«Hemos tenido la satisfacción de la colaboración y participación de todo el mundo, lo cual nos da pie a continuar…». Enrique resumía con estas palabras lo que han sido estos dos años del Club Flamenco, de la Tertulia Flamenca, que se ha venido realizando en la Biblioteca Pública de Valladolid. Hizo balance, expresó agradecimientos y recordatorios en el cierre de este segundo año, celebrado ayer viernes con un elemento consustancial al flamenco: La Fiesta. Y se contaba con cantaores, tocaores y espontáneos, de estas tierras, así como la presencia de hombres y mujeres en un ambiente de participación, de colaboración, de juerga.

Cada un@ contribuyó al mantenimiento, al apoyo logístico y gastronómico -imprescindible éste para el desarrollo de la Fiesta-, de forma abundante, generosa, variada.
«A mí me ha sorprendido lo que sabe la gente del Club de flamenco, han oído muchísimo, leído, vamos, que están muy metidos en el flamenco. Es una pasión» (Emma, también de la Tertulia).

Aficionad@s de todo tipo y condición, veteranos y otros que lo serán, juntos en el patio de la Biblioteca (que regaló un sonido natural, de lujo). Y el recuerdo presente de quienes no pudieron estar, con especial mención para Pascual, que nos dejó en febrero: «Un aficionado cabal, mamó el flamenco desde niño. Y tuvimos la suerte de escucharle la última vez que cantó. Y estuvo sublime. Era un aficionado que cantaba muy largo y además bien; un estudioso, se preocupaba. Y admitía la crítica. Y esto te hace sentir el flamenco de otra manera» (Miguel).

Llegaba el momento de, en palabras de González Climent referidas a la juerga, «la fecundidad del desorden», «el despilfarro flamenco», «la anarquía de la plasticidad psicológica y artística del flamenquismo», «donde nunca se sabe cómo y cuándo, se pasa de la bastardía a la pureza, caprichosamente, a modo de tránsito misterioso».
























