban nada bien»- traería una visión más amplía del mundo, del flamenco. «Es el misterio del flamenco… No me canso de oir a Agujetas«.
«He visto mucha soledad, muy solo a Agujetas en la película… el inicio me recuerda a ‘Novecento’… En ese inicio con el cantaor avanzando hacia cámara desde la lejanía por un terreno llano, árido, tal vez sembrado, cantando a pelo, hasta detenerse en un primer plano de su cara, está condensado todo lo que es Agujetas y la mirada, el sentido, la poética de la película y de su directora, realzado por el blanco y negro, el color de lo imaginario, de los sueños… me gusta el juego de espejos que practica la directora con el espectador de su filme, nosotros, al reflejar los rostros de gentes diversas escuchándole cantar… O ese enfrentarse a su juventud, cuando le pone una antigua grabación por televisión, me parece otro de los momentos geniales de la película… Ahí canta por soleás que quita el sentido…».
Agujetas, una voz única dentro de una música donde abundan las voces únicas, que tal cosa propicia el flamenco; un ser asocial, por su genialidad -«los riesgos de la vida»- y su manera de ser -«no lo quiere nadie»-. Nos quedamos, y compartimos, con la cita de Miguel de Unamuno que se puede leer al principio de la película: «El que defiende el ‘Yo’ defiende todos los ‘Yos’, es el Nosotros».
(Este próximo viernes penúltima cita del Club Flamenco, sin tema concreto a tratar, salvo el de elaborar una lista de cantes al gusto de l@s asistentes. Y para el 31 de mayo, despedida, con tod@s los aficionad@s posibles, interesad@s. Con alegría, digo)

Club de cine Espigadores: Irina Palm

En nuestra próxima sesión veremos una comedia británica, aunque está dirigida por un alemán de origen polaco, Sam Garbarski. El estilo visual y la mezcla de comedia y crítica social entran de lleno en una corriente fílmica de gran éxito en los últimos años (y si no, ahí tenemos a Full Monty, con la cual coincide hasta cierto punto en su argumento).Irina_

Sin embargo, este tipo de cine no agrada a todos por igual: muchos le achacan que su crítica, políticamente correcta, se queda a medio camino y contribuye justo a lo contrario de lo que pretende: que aceptemos con una plácida sonrisa la situación tal cual es y salgamos del cine contentos y satisfechos.Irina_Palm-720250774-large1

Por ejemplo, en abril de 1999 (¡cómo pasa el tiempo!) la añorada Filmoteca de Caja España organizó un ciclo titulado de forma significativa Cine británico: el realismo sentimental. Estaba compuesto por La camioneta (Stephen Frears, 1996), Go now! (Michael Winterbottom, 1995), Mi nombre es Joe (Ken Loach, 1998), Tocando el viento (Mark Herman, 1996) y Full Monty (Peter Cattaneo, 1997).

En su Escrito correspondiente, Luis Martín Arias, tras hablar de la “anomia” o desestructuración social que ha experimentado el Reino Unido a partir del siglo XIX, agudizada desde los años 70 del siglo pasado con la nefasta época del llamado “thatcherismo”, afirma:

“Quizá este contexto social explique la proliferación acaecida en los últimos años de películas británicas con “contenido social”, casi siempre, y desde el punto de vista estilístico, inscritas en un realismo ingenuo que utiliza el llamado “efecto documental” para conseguir sus fines.” (…)Irina_Palm

“…los filmes de Frears, Ken Loach y de sus imitadores destacan por su ligereza formal y técnica, de modo que están muy lejos de los experimentalismos intelectuales y conceptuales de, por ejemplo, el Jean-Luc Godard de su época más izquierdista…”

“Además, deberíamos señalar otra característica del modelo fílmico que estamos analizando: el uso retórico del humor, junto a una utilización totalmente desenfadada del subrayado melodramático, de tipo sentimental…”

Irina Palm Club cine (2)Y concluye: “En resumen, del mismo modo que es dudoso que el contemplar una y otra vez las atrocidades que ocurren en el mundo en la pantalla televisiva, entre una serie de spots y otra, sirva para concienciar a la gente y hacerla más solidaria, es bastante cuestionable que el nuevo cine realista británico movilice a sus espectadores, les haga activos, les motive para actuar y modificar la realidad. Más bien es posible que los sumerja, todavía más, en una pasividad autocomplaciente, que se regodea en un goce marcadamente escópico. Por eso este cine parece más un síntoma, que forma parte de lo que intenta describir, que una solución.”

Interesante, ¿no?

Tertulia flamenca. Lo social

«Ya digo. Es lo de siempre, lo de otras veces, lo de otras tertulias. Cuarenta personas dando vueltas al manubrio, con el pretexto de Lo social en el flamenco. La esencia, el origen, el porqué, no somos capaces de sacarlo a flote, pero nos consolamos pensando en que, quizás, sólo quizás, es mejor así. ¿Por qué desvelar todos los misterios? Hay uno con el que no podemos, el Flamenco, pues bueno, pues vale, pues mejor ¿Acaso sabemos lo que está mirando el perrito que se hunde tras de un tronco, en el cuadro de Goya? Si lo supiéramos, uno y otro, comprenderíamos el Universo, y por ahí si que no paso.
«Luego, nos ponen unas escenas de Las 3.000 Viviendas, ese documental de la espabilada francesa donde un arapahoe y un flamenco se saludan, se abrazan y prosiguen con sus vidas, mientras un burro, irónico, tierno y hermoso, los contempla desde el hueco de una ventana del tercer piso de esas viviendas que son 627 y no 3.000. Casi todos reímos, o sonreímos, y pensamos que, a lo mejor, el Flamenco es eso, lo surrealista y lo que no tiene explicación. Después, escuchamos un cante de Pepe Taranto (que no viene en el disco) y a muchos se nos alteraron los pajarillos del alma, no sólo porque en ese momento alguien nos dijo en voz baja que se había ido Bebo Valdés, si no porque a los sones de Pepe Taranto, en el Pleistoceno, claro, alguno se dejó las ilusiones y los pelos de la cabeza en aquello de la unidad, la unidad en el Frente Democrático de Izquierdas.
«Proseguimos, que si folklore sí, que folklore no (que no: pero tampoco pasaría nada si lo fuera, pues el folklore viene del pueblo), que si Cultura, sí, o que sí (que sí), y que el flamenco no es canción protesta, porque la Protesta ya la lleva implícita (qué bueno, tío). Nos pusieron a Juana la del Revuelo con más mujeres del Polígono Sur, haciendo palmas y cantando por bulerías («Todo lo bueno para papá»), y luego, al encenderse las luces, supimos que la respuesta era eso: el pueblo cantando y bailando (o quejándose, que han pasado mucho frío). Salimos, era de noche, algunos se fueron antes, por ver a Curro Piñana en el Cervantes. Llovía más que cuando se casó Leticia con Felipe de Borbón. Frío. Valladolid. Qué bonito, estar vivos y entre amigos».
SALUD
M. A. Galguera
 (Gracias a Miguel por cubrir nuestra ausencia en la pasada Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid. Nos veremos en la próxima cita del Club, creemos que para el 19, con Agujetas como protagonista y más Dominique Abel, que veremos su película. Y aquí un enlace sobre qué es el flamenco para la directora, tomado de su web -enlace apuntado más arriba- y merece la pena, como todo lo que ha hecho la francesa. Nos quedan un par de cosas. Losocial
Vídeo relacionado con lo que cuenta Miguel y dedicado a una nueva seguidora, Annette, que se ha sumado a este blog, ole:

Club de cine Espigadores. Soul Kitchen, de Fatih Akin

Gracias por los comentarios a la anterior entrada, dedicados al maridaje entre cine y literatura, a desenlaces sorprendentes, a las mujeres fatales y a los bibliotecarios y bibliotecarias (algunas podrían entrar en la anterior categoría ;-)).

En esta nueva sesión veremos una comedia donde la música juega un papel fundamental. ¿Diegética o no diegética? That is the question. Espero respuestas después de ver la película.

Mientras tanto, ahí va el fragmento de una entrevista con el director:

Fatih Akin

Fatih Akin

“Melómano confeso, Fatih Akin (Hamburgo, 1973) ha hecho de la música el núcleo central de su último filme: «Si vas a Berlín, oirás muchísimo tecno; y si vas a París te pasará lo mismo con el electro. En cambio, todos los clubes de Hamburgo están dedicados a la música soul. Escogimos las canciones de la banda sonora, prácticamente un 85%, antes de empezar la película. Después variamos algunas cosas por problemas de derechos». (…)Soul_Kitchen-982098070-large

El director cambia así de registro después de haberse llevado el Oso de Oro en la Berlinale de 2004 por Contra la pared, y del impresionante recibimiento de crítica y público en 2007 para Al otro lado: «Esta película nace de la necesidad de retratar el espíritu de una época, y debía ser ahora, mientras me quede suficiente pelo. No sería correcto hacerlo a los 50 años».soul-kitchen-foto13 El cineasta niega que el género escogido responda a factores coyunturales: «Dicen que cuando hay crisis las comedias funcionan muy bien, pero lo cierto es que empecé a desarrollar este proyecto hace cinco años y lo he acabado ahora… Si la crisis hace que Soul kitchen triunfe, espero que ésta dure un rato más», comenta entre risas. (…)

«¿Qué me hace reír? Los hermanos Coen, Jim Jarmusch, Adriano Celentano, las pelis de Bud Spencer, Buster Keaton… Cuando creas una comedia, coges todas estas cosas y no las copias, sino que las adaptas. Es como el hip-hop: tomas un poco de cada cosa y creas algo distinto. ¿Me entiendes?»

Entrevista de Toni García, 11 sept. 2009

http://elpais.com/diario/2009/09/11/cultura/1252620006_850215.html

Club de cine Espigadores. Los asesinos, de Ernest Hemingway.

“La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.”

De nuevo una sesión especial en el club de cine. Esta vez cedemos el paso a la literatura, que entra por la puerta grande de mano de Ernest Hemingway, con su cuento Los asesinos:

“El cuento fue incomprendido al comienzo debido a que tiene un enfoque objetivo; el hilo de la trama se va desarrollando ante el lector como si fuera una película – el autor no penetra en los pensamientos de los personajes ni tampoco hace descripciones de personajes o acciones que están fuera del ámbito del enfoque (…). El lector debe suponer el drama que se vive al «observar» los acontecimientos de acuerdo a como se están desarrollando, ya sea por acción física como también por los diálogos.”

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081015172619AAK3keK

The killers, título original del cuento, tuvo dos adaptaciones cinematográficas y a ambas, por esa costumbre tan extendida de los distribuidores españoles, se les cambió el título: Forajidos (1946), de Robert Siodmak, y Código del hampa (1964), de Don Siegel. En la sesión del próximo jueves veremos una de ellas.

 Ahí va un artículo interesante sobre el relato de Hemingway. Después de haber leído el relato, ¿coincidimos con la autora?

Ernest Hemingway: Los asesinos

Por: Pilar Álvarez Masi

Publicado en 1927 en los Estados Unidos, y preso de un contexto social en el cual la mafia ingresaba al país y medidas tomadas desde el propio gobierno, como la ley seca, favorecían este tipo de organizaciones, “Los asesinos”, escrito por Ernest Hemingway, plasma en un breve relato, cómo un asesinato inminente se había vuelto casi cotidiano en la sociedad estadounidense de los años ’20.
En cuanto a la escritura propiamente dicha, y dejando de lado tanto el contexto histórico como el del propio autor, “Los asesinos” es un relato ágil, que provoca en el lector un cierto ritmo al leerlo, dado por los diálogos cortos, la excesividad [sic] de los mismos y la falta de descripciones cargadas de adjetivos. En muy breves párrafos Hemingway le da al lector una idea de los protagonistas y del lugar dónde se desarrolla la escena, el resto de la historia es contada a través de las conversaciones, lo que carga al relato de un claro ambiente teatral (mucho diálogo, poca escenografía). A través de ellas conocemos también a los personajes, herramienta que proviene también del teatro y el cine, los diálogos comunican, cuentan lo que a través de imágenes no se puede o resultaría muy tedioso hacer.
Otro recurso que también es utilizado por el autor es el de la elipsis. Ya desde el título se propone que, si bien no lo hemos leído (ni tampoco lo haremos, porque en ningún lado está mencionado) hay al menos, dos personajes, que anteriormente a lo relatado, han matado. Asimismo, la muerte final, que debido al contexto de la historia se supone que termina ocurriendo, tampoco está narrada, ni lo están los motivos por los cuales alguien (no se sabe quién) ha mandado a matar a Ole Andreson.”

http://nomepidasquenotemienta.blogspot.com.es/2009/11/ernest-hemingway-los-asesinos.html

Tertulia flamenca. La guitarra: los patriarcas

«La escuela primitiva o antigua es muy de pulgar, rasgueos sencillos, alguna falsetita, con un punteo muy bajo, que se empieza en lo que se llama tirar para arriba, ir de la zona aguda a la grave, de la prima a la sexta».
Continuamos la charla de Faustino Dueñas, guitarrista y aficionado flamenco vallisoletano, sobre la guitarra flamenca en la Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid, y algunos de sus primeros y más señalados protagonistas.
El Maestro Patiño, a quien se atribuye la incorporación de la cejilla al flamenco, «para así mejor coger el tono del cantaor;» Juan Gandulla; Manolo de Huelva, «sentido del ritmo, del compás enorme; a todos los de Jerez les gusta mucho»; Miguel Borrull hijo; Javier Molina, «quien va marcar, con ciertas reservas, la escuela jerezana del toque. Los Morao fueron alumnos de este hombre -vivió cerca de 100 años- de formación musical bastante sólida, hacía dúos de guitarra, pasaba óperas, operetas, zarzuelas a la guitarra. Su falseta por seguiriyas se sigue tocando».
Una nueva escuela: Ramón Montoya. «Por entonces, los tocaores ya usan casi todas las técnicas actuales, los trémolos, arpegios, sonidos armónicos, utilizan todo el diapasón de arriba abajo –se solía utilizar sólo cinco trastes, era raro que se pasase del cuarto para abajo-, con Montoya se marca el inicio de la guitarra actual… Su padre era de Medina de Rioseco (Valladolid) y su madre de Fregenal de la Sierra (Badajoz)… Su toque no era nada gitano, le gustaba un toque dulce, ideal para Chacón, con el que formó una de las grandes parejas del cante y el toque… Te podía hacer llorar… fue el primero en grabar un disco en solitario, para una casa francesa… su guitarra se llamaba La Leona… estoy convencido que tenía, también, una formación clásica…».

Ramón Montoya

Ramón Montoya

«¿Cómo hubiera sido el cante sin la guitarra?, ¿Camarón habría sido lo mismo sin Paco de Lucía, y viceversa? Montoya si no hubiera tenido a Chacón, ¿cómo habría sido?, y al revés, lo mismo… La guitarra y el cante no se pueden entender por separado… No es que la guitarra esté supeditada al cante… La guitarra más completa es la de acompañar…». Faustino opinaba, respondía a algunas preguntas de los presentes, mientras proseguía su charla citando nombres de tocaores históricos. Como Perico el del Lunar, padre.
«No dejó escuela, salvo su hijo. Con él empiezan las grabaciones en microsurco. La importancia de este hombre está en su gran afición al flamenco, además era un buen cantaor; siempre luchó para que el cante no se pierda. La caña que conocemos, la de Rafael Romero, se la enseñó él; y se le debe la Antología Flamenca de Hispavox (1954), con todos los cantaores más representativos y todos los cantes (el de la Matrona, Bernardo de los Lobitos, Jacinto Almadén, Roque Montoya, el Sernita…). Es algo tenemos que agradecérselo todos los aficionados, hay quien dice que es como el Antiguo Testamento. Tenía una gran técnica, sin trémolos, ni cosas de esas, pero tenía una justeza de toque, un gran sentido de la música para acompañar. Empezó con Chacón, que le cogió en su última época, y si cogió al del Lunar por algo sería».

Niño Ricardo

Niño Ricardo

Niño Ricardo, «que creará escuela; después de Montoya uno de los guitarristas más influyentes. Su fuerte era el acompañamiento tanto del cante como del baile; cambia algunas formas clásicas de Montoya, introduce arpegios nuevos, muy personales. Es una de las principales referencias para Paco de Lucía, dicho por él Estamos casi en la guitarra actual».
Diego del Gastor: «Va a marcar un estilo, el de Morón, con bastantes seguidores, sobre todo de Estados Unidos, y algunos detractores, no sé por qué. Personaje singular, estudió con el guitarrista Pepe Naranjo, y dice que se iba detrás del Niño Ricardo, pero tocaba como le daba la gana, y muy bien, por cierto. Toca a cuerda pelá, dar una nota solo; con un sentido del ritmo muy suyo, diferente del resto… acompañaba bastante bien, aunque no lo  hizo mucho, no entró del todo en el mundillo profesional, decía que tenía medios vivir y por eso tocaba cuando quería. Y hacía bien. La sintonía de Rito y Geografía del Cante es una falseta suya».
Inciso: «Los de la escuela catalana acompañan imitando al piano, no usan prácticamente rasgueos, hacen mucho arpegio, melodías (Ramón Caro, por ejemplo). El rasgueo es como el alma flamenca, si se lo quitas al flamenco es como si le quitas el arroz a una paella».
Con unas palabras dedicadas a Esteban de Sanlúcar -«apoyó las primeras grabaciones de Antonio Mairena; su forma de tocar tiene elementos del folklore andaluz, que lleva al campo flamenco, como los panaderos, que popularizó Paco de Lucía«-, la charla llegó a su fin. El tiempo disponible dejó en el aire otros nombres: Melchor de Marchena, Luis Maravilla, Pepe Martínez… y Sabicas. Sobre los que se volverá, tal fue el compromiso con Faustino Dueñas, quien a un@s introdujo, a otr@s recordó el mundo de la guitarra flamenca: «Su dialéctica es sentimental, conmueve o no, pero no tiene que convencer», escribieron los hermanos Caba Landa, allá por principios de los años 30 del siglo pasado, cuando la sonanta pasa a formar, o ya era, parte de la creación del flamenco.
Un libro: La guitarra. Historia, estudios y aportaciones al arte flamenco, de Manuel Cano (Universidad de Córdoba, 1986).
La próxima cita del Club Flamenco, el día 22 de este mes; el asunto a tratar: historia social del flamenco.

Tertulia flamenca. La guitarra

Daba comienzo una nueva reunión de la Tertulia Flamenca, en la Biblioteca Pública de Valladolid, con un recuerdo a Pascual Cordero, presidente de la Peña la Siguiriya, fallecido días atrás. Pocos han sido los conferenciantes que han pasado por el Club, al estar pensado éste como un foro de reunión, de participación. Pascual fue uno de ellos y nos habló sobre el flamenco y los flamencos de y en esta ciudad; otro, fue Pedro Sanz y su saber sobre los cantes mineros. Y el viernes pasado, Faustino Dueñas,para hablar de la guitarra flamenca.

Faustino-Duenas

Faustino Dueñas

Faustino es uno de nuestros reputados tocaores, un veterano aficionado con mucho saber a sus espaldas y mucho toque en sus dedos. Hombre templado, es miembro de la Tertulia Medinense, de su localidad natal Medina del Campo (en un aparte, nos contó que, además de organizar durante 35 años la Muestra Flamenca en su ciudad, la Tertulia organizó la segunda misa flamenca que se realizó en España, tras la de Sevilla en 1968, aquella que tuvo a Antonio Mairena, Luis Caballero y Naranjito de Triana como protagonistas).

Portada del cd

Portada del cd del Club sobre la guitarra, obra de Daniel Villalobos.

La charla de Faustino Dueñas se centró en los comienzos de la guitarra flamenca hasta su asentamiento definitivo -pero no final- con Sabicas como cierre de esta primera, extensa y fecunda etapa en el hacerse del toque flamenco.

Para empezar, la guitarra como instrumento, «que sigue en evolución», apuntó Faustino, y sus constructores, pues, «como me dijo uno de los Hermanos Conde, las hacemos los guitarreros y los guitarristas las acaban». Antonio de Torres, natural de Almería, es la primera referencia conocida como constructor de guitarras flamencas; luego, Francisco Tárrega y el primero de la saga de los Ramírez, de Madrid, quien termina por asentarla.

«La guitarra flamenca viene de la barroca, mucho más estrecha, así como de instrumentos anteriores que se basan en una caja de resonancia y unas cuerdas, como la guitarra latina y la morisca -citadas en las cantigas de Alfonso X-; la morisca va a tener mucha importancia en lo que será la flamenca. La latina era más de pulsar, de punteo; la morisca, que viene del laúd, de rasguear; y la flamenca se distingue por el rasgueo», prosiguió Dueñas, quien no se olvidó de citar a Ziryab e incluso ofrecer un apunte mitológico sobre la creación de la guitarra, con el dios Mercurio como creador (“hizo la primera guitarra del cóncavo de un animal llamado tortuga, consumiendo los interiores de esta y quedando sólo los nervios tirantes”).

Guitarra latina (izq) y morisca, en las Cantigas de Alfonso X.

Guitarra latina (izq) y morisca, en las Cantigas de Alfonso X.

 Situándonos ya en el siglo XIX, encontramos dos formas de tocar, «el toque de punteo, que se llamaba ‘tocar por lo fino’, y el de rasgueo o ‘tocar a lo barbero’, y con el que se asociaba al flamenco de aquellos principios, que era más de acompañar al cante o al baile». Y como sucede en la vida y en el arte, uno y otro se miran, se copian. Así surge la llamada ‘generación perdida’, con nombres como Francisco el Murciano y Julián Arcas, señalado como uno de los precedentes del toque flamenco, «le imitarán todos», los de la época.

Julián Arcas.

Julián Arcas.

Arcas, ‘tocaor fino’, armoniza a los ‘barberos’ o primeros tocaores flamencos que había escuchado, e “improvisaba variantes en el acompañamiento de rondeñas, malagueñas, fandangos, jotas…”.

(Un libro: El guitarrista Julián Arcas (1832-1882). Una biografía documental. Instituto de Estudios Almerienses. 2003).

Toca parar aquí, por hoy, en la charla de Faustino Dueñas sobre la guitarra flamenca (si en lo vertido en esta entrada del blog hubiera algún dato erróneo, sería atribuible a nosotros), y escuchar el primer tema de los varios que sonaron en el Club Flamenco, seleccionados por el conferenciante y reunidos en el cd que se entregó a l@s asistentes. Y ese primer tema es la Soleá de Julián Arcas, interpretada por Alfredo Mesa:

Continuaremos con Javier Molina, Ramón Montoya, Manolo de Huelva, Perico el del Lunar, Niño Ricardo, Diego del Gastor, Melchor de Marchena, Luis Maravilla, Sabicas… gigantes del toque («Ahora se graba con una claqueta, un metrónomo, sin ruido, con lo cual es muy fácil llevar el compás, pero llevarlo sin ninguna referencia salvo tu propio compás interno, el que le tenga, o con unas palmas, hay que ser…». A estas palabras de Faustino, añadimos un enlace con dos entrevistas a Montoya y Molina -para aliviar la espera, por si se hace larga-, aquí).

Más información en Tiempo Flamenco

Club de cine Espigadores. Ensayo de orquesta

Fellini, por fin… Es el tercer año del Club y todavía no habíamos visto nada del genio italiano. Asistiremos a Ensayo de orquesta (1979), una gigantesca película “menor”, que dará para un interesante debate.  Y más en estos tiempos que corren.Ensayo-orquesta

Pero no adelantemos acontecimientos. Para abrir boca, un fragmento sobre Fellini que he encontrado por la red:

“Todo lo que me importa cabe en dos escenas de Fellini.Federico-Fellini

La primera pertenece a 8 ½. En un relato soñado (aunque, ¿soñado por quién?) Guido se rodea de todas las mujeres de su vida. Como un niño egoísta, exige y ordena y se enfada. De pronto, incluso, hace restallar un látigo. Las mujeres de su vida bailan. Son muchas y bellas. Se atienen a sus órdenes y salen de escena cuando él lo manda. Y sin embargo, a Guido no lo abandonan ni el desconcierto ni la tristeza.

La segunda aparece en Ginger y Fred. Suenan espantosas melodías electrónicas para que Franz Kafka y Marcel Proust bailen frenéticamente en un descampado industrial. Esos espacios le gustaban mucho a Fellini: la maleza periférica frente a bloques de hormigón golpeados por el viento. Kafka y Proust bailan como posesos, iluminados por los neones de un bar de carretera. Los rodean unos motoristas etílicos. Es la posmodernidad como desolación.

Así pues, por un lado, el hombre que trata al amor (y a la memoria del amor) con cobardía. O sea, con crueldad. Por otro, un tratado de sociología de la cultura en un minuto de cine.

Nunca hay que olvidar a Fellini.” OrchestraNadal Suau

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/nuncapasanada/2011/03/16/fellini.html