Tertulia flamenca: «Carmen Amaya», el libro de David Pérez Merinero y Montse Madridejos)

«Decía Antonio Gades que en la primera ocasión que la vio se quedó mudo, y esa misma actitud se repitió en él cada vez que la veía bailar», dijo David Pérez Merinero el pasado viernes en la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, adonde acudió para presentar el libro, Carmen Amaya (Edicions Bellaterra, 2014), realizado junto a Montse Madridejos.

Una biografía diferente a las existentes sobre la bailaora construida a base de artículos originales publicados en periódicos y revistas de los lugares por donde actuó; de fotografías, dibujos y cuadros; de algún documento oficial, rematado con una completa, por primera vez, filmografía, discografía y otros datos de interés de su trayectoria artística.

David Pérez Merinero.

Pérez Merinero nació en Écija (1951), pero pasó su infancia y adolescencia en Jerez. Tal vez por eso se considere un «mal aficionado» porque, «lo que me interesa del flamenco es casi exclusivamente Jerez y el flamenco que hacen los gitanos».
Matemático, crítico de -con el- cine, profesor de ofimática, funcionario de Hacienda, no se considera flamencólogo -«uno de los mayores insultos que se le pueden dirigir a un flamenco»-, pero contribuye al conocimiento del flamenco a través de su blog, Papeles Flamencos (dentro de los que se dedican a la investigación, término que no sabemos si le gustará, tiene su propia personalidad y singularidad).
Avisó de que era «mal conferenciante» y que sólo había abandonado su ‘quietismo contemplativo’ para hablar del libro allí donde se le ha requerido y que Valladolid, esperaba, fuera el último acto. Y sí se le notó que le faltaban tablas como conferenciante, le costaba sintetizar, ganando más en el cuerpo a cuerpo, en el intercambio pregunta-respuesta, y si es con una cerveza en la mano, mejor.
El libro sobre Carmen Amaya desmonta algunos mitos y verdades dadas por supuestas sobre la bailaora creídas, hasta el día de hoy, desde que fueran lanzadas por sus ‘biógrafos’. La principal es la referida a su fecha de nacimiento, hasta ahora fijada en el año 1913, sin ningún tipo de datos que lo certifiquen -el documento legal sobre su nacimiento no existe o no se ha encontrado, aún-; al menos, David y Madridejos cuentan con varios indicios para situar la fecha en 1918.
Se vieron fragmentos de dos de sus primeras apariciones en cine, antes de realizar La hija de Juan Simón (1935), apariciones fugaces de una Carmen Amaya muy niña, preadolescente (La Bodega, de Benito Perojo, baila junto a su tía La Faraona y una prima; y Dos mujeres y un don Juan, dando palmas), que, junto a otros datos, apoyan su versión de 1918 como fecha de nacimiento.

Menos complicado resultó a los autores demostrar que no había sido, como se ha escrito y creído, portada de la revista Life, aunque esta le dedicara un reportaje; o que por fin se diga la verdadera fecha de su matrimonio simplemente mostrando el documento del enlace. David, quien tampoco aseguraría que nació en el Somorrostro, fue preguntado por los amoríos atribuidos a la artista (Vallejo, Farina, Antonio Mairena), dando razones de las dudas que le suscitaban tales emparejamientos…

Carmen Amaya

Lo que no se puede desmontar, ni cuestionar es «el misterio, la fuerza de su baile», afirmó Pérez Merinero, quien viera a la bailaora por primera vez en un programa de televisión española, Esta es su vida -«que no se conserva»-, cuando él tenía 10 años, «y me impactó, y sobre todo por ver, por primera vez, a alguien que tenía pintada en su cara la muerte -el programa se emitió seis meses antes de su fallecimiento en noviembre de 1963-, y el baile tiene mucha relación con la muerte».
«Lo que busco en el flamenco  es la originalidad, el hecho único y», explicó David, «creo que Carmen Amaya responde a ese modelo. Su baile nace y muere con ella, es irrepetible. Se entiende a Gades cuando decía que se quedaba mudo, es inexplicable su baile y los libros sobre baile pasan de puntillas sobre ella. Su baile no responde a ninguna escuela, es difícil engarzarla en alguna teoría; sin embargo, uno lo ve y lo siente como muy próximo, parece que esa es la forma… si Carmen volviera a bailar su baile seguiría siendo muy moderno».
Algunos de los asistentes destacaron la elegancia de su baile y persona, «siendo una gitana nacida en una barraca»; otros prometieron volver a mirar su baile, que hasta entonces no les había llegado (repensar, no; olvidarse de entender en cuestiones de arte: pérdida de tiempo, de goce, de sentido; sólo artistas de su nivel han podido decir algo sobre su baile -Cocteau, Toscanini, Orson Welles, Chaplin, Nureyev…- y aún así…).

Pérez Merinero comentó que andaba a la búsqueda de editor para publicar la discografía completa de Carmen Amaya, y más datos e historias se citaron y relataron -y las que se pueden encontrar en su blog-, entre las que figuraba esta ciudad y uno de sus -único- genios, Vicente Escudero, «uno de los culpables» de que el baile de Carmen Amaya fuera el que es: el padre de la bailora, quien decía que cantaba mejor que bailaba, quiso llevarla a una escuela de baile y consultó al bailaor vallisoletano sobre cuál elegir, «este le dijo que ni se le ocurriera porque mataría su espontaneidad, que es el principio de su baile; tuvo una visión espléndida Escudero», contó David.

El pintor -y miembro del 'Comando Jerez'-, Pepe Rodríguez, con el libro de David.

Por último decir que en el Centro Cultural Provincial, de Palencia, hasta el 29 de junio se puede visitar la exposición de Colita y las fotografías que realizó a la genial Carmen Amaya.
 
(Ayer viernes, si el tiempo y la autoridad lo permitieron, se celebró la despedida de la Tertulia Flamenca de esta su tercera temporada. Con fiesta, como el año pasado, y la entrega de un librito con coplas escritas por l@s asistentes de este club flamenco, contribución para el aumento del acervo letrístico flamenco. Daremos cuenta de ello. Salud).

Tertulia flamenca: La afición

Ilusión y amor por este arte sublime que es el flamenco”, guían la vida del aficionado. En una de las últimas citas de la Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid tuvimos un buen ejemplo de ello con la presencia de una representación de la Tertulia Flamenca Medinense, de la afición flamenca de Medina del Campo, la segunda ciudad –en número de habitantes- de esta tierra vallisoletana.

Faustino Dueñas, Mariano García, Pablo Lucas y Nemesio Pariente ofrecieron una singular forma de contar la historia de la afición flamenca de su ciudad, escenificando una suerte de “retablo flamenco-poético”, donde la narración de los hechos conducida por Mariano se alternaba, encadenaba con el cante de Pablo y Nemesio y el toque de Faustino.

Hace 50 años y pico comenzó la historia de la Tertulia Medinense, en “una época de tinieblas, donde hacíamos lo poco que podíamos” (Faustino). Un programa semanal en la emisora La Voz de Medina, dirigido por Mariano García, actuaría de  faro, de alminar que iluminaba y llamaba a los fieles.

 

Sobre el antes del flamenco en Medina, “hay poca documentación y escasa tradición oral”, surgieron algunos nombres del pasado lejano –Laurentino Mata, el Tío Montoya-, locales –El Café Continental, Bar Castellano-, el cine Coliseo que acogía las coplas populares del momento –Pepe Pinto, Angelillo…-, hasta que se inauguró el Teatro Olimpia y comenzaron a llegar los cantaores (Jacinto Almadén, Fosforito, Jarrito, Juan Varea…).

 

El público era escaso –“dos filas del teatro ocupadas, tras el descanso sólo una”-, pero cuando más difíciles son las circunstancias más se crece la afición.

Y no dejaba de crecer. La consolidación de la afición y del interés de la ciudad por el flamenco desemboca en la realización, hacia finales de los 70, de la 1ª Muestra Flamenca (36 ediciones cumplió este 2014), por donde han pasado desde Curro de Utrera a Enrique Morente, de Rafael Romero a Carmen Linares, de Manuel Mairena a José Mercé… “Y nuestros cantaores” y tocaores y bailaor@s.

 

El aficionado se atreve con el cante, el toque, el baile sabiendo “nuestro nivel, nuestras perspectivas”. Un aficionado puede saber tanto, igual o más que un profesional de cantes, de palos, de cómo están conformados, de quienes son sus autores, de todas sus variantes. Un conocimiento que comparte de la mejor, humilde y sincera manera que sabe, entre ellos y con otras aficiones.

Con tal actitud y entrega hacia el flamenco –y necesidad de él, mucha necesidad por estas tierras- montaron una Misa Flamenca en 1970; luego vendría (1982) una adaptación del poema Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, de Lorca –tanto de este como de la misa interpretaron diversos fragmentos-; y con el transcurrir del tiempo acudir a cualquier llamada –p.e., recitales flamencos para cofradías de Semana Santa-, estar presentes en las actividades culturales de su pueblo o de donde se les requiera.

Tertulia- Medina

Fue una hermosa velada, un cante a la afición desde la afición. El aficionado: espectador activo que vive y siente el flamenco como suyo.

Miguel Escudero, Niño de los Ovoides, Juan Carlos, Antonio Descalzo, El Lechuga, Julio Hernández ‘Pinturas’, nombres de algunos de los aficionados flamencos que allí se escucharon –y espero haber copiado bien-, a quienes se siguen añadiendo otros nombres, gente nueva, joven, que continúa teniendo los bares como punto de encuentro para disfrutar, hablar, hacer el cante, el toque, el baile, preparar nuevas actividades…

Club de Música: El vitalismo en la música americana del siglo XX

 

Swanee de George Gershwin. Versión de Al Jolson

Cuando escuchamos algunas obras de los compositores americanos del siglo XX como Gershwin, Copland o Bernstein, es inevitable dejarnos llevar por sus melodías pegadizas, sus marcados ritmos, su explosión de contrastes sonoros y en definitiva por el vitalismo que contagian.

Desde las primeras canciones americanas escritas por Francis Hopkinson en el siglo XVIII como “To Anacreon in Heav’n”, cuya melodía se piensa que se utilizó para componer el actual himno americano; hasta las composiciones del siglo XX como “Salón México” de Aaron Copland, la música estadounidense ha ido gestándose principalmente a base de: las canciones patrióticas que se empleaban especialmente en el ejército, las melodías folklóricas propias de cada estado, los diferentes estilos –ragtime, blues, jazz, etc.- que iban surgiendo de su multicultural población, y las corrientes europeas que llegaban a América a través de los compositores que emigraron con las guerras mundiales.

La llegada del sonido grabado hacia 1920 condicionó también la producción musical americana del siglo XX. Esto favoreció el que la música llegara a todo el mundo independientemente de su formación y potenció el surgimiento de las productoras musicales. En este contexto surgieron los músicos del Tin Pan Alley. En la calle 28 esquina con la Quinta Avenida se encontraba esta calle donde muchos editores tenían sus locales de trabajo y contrataban lo que se conocía como Song plugger (músicos que tocaban canciones al piano para aquellas personas interesadas en el negocio del espectáculo). Algunos de estos músicos como Irvin Berlin, famoso por escribir el tema “Alexander´s Ragtime Band”, o el propio Gershwin ganaron una fortuna con la composición de canciones cuyas melodías pegadizas y letras sencillas atraían a la sociedad americana del momento.

El vídeo que os proponemos es la versión que Al Jolson hizo en 1920 de “Swanee”, una canción con letra de Irvin Caesar y cuya melodía se dice que fue escrita en diez minutos por Gershwin para un musical en Nueva York. En su estreno “Swanee” no tuvo gran trascendencia, pero cuando Al Jolson, que era una auténtica celebridad del momento, decidió incluirla en su espectáculo “Sinbad” y grabarla para el sello Columbia Records, se convirtió en un éxito absoluto.

Salón México de Aaron Copland

Aaron Copland, que estudió piano en París con Ricardo Viñes y composición con Nadia Boulanger, contribuyó con sus composiciones al crecimiento de la música seria americana en el siglo XX. Compuso “Salón México” para orquesta sinfónica, entre 1932 y 1936,después de una visita a México. Quería transmitir el espíritu de este país desde su propio estilo. La pieza debe su título a un salón de baile nocturno de la ciudad de México, que frecuentaron durante varios meses Copland y su amigo, el compositor y director de orquesta, Carlos Chávez. Puede verse en ella una gran estructura ternaria con una larga Introducción y una Coda final. Incluye temas del folklore mexicano adaptados por Copland. En ella destaca la superposición y mezcla de ritmos ternarios y binarios, los contrastes de tempo, las síncopas y una instrumentación donde los vientos y la percusión son los principales protagonistas.

Esta versión que recomendamos es el arreglo para piano, de la versión orquestal de “Salón México”, que hizo un jovencísimo Leonard Bernstein en 1941, a petición de la editorial Boosey & Hawkes. Bernstein hizo también un arreglo para dos pianos que tocó en numerosas ocasiones con su admirado Copland

Bernstein

 

Club de música: Romanticismo. El piano y sus antepasados.

El piano es sin duda alguna el instrumento estrella del Romanticismo, puesto que durante esta época gran parte de las composiciones, ya fueran dirigidas a un escenario o a una pequeña sala, contaron con el piano y le otorgaron en muchas ocasiones un papel protagonista. La explicación más razonable para que esto sucediera es que el timbre del piano y sus posibilidades técnicas coincidían perfectamente con los ideales estéticos del movimiento romántico. Pero tanto el timbre, como la técnica pianística no fueron sino consecuencia de los avances que se produjeron en la construcción del instrumento durante las primeras décadas del siglo XIX. De hecho, no podemos hablar de piano antes de 1820. Para entender esto, lo mejor es retroceder en el tiempo y conocer los antepasados del piano.

Clavicordio

El clavicordio es un pequeño instrumento de cuerda percutida que surgió a finales de la Edad Media. Básicamente consiste en una caja rectangular con un teclado, unas cuerdas, un puente y una tabla de resonancia. Su funcionamiento es muy sencillo. Al accionar una tecla, la pieza de metal (tangente) que está al final de la misma golpea o percute la cuerda, produciéndose así el sonido. Este instrumento podía hacer variaciones de volumen, con lo que resultaba muy expresivo, sin embargo, su sonido era tan pequeño que sólo podía emplearse en el ámbito doméstico, para estudiar o componer. Con este fin lo usaron muchos compositores barrocos y clásicos, como J.S. Bach y W.A. Mozart.

Clave (clavecín o clavicémbalo)

El clave es un instrumento de cuerda pulsada que surgió en el siglo XV y que se convirtió en uno de los protagonistas del Barroco musical. Como el clavicordio, tiene una caja (de un tamaño mucho mayor), un teclado (que a veces puede ser doble), las cuerdas (que ahora están tendidas en la dirección de las teclas) y una tabla de resonancia que ocupa toda la caja. A diferencia de lo que ocurría en el clavicordio, en el clave las cuerdas no son golpeadas, sino pulsadas o pinzadas (de la misma manera que ocurre en una guitarra o en un arpa) gracias a un plectro que lleva adosado el mecanismo de la tecla. El clave tenía un gran sonido, ideal para los conciertos públicos, sin embargo, su funcionamiento impedía la variación de volumen, es decir, una nota podía sonar o no sonar, pero no se podía hacer suave o fuerte, lo cual suponía una limitación expresiva importante.

Fortepiano

Hacia 1700 Bartolomeo Cristofori decidió combinar las ventajas de los dos instrumentos de tecla ya existentes: la expresividad del clavicordio con la potencia sonora del clave. Lo que hizo fue idear un mecanismo para el clave que percutiera la tecla en lugar de pinzarla. De esta manera, al variar la fuerza con la que se accionaba la tecla, se modificaba también el volumen sonoro. Así, era posible conseguir un sonido fuerte (o forte en italiano) y un sonido suave (o piano). De ahí el nombre que se dio al instrumento: fortepiano o pianoforte. Junto al mecanismo de la tecla, el fortepiano fue introduciendo algunas novedades, como los pedales (que se accionaban con la rodilla). Este instrumento llegó a su apogeo durante el Clasicismo musical y es con el que W.A.Mozart o L.v.Beethoven adquirieron fama como intérpretes.

Piano

Durante la primera mitad del sigo XIX los constructores de fortepianos fueron introduciendo mejoras en el instrumento. La más importante fue la incorporación (gracias a la Revolución Industrial) de un armazón de hierro fundido, capaz de soportar una tensión enorme de las cuerdas. Este cambio trajo consigo muchos otros. Gracias al armazón era posible tener más cuerdas (con lo que se amplió la tesitura del instrumento) y esas cuerdas podían estar más tensas  (con lo que se consiguió un volumen mucho mayor). El otro cambio definitivo fue la mejora del mecanismo de la tecla gracias a la doble repetición (que permitía hacer notas repetidas a mayor velocidad). También cambiaron los pedales, que pasaron a ser tres y se accionaban con los pies. La consecuencia de todo esto fue que el timbre de este “pianoforte” mejorado ya no era el mismo. Así nace el piano (apócope de pianoforte), la estrella del Romanticismo musical.

Club de cine Espigadores: Texasville

El año pasado estrenamos el curso con la película de Denys Arcand El declive del imperio americano (Le déclin de l’empire américain, 1986 ) y lo terminamos con su secuela Las invasiones bárbaras (Les invasions barbares, 2003), del mismo director, donde nos encontramos con los protagonistas de la primera diecisiete años más tarde.

El declive del imperio americano Como la experiencia nos resultó muy interesante, este año repetimos. Comenzamos el curso con La última película (The last picture show, 1971), de Peter Bogdanovich, y terminamos el mes de mayo (que no el curso, ya que todavía nos faltan dos sesiones en el mes de junio) con Texasville (Texasville, 1990), del mismo director, donde nos encontraremos con los protagonistas de la primera diecinueve años después.

Carteles de cine¿Qué habrá sido de aquellos chicos, Duane y Sonny? ¿Qué habrá sido de Jacy? Y sobre todo, ¿estará esta película a la altura de su antecesora sin la colaboración en el guión de Larry McMurtry, el autor de la novela original?

Escena de cinePeter Bogdanovich, cineasta hoy casi olvidado, fue un admirador del cine clásico, lo cual se nota en sus películas y, sobre todo, en los libros de entrevistas que realizó con algunos de los grandes monstruos de esa época (recuerdo el dedicado a John Ford, que tuvo una amplia difusión en España, por ejemplo).
Durante los ochenta varias de sus películas se estrenaron con regularidad y se han pasado en diversas ocasiones por la televisión, ya que solían estar protagonizadas por actores famosos: ¿Qué me pasa, doctor? (1972), con Barbra Streisand y Ryan O’Neal, Luna de papel (1973), con Ryan O’Neal y su hija Tatum O’Neal, Nickelodeon (1976), con Ryan O’Neal y Burt Reynolds, Todos rieron (1981), con Audrey Hepburn y Ben Gazzara, Máscara (1985), con Cher… Incluso saltó, a su pesar, a las revistas de papel couché cuando su pareja, Dorothy Stratten, antigua modelo de Playboy, fue asesinada por su exmarido (historia llevada al cine por Bob Fosse en la película Star 80, protagonizada por Mariel Hemingway).

Mariel Hemingway“Parece que sea un común acuerdo olvidarse en nuestros días de la trayectoria de Peter Bogdanovich. Cada vez que veo al lenguaraz de Martin Scorsese en sus documentales sobre cine no dejo de recordar la inapreciable labor que Bogdanovich realizó en este sentido revalorizando de primera mano -a muchos de ellos los conoció y entrevistó personalmente- los grandes realizadores de la cinematografía norteamericana. Fruto de esa labor en nuestro país nos quedan algunos libros ejemplares -entrevistas a John Ford, Fritz Lang y Orson Welles- (…)”
“Al margen de ello quisiera en este comentario que de forma muy sucinta sirviera para reivindicar una trayectoria cinematográfica como la de este realizador, todo lo irregular que se quiera, muy corta y equilibrada más que otra más extensa y desajustada. En cualquier caso quisiera que estas líneas sirvieran para recordar que el norteamericano tuvo uno de los debuts más deslumbrantes del moderno cine de EE.UU., Targets (El héroe anda suelto, 1968), y se consagró con el que supone a mi juicio uno de los mejores filmes de las últimas décadas -sé que es mucho decir pero así lo pienso- La última película (1971). Con franqueza, cualquier realizador con esas dos únicas realizaciones a sus espaldas ya merecería un respeto para siempre (…)”

carteles

“Bogdanovich construye un relato en el que se aprecia con facilidad el empeño personal, en el que el fantasma del fracaso y de los perdedores de la Norteamérica de la época reaganiana -tal y como nos recuerda el corte radiofónico insertado en el plano inicial- y, fundamentalmente esa mirada dura y nihilista hacia el devenir de una vida en la que lo que importa es dotarla de experiencia personal aunque el peso del pasado en ocasiones ahogue el presente. Si algo cabría destacar en esta película es la sabiduría y más que aplicada profesionalidad que el realizador ofrece en su metraje. Desde una uniformemente excelente dirección de actores -en la que quizá tan solo desentone el joven William McNamara-, hasta una narrativa clásica y cuidada en la composición de sus encuadres caracterizada por el experto manejo de la panorámica, el plano / contraplano y -muy especialmente- los planos secuencia que permiten instantes confesionales de gran sinceridad en la evolución de sus personajes. En esta línea cabe destacar determinados momentos “a dos” registrados entre los tres principales; Duane/Karla, Duane/Jacy, que se erigen en esplendidos instantes de buen cine. Al mismo tiempo habría que resaltar la magnífica fotografía en color de Nicholas Von Sternberg (hijo del célebre realizador cinematográfico) caracterizada por sus tonos luminosos y tristes.”

http://www.claqueta.es/1990-1992/texasville.html

Jeff Bridgeshttp://blogs.indiewire.com/theplaylist/necessary_or_unnecessary_belated_sequels_delivered_way_after_the_fact

Texasville (Texasville, Peter Bogdanovich, 1990), Salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid, 29 de mayo de 2014, 19:00 h

Club de cine Espigadores: Bestias del sur salvaje

Por fin, mes y medio más tarde, volvemos a encontrarnos. Nuestra sesión anterior tuvo lugar el día 3 de abril, y en ella conmemoramos la Revolución de los Claveles, ¿recordáis? Parece que, efectivamente, han pasado cuarenta años.

En esta ocasión veremos una película bastante reciente, que tuvo una relativa distribución comercial en España y cuya protagonista femenina, Quvenzhané Wallis, consiguió el Oscar a la mejor actriz, convirtiéndose a sus nueve años en la actriz más joven en lograrlo (tenía seis años durante el rodaje). Obtuvo, además, otras tres nominaciones: mejor película, mejor guión adaptado y mejor director (Benh Zeitlin, que debutaba detrás de la cámara).

Benh ZeitlinLa lista de premios es espectacular e incluye los de mejor película y fotografía en Sundance, cámara de oro y FIPRESCI en Cannes, etc. Las críticas, en general, son muy parecidas a esta:
«En ocasiones toman forma películas milagrosas, realizadas por personas de las que nunca has oído hablar, con caras desconocidas y que te ciegan con su genio creativo. ‘Beasts of the Southern Wild’ es una de las mejores películas del año (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)
http://www.filmaffinity.com/es/film951835.html
Bestias del sur

De forma que todas podrían resumirse en una frase: la sorpresa cinematográfica del año.

Sin embargo, también ha recibido unas cuantas collejas, por lo que no desentonaría en nuestras tradicionales “una de cal y otra de arena”:

http://cinemania.es/noticias-de-cine/por-que-bestias-del-sur-salvaje-no-deberia-ganar-el-oscar

niño-Remo

También se ha destacado mucho su fotografía, categoría en la que ha sido premiada en diferentes festivales.

En mi opinión, sin embargo, una de las cosas más interesantes de la película, y de la que no he encontrado ninguna mención, es el sonido. En general, este aspecto es uno de los más desagradecidos en un film, ya que si está bien, pasa desapercibido, y si está mal, provoca el desagrado e, incluso, la irritación, del espectador.

La banda sonora, en sentido amplio, de un film se compone de:

  • –          diálogos (incluyendo voz en off);
  • –          ruidos y efectos;
  • –          música.

Pues bien, veremos Bestias del sur salvaje fijándonos especialmente en este aspecto, que analizaremos al finalizar la película.

¡Feliz reencuentro!

Beasts

Bestias del sur salvaje (Beast of the southern wild, Benh Zeitlin, 2012) 91’

Salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid, 15 de mayo de 2014

Tertulia flamenca: Triana y Alcalá, sus cantes y nuestra libre inspiración

Y llegamos a Triana, «la madre del cante», «el corazón del flamenco». Jerez, Cádiz, Utrera-Lebrija fueron paradas anteriores de la Tertulia Flamenca -de la Biblioteca Pública de Valladolid-, en su recorrido  por los principales enclaves geográficos del hecho flamenco.

Como se hablará de forma extensa, detallada de la historia de la Triana flamenca, cuando traigamos aquí el trabajo que al respecto ha hecho Pedro Sanz, en esta entrada sólo aparecerán algunos detalles relacionados con este lugar flamenco, ya mítico, otrora muy real.

Más bien nos centraremos en intentar reflejar el ambiente que se genera en la Tertulia, de las controversias, opiniones, comentarios que de forma libre, espontánea suelen surgir, sea cual sea el tema a tratar, incluso al margen de este. Todo ello punteado por la escucha, y el visionado, de los más variados cantes y cantaor@s. Para este día dedicado a Triana, y Alcalá, se contaba con esta selección:

1- Miguel Poveda: Tango del Titi de Triana
2- José el de la Tomasa: Tango de Triana
3- Antonio Mairena: Tango de Triana
4- Esperanza Fernández: Farruca
5- Carmen Linares: Petenera de la Niña de los Peines
6- El Zapatero: Soleares del Zurraque
7- Juan Talega: Soleares de Alcalá y de Mercé la Serneta
8- Platero de Alcalá: Soleares de Alcalá
9- Manolito de María:  Soleares de Alcalá
10- Gabriel Moreno: Siguiriya de Tomás Pavón
11- Pepe de la Matrona: Siguiriya de Torre
12- Manuel Oliver: Martinete
13- Bernardo el de los Lobitos: Nana
14- La Tomasa: Fandango
15- Luis Pastor: Sevillanas
16- Triana Pura: Bulerías
17- La Paquera: Sevillanas
Y con sendos vídeos de Miguel Poveda, con su interpretación de los tangos del Titi, y del Titi y familia haciendo lo propio, empezó todo:
-De flamenco no sabe nadie nada, pero por lo menos hay que entender un poco para discernir entre flamenco de verdad y flamenco para turistas. Poveda, al que respeto muchísimo, que me parece un tío valiente, a mí no me dice nada, su flamenco no es el flamenco que yo entiendo.
-Poveda reconoce que él no ha mamado el flamenco, lo ha aprendido y lo sigue aprendiendo -y tiene esa honradez en decirlo-, de la manera más fiel posible. Creo que en estos tangos que interpreta sí hay un parecido, una similitud muy firme en cuanto a plasmar su esencia, y creo que lo hace muy bien.
-Poveda lo ha calcado, eso hay que reconocerlo. Luego, ¿qué nos pellizca más? A mí el tango interpretado por el Titi, ese flamenco en estado puro. Pero Poveda no está haciendo fusión extraña.
-¿Qué han hecho los payos por el flamenco? Embellecerlo. Mejorarlo, creo que no. El flamenco sigue siendo el cante de los gitanos.

Ilustración de Mercedes García para la tertulia sobre Triana

-Triana tiene la peculiaridad de un cante muy definido: el de las gitanerías y el de los gachés -este criticado desde la oficialidad representada por Antonio Mairena, que ponía a parir a Ramón Ollero, uno de sus creadores-, estas dos maneras de interpretar el flamenco han convivido en Triana.
-Pepe el de la Matrona (le vemos y escuchamos por livianas y serrana) interpretaba como los gitanos, que iban a verle. Canta sembrao, y no era de Triana.
-Triana ha influido de una manera brutal en los cantes que se hacen en otras zonas.
-Las soleares de Alcalá se han mantenido puras, en Triana, no (vídeo de Enrique de la Paula, hijo de Joaquín el de la Paula, que «engrandeció el cante, y no grabó ningún disco»).
-Las maneras tradicionales de interpretar las soleares eran ligando los tercios, sin respirar, como una especie de abusar de facultades…
-Así ya no se canta.
-… los de Alcalá acortan y separan los tercios.
-Antonio Mairena cuando cantaba por soleá…
-Nuestra generación le tiene que agradecer todo.
-… no acababa nunca, era pesadísimo.
-Y la apolá sale de Triana.
-¿Y cuando la hace Chiquetete?
-La hace bien.
-No, muy bien. Y también bien por tarantos, y tangos.
-El tango es uno de los palos más generosos, con más colores y sabores que ha dado Triana, de los que hay tres o cuatro variantes (Niña de los Peines, Manuel Vallejo). A diferencia de otros tangos más hondos como los de Frijones (Jerez), los derivados del Mellizo (Cádiz) o más arrumbados, amables como los del Piyayo (Málaga), los de Triana tienen esos aires, melismas caribeños.
-¿Por qué no se llevaron el cante de Triana a las 3.000 viviendas? ¿por qué se pierde? ¿sólo echaron los gerifaltes del franquismo a los gitanos? ¿los payos se quedaron?
-Hoy Triana es otra cosa.

Se suceden cantes por soleá de Juan Talega, del Arenero, se cita a los Pelaos, Los Caganchos, Tomás Pavón («uno de los mayores conservadores del cante de Triana, como su hermana, Pastora»), se apuntan nombres que faltan (Pepe el de la Culata, Naranjito de Triana…) y llegamos al final, que nunca es tal, pues la cita sigue fuera de la biblioteca.
Cierre circular, al estilo clásico, pues termina la Tertulia como empezó: con sones de fiesta, de alegría. Por arte y gracia de Lole, La Negra y familia, que al cantar en árabe nos recuerdan que la principal influencia del flamenco -o lo jondo, lo gitano- está en lo árabe (y en particular la de su rama sufí). Asunto para otro momento.

"Bailaora" de Francisco Casado«Bailaora»,de Francisco Casado

(Esta entrada corresponde a la tertulia celebrada el 21 de marzo)

La próxima reunión en la Biblioteca Pública será el 16 de mayo en la que veremos «Triana pura y pura» de Ricardo Pachón.

http://tiempoflamenco.blogspot.com.es/

Tertulia flamenca: En recuerdo (Paco de Lucía, Moraíto, Niño Miguel, Enrique de Melchor, Luis Pastor…)

Un primer recuerdo de Moraíto es en un recital de José Mercé, al que acompañaba. Fue en el aún no remodelado Teatro Zorrilla de Valladolid, antes de que Del amanecer se convirtiera en superventas. Hacia la mitad del recital Mercé dejó solo al tocaor jerezano, su toque despertó un concierto que estaba pasando sin pena ni gloria.
Recuerdos, algunos expresados; comentarios, pocos; sobre todo, ver y escuchar a tocaores que nos han dejado recientemente. A ellos estuvo dedicada la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, el pasado viernes .
Empezó con Moraíto, de ‘chico’, acompañando a un igualmente joven El Torta, y luego a Luis de la Pica. Jerezanos todos que han dejado huella en el flamenco, en la afición y en los propios artistas: «A pocos flamencos se les ha llorado tanto como a Luis de la Pica, se le tenía un cariño tremendo. No acabó de ser profesional, pero fue amigo de todos; muy buen compañero de juergas… En su único disco (y libro: El duende taciturno) pone: Mientras el Camarón se bebía un vaso de leche con un poco de pepermint, el Luis de la Pica se bebía océanos de fino La Ina».
De Moraíto -«buena gente, afable, algo que suele ser una característica común a la mayoría de los guitarristas»-, pasamos a Enrique de Melchor. Le vemos en sus inicios acompañando a un joven José Menese, al que seguiría acompañando hasta el final, en una petenera; y en solitario, haciendo la farruca.
Turno para Luis Pastor, guitarrista de la ‘vieja escuela’ («estuvo aquí en varias ocasiones, una con Chano Lobato, buen amigo suyo»). Le recordamos en este vídeo, acompañando el baile del garrotín de su mujer, Luisa Romero, y el cante de su suegro, Rafael Romero el Gallina («Luis era un gran aficionado a los toros, cuando venía por aquí le gustaba tomar el vino en los bares de la Plaza del Viejo Coso, para él un lugar hermosísimo; no le gustaba la tónica, ni los refrescos, los tintos era lo que le gustaba»).
Se sigue con Niño Miguel, muy joven, por soleá. Un talento golpeado por la vida, admirado por Paco de Lucía.
Concierto-de-Aranjuez---Paco-de-Lucia
Todo un año de Tertulia podría dedicarse a Paco de Lucía. Quedaron apuntados un par de comentarios: «Deutsche Grammophon ha tenido entre sus diez discos más vendidos, El Concierto de Aranjuez; hace unos años, Simon Rattle, titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín, decía que esa grabación era canónica… /y Paco de Lucía dio el verdadero toque español a la música clásica española/… se dice que hacía fusión con el jazz, y no es exacta tal definición; más bien habría que decir que su acercamiento a músicos de jazz fue su forma de situar el flamenco en el mundo, como ya sucediera en la época de entreguerras -principios siglo XX- al asociarse el flamenco con las vanguardias artísticas –La Argentina-…».

Un ejemplo de esto último se vio en un vídeo con su famoso sexteto donde músicos de jazz, y rock (Pardo-flauta, Benavent-bajo, Dantas-cajón) sonaban flamencos, y no al revés; ni donde el flamenco era un adorno en una pieza de jazz. Y para terminar, Paco de Lucía y Camarón, llevando nuestra pequeñez hacia la grandeza.
Con la memoria sensibilizada concluía la primera parte de la tertulia.

carteldia gitanosDicen que el flamenco cambia las penas por las alegrías, y así sucedió a continuación del recuerdo a estos grandes tocaores. Dieron un paso al frente algunos de nuestros aficionados: Bernardo y Castañeta al cante; Miguel Uña, al toque; Toño y Óscar, a las palmas, y las ganas y el entusiasmo de tod@s l@s allí presentes. A nuestros aficionados se sumaron tres compañeras de la Fundación Secretariado Gitano de Valladolid, con su presidenta al frente. Una de ellas hizo unos cantes («Como el agua», alegrías, bulerías de Cádiz), otra  se hizo un baile (también Paco el de Castronuño se arrancó; primero, con un baile ‘galvanizado’, luego más suelto). Y con alegría finalizó la cita, prolongada hacia el exterior de la Biblioteca. El Club Flamenco de la Biblioteca volverá hacia mayo con los amigos de la peña de Medina del Campo, si no hay alguna sorpresa antes.