Tertulia flamenca. La fiesta

«Hemos tenido la satisfacción de la colaboración y participación de todo el mundo, lo cual nos da pie a continuar…». Enrique resumía con estas palabras lo que han sido estos dos años del Club Flamenco, de la Tertulia Flamenca, que se ha venido realizando en la Biblioteca Pública de Valladolid. Hizo balance, expresó agradecimientos y recordatorios en el cierre de este segundo año, celebrado ayer viernes con un elemento consustancial al flamenco: La Fiesta. Y se contaba con cantaores, tocaores y espontáneos, de estas tierras, así como la presencia de hombres y mujeres en un ambiente de participación, de colaboración, de juerga.

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«Juerga se hace derivar acertadamente de huelga. En verdad, desde el punto de vista conceptual, no es más que eso; vale decir, la libertad que da la huelga, la libertad excitante que brinda el no hacer nada. El juerguista personifica a la postre un trabajador en holganza, un huelguista intransigente, un parado crónico» (Anselmo González Climent).
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«El flamenco supone una creación colectiva a tiempo real con el único fin claro o visible (no el único fin) de permitir la conversión del momento concreto en fiesta. Cada fiesta es idénticamente distinta a cualquier otra fiesta, pero todas surgen del mismo marco… se establece una continuidad con el pasado a partir, por una parte, de la repetición (repetirse significa expresarse con continuidad en el tiempo), y, por otra, de lo que se podría identificar con una diferencia o mejor, aún, con una ganancia, un acrecentamiento» (La Voz de Tus Muertos).
Paco se arranca

«Para mí, que estoy en primero de primaria de flamenco, la Tertulia es un lugar de encuentro de gente a la que nos gusta el flamenco, con una actitud bastante abierta y al mismo tiempo formal, cabal. Tanto unos como otros de una forma muy sentida. Ha sido un rato de pasárselo bien y de aprender» (Juan, uno de los del Club).
P1010705P1010707Cada un@ contribuyó al mantenimiento, al apoyo logístico y gastronómico -imprescindible éste para el desarrollo de la Fiesta-, de forma abundante, generosa, variada.
P1010714P1010715«A mí me ha sorprendido lo que sabe la gente del Club de flamenco, han oído muchísimo, leído, vamos, que están muy metidos en el flamenco. Es una pasión» (Emma, también de la Tertulia).
P1010716P1010717P1010723Aficionad@s de todo tipo y condición, veteranos y otros que lo serán, juntos en el patio de la Biblioteca (que regaló un sonido natural, de lujo). Y el recuerdo presente de quienes no pudieron estar, con especial mención para Pascual, que nos dejó en febrero: «Un aficionado cabal, mamó el flamenco desde niño. Y tuvimos la suerte de escucharle la última vez que cantó. Y estuvo sublime. Era un aficionado que cantaba muy largo y además bien; un estudioso, se preocupaba. Y admitía la crítica. Y esto te hace sentir el flamenco de otra manera» (Miguel).
P1010720P1010724P1010729Llegaba el momento de, en palabras de González Climent referidas a la juerga, «la fecundidad del desorden», «el despilfarro flamenco», «la anarquía de la plasticidad psicológica y artística del flamenquismo», «donde nunca se sabe cómo y cuándo, se pasa de la bastardía a la pureza, caprichosamente, a modo de tránsito misterioso».
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Final de Fiesta en la Biblioteca con los chicos del Taller Flamenco, con todos los que antes habían cantado y tocado y bailado, jaleados por l@s allí presentes… «Muy bien, muy bien… guapa, eh, estábamos algo falto de esto, de soltarnos… ha habido ahí más arte que en el barrio Santiago… vamos a tomar un vino, un café ¿no?…». La Fiesta continuó, continúa.
Más información sobre el flamenco en http://tiempoflamenco.blogspot.com.es/

Club de cine Espigadores: Holy motors, de Leos Carax

La próxima sesión del club de cine cambia de día: será el miércoles, 29 de mayo de 2013, a la hora y en el lugar de costumbre.

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Veremos Holy motors, la última película de Leos Carax, director de culto muy conocido por Los amantes del Pont Neuf (1991), que cuenta en su haber con interesantes películas como Chico conoce chica (1984), Mala sangre (1986) o Pola X (1999).

 Para abrir boca, aquí van dos comentarios:

 ¿Qué es la realidad? ¿Cómo nos enfrentamos a ella? ¿Por qué nos encontramos continuamente ante la paradoja de tener que escenificarla por uno u otro motivo? ¿Dónde empiezan y acaban dichos simulacros? ¿Qué esperamos del cine como (re)presentación? ¿Qué es la belleza? ¿Podemos hallarla en una farsa? ¿Pretende el director Leos Carax dar  respuestas o tan sólo plantear preguntas?

http://contrapicado.net/tag/leos-carax/

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Si Dreyer fue capaz de filmar la existencia del alma, Leos Carax ha sido capaz de filmar la existencia de la libertad. La libertad como un abismo de conquistas, no como un terreno de concesiones. La libertad como voz interior y única. “Hacer cine es, de salida, una voluntad feroz de ser por fin huérfano. Sin familia”, grita Carax. “Una película es un impulso que fuerzas diversas tratan de romper. Una película es un crimen… Sólo se habla de ella con uno o dos cómplices, y aún así… Las películas bellas son bosques profundos.

Leos Carax

El cine, como la guerra, obliga a los hombres a vivir su muerte. La vida me ha cerrado, el cine me abre”. Abierto en canal, Carax no es un cineasta del tiempo sino contra el tiempo: la libertad vive en presente aunque quiera preservar el pasado, congelarlo en un momento de nostalgia, y conducirlo hacia el futuro, hacia su desaparición. Por eso los personajes de Carax aman el movimiento, porque lo consideran, como hacen los adolescentes, la máxima expresión de la emoción que amenaza con desvanecerse.

Cineasta emocional, cineasta adolescente: Nicholas Ray, Samuel Fuller y Philippe Garrel le pueden aplaudir desde primera fila.

http://ocec.eu/pdf/2006/sanchez_sergi.pdf

Club de cine Espigadores: El espejo

Como cada año, hoy le toca el turno al cine iraní. Ya hemos visto en el club Ten (Abbas Kiarostami, 2002) y Offside (Jafar Panahi, 2006).

Jafar Panahi

Jafar Panahi

Repetimos con Panahi (y nos solidarizamos con su situación personal, en arresto domiciliario desde hace años): veremos El espejo, una película de 1997 por la que siento una especial predilección.espejo2

«El espejo, de Jafar Panahi, es un film extraño, original, y al mismo tiempo netamente inscripto dentro de lo que podríamos denominar cine iraní. (…) Estoy hablando de historias protagonizadas por niños, narradas desde su punto de vista y mínimas, absolutamente simples, en su núcleo argumental.espejo11 (2)

Recuerdo un slogan publicitario. En las cosas simples está el verdadero sabor de la vida. El cine iraní, este cine, también existe por ellas y para ellas. Pero demostró, tal vez allí su mayor mérito, que las cosas simples de la vida no son cursis. (…)

espejo1El espejo también comparte muchas de las obsesiones de Abbas Kiarostami, el más famoso y prestigioso realizador iraní de estos tiempos, de quien Panahi se considera con toda justicia un discípulo. Me refiero al interés por explorar las conexiones entre la realidad y la ficción. (…)»

Guillermo Ravaschino (http://www.cineismo.com/criticas/espejo,_el.htm)

Espejo, realidad y ficción: interesante debate, ¿no?

Tertulia flamenca: Entre tod@s

Llegamos al final de la Tertulia Flamenca. A su segundo año. Y ahí estábamos, en la Biblioteca Pública de Valladolid, de nuevo sobre lo mismo: ¿Qué es el flamenco?. Esta vez, o una vez más el detonante volvió a ser Camarón de la Isla.
Nos habíamos reunido para presentar el disco elaborado entre l@s asistentes al Club y comentar los cantes propuestos e incluidos en el cd, con este regalo de portada-contraportada obra de Jesús Gigosos, un retrato de much@s de tod@s nosotr@s (él también).
La leyenda del tiempo abre la recopilación. Y ahí empezó todo. El tema recurrente, no sólo en la Tertulia, sino desde que el flamenco es flamenco, el tiempo es tiempo o Camarón es Camarón, y que si te dejas llevar puede derivar hacia, «el Arte de la Pureza o la Pureza del Arte». Lo que sucedió, el tono, ambiente en que transcurrió el debate, lo resumió Pedro (el otro, el peluquero, anda pachucho) en una frase: «El flamenco es pasión».
Por el resto de cantes seleccionados se puede comprobar que en la Tertulia se guardan, mantienen las esencias del flamenco:
Antonio Piñana – Santonera
Carmen Linares – Soleá Apolá
José Menese – Garrotín
Pepe de la Matrona – Cabales de Silverio
Dolores Agujetas – Siguiriya
Fosforito – Bamberas
Antonio Mairena – Siguiriya del Planeta
José Menese – Caracoles
Camarón de la Isla – Fandangos
Paco Toronjo – Cané Valiente de Alosno
Chocolate –Fandango
El Chozas – Soleares
Tomás Pavón – Martinete y Debla
Tío Enrique Soto – Bulerías
El Negro del Puerto – Cantiñas
Juan Villar – Tientos
Fosforito – Fandangos
Moraíto – Vals y bulería
Una selección, con todos los peros posibles -y  «algo coja», de cantaoras-, pero por ahí han ido las preferencias, en esta ocasión.
Quien seleccionó a Dolores Agujetas comentó que la había visto cantar en Bilbao y había quedado impactada, sobrecogida. Para mostrar al, dicen, otro Camarón -«todo es cante», dixit Caracol– unos fandangos que grabara con Sabicas en un disco de éste, cuando aún el de la Isla no había grabado su primer disco: «Qué voz más preciosa, pura, limpia, qué maravilla. Y es difícil cantar esto», vino a expresar Miguel Ángel.
Fandangos varios, lo que dio a pie a Román para que nos contara sobre sus treinta y pico variantes, el origen morisco del fandango cané -«como lo tiene la caña»- y su relación con las pandas de verdiales, otro cante colectivo, y sobre Paco Toronjo, quien sólo cantaba fandangos, «las bíblicas, como nadie, y sevillanas. No me he emocionado tanto escuchando cantar por fandangos como con él», decía Román, que recordaba un encuentro con el cantaor, «en una cantina, que llegó el hombre ‘alumbrao’, y qué bonito, qué manera de cantar».
-Y ¿hacía por Calaña, también?
-Por todo, Valverdes, del Rebollo, del Bartolo
Terció Berni en dicho recuerdo de aquel «auténtico maestro» del fandango: «Se le murió su hermano, que cantaba muy bien e iban los dos juntos; se le murió un hijo del ‘caballo’, la mujer le dejó por otro. Ya sólo le quedaba el cante».
Y escuchamos a Toronjo, y a Menese -«un valiente»-, y a Tomás Pavón -«así ya no se canta»-, a Dolores, a Diego Clavel -«uno de los que se propuso, pero…»-, a Camarón -y vuelta a empezar: ¿qué es el flamenco?-, y que Antonio Mairena se gastó las 500.000 pesetas que le tocaron en la lotería para conocer los cantes de las familias gitanas; y un libro (Manuel Bohórquez: Tomás Pavón. El príncipe de la Alameda. Editorial Pozo Nuevo. 2007), y nos fuimos con El Chozas, en glorioso trance por soleares.tertu3
Quedó por traer aquí esta portada, obra de Gerardo Vacas, de uno de los discos del Club Flamenco. Hecho está.
«La leyenda del tiempo es como el sol entrando por la ventana».

Tertulia flamenca. Yo, Agujetas

«Irrepetible, heterodoxo entre los heterodoxos, cantaor de la negrura, del escalofrío, del temblor; racial, rancio, controvertido, provocador, anárquico, un genio…». Todo esto y más se dijo de Manuel de los Santos, Agujetas, en la pasada cita de la Tertulia Flamenca en la Biblioteca Pública de Valladolid. Por completo a él dedicada.
Estuvo precedida por la proyección de Agujetas, cantaor, película dirigida por Dominique Abel. A tod@s gustó, interesó, el documental, ópera prima de la directora, «que aprendió flamenco en la Academia de Antonio Gades, y ha sido actriz, modelo, escritora –Camaleona. Ed. Planeta, 1999-, guapa, inteligente, hay que ver su web. Y tiene mucho mérito lo que ha hecho en esta película, que no tiene desperdicio, porque aguantar a Agujetas… Es una película que permanecerá».
Como Agujetas. Del que no se sabe donde nació -«a mí eso me parece buenísimo»-, que canta, «para el mundo». Es el cante jondo y el flamenco, nada de cantes aflamencados, «ni una petenera, como, por otra parte, es lógico». Es la radicalidad, el no hacer concesiones. Comentaba Miguel que le hubiera gustado hacer la selección para el disco que acompaña la Tertulia -20 cantes, y ninguno llega a los tres minutos-, sólo de cantes sin guitarra.
Porque le sobra la guitarra, y lo vimos también en la película donde le acompañaba Moraíto -«perfumada sea su memoria»-, no permite ni lucirse al tocaor, él es el protagonista absoluto. «Cuando tocas para un cantaor metódico tipo Fosforito o Luis de Córdoba, que van llevando el compás, es facilísimo acompañarles porque sabes los tiempos, les vas abriendo y cerrando. Con Agujetas, tienes que estar escuchándole».
«Tal vez sea por eso el acortamiento de los tercios, que los acorta al máximo… Donde mejor se le ve ligar los tercios es en la debla, que la canta por tonás, sin respirar… Con el compás va por donde le da gana… En los martinetes, que tal vez sea por donde mejor cante porque lo vivió, hace los silencios larguísimos… ¿No llama -en el disco de la Tertulia- a un cante, soleá al cambio?, que es mentira, no existe, y vemos que el guitarrista le toca por alegrías -por cantiñas, corrige alguien-, él lo puede hacer…».
«Como todos los artistas, en todas las artes, Agujetas está creando desde que empieza a hacer su arte hasta que termina. Como Van Gogh en la pintura crea colores, formas, se vuelve hasta loco. Agujetas es un artista nato, rotundo, imprevisible… Yo no tengo tan claro que sea un genio, pero pone los vellos de punta… Y qué más importa».
 
Agujetas es el cante con faltas de ortografía, analfabeto, el que nace del lumpen, el que enlaza con las etapas pretéritas del flamenco (Silverio, el Marrurro, Manuel Torre, su padre…), es el flamenco de la tradición oral, el que se transmite a través de la familia, que sigue con su hija Dolores, «un cante tétrico, un cliché de su padre», o su hijo Antonio, que podría haber heredado el cetro de su padre. Es la rebelión contra lo que fue la realidad del flamenco, él ya no iba a cantar para los señoritos, porque, como dice en la película, «soy libre». Después, Camarón -«no se llevaban nada bien»- traería una visión más amplía del mundo, del flamenco. «Es el misterio del flamenco… No me canso de oir a Agujetas«.
«He visto mucha soledad, muy solo a Agujetas en la película… el inicio me recuerda a ‘Novecento’… En ese inicio con el cantaor avanzando hacia cámara desde la lejanía por un terreno llano, árido, tal vez sembrado, cantando a pelo, hasta detenerse en un primer plano de su cara, está condensado todo lo que es Agujetas y la mirada, el sentido, la poética de la película y de su directora, realzado por el blanco y negro, el color de lo imaginario, de los sueños… me gusta el juego de espejos que practica la directora con el espectador de su filme, nosotros, al reflejar los rostros de gentes diversas escuchándole cantar… O ese enfrentarse a su juventud, cuando le pone una antigua grabación por televisión, me parece otro de los momentos geniales de la película… Ahí canta por soleás que quita el sentido…».
Agujetas, una voz única dentro de una música donde abundan las voces únicas, que tal cosa propicia el flamenco; un ser asocial, por su genialidad -«los riesgos de la vida»- y su manera de ser -«no lo quiere nadie»-. Nos quedamos, y compartimos, con la cita de Miguel de Unamuno que se puede leer al principio de la película: «El que defiende el ‘Yo’ defiende todos los ‘Yos’, es el Nosotros».
(Este próximo viernes penúltima cita del Club Flamenco, sin tema concreto a tratar, salvo el de elaborar una lista de cantes al gusto de l@s asistentes. Y para el 31 de mayo, despedida, con tod@s los aficionad@s posibles, interesad@s. Con alegría, digo)

Club de cine Espigadores: Irina Palm

En nuestra próxima sesión veremos una comedia británica, aunque está dirigida por un alemán de origen polaco, Sam Garbarski. El estilo visual y la mezcla de comedia y crítica social entran de lleno en una corriente fílmica de gran éxito en los últimos años (y si no, ahí tenemos a Full Monty, con la cual coincide hasta cierto punto en su argumento).Irina_

Sin embargo, este tipo de cine no agrada a todos por igual: muchos le achacan que su crítica, políticamente correcta, se queda a medio camino y contribuye justo a lo contrario de lo que pretende: que aceptemos con una plácida sonrisa la situación tal cual es y salgamos del cine contentos y satisfechos.Irina_Palm-720250774-large1

Por ejemplo, en abril de 1999 (¡cómo pasa el tiempo!) la añorada Filmoteca de Caja España organizó un ciclo titulado de forma significativa Cine británico: el realismo sentimental. Estaba compuesto por La camioneta (Stephen Frears, 1996), Go now! (Michael Winterbottom, 1995), Mi nombre es Joe (Ken Loach, 1998), Tocando el viento (Mark Herman, 1996) y Full Monty (Peter Cattaneo, 1997).

En su Escrito correspondiente, Luis Martín Arias, tras hablar de la “anomia” o desestructuración social que ha experimentado el Reino Unido a partir del siglo XIX, agudizada desde los años 70 del siglo pasado con la nefasta época del llamado “thatcherismo”, afirma:

“Quizá este contexto social explique la proliferación acaecida en los últimos años de películas británicas con “contenido social”, casi siempre, y desde el punto de vista estilístico, inscritas en un realismo ingenuo que utiliza el llamado “efecto documental” para conseguir sus fines.” (…)Irina_Palm

“…los filmes de Frears, Ken Loach y de sus imitadores destacan por su ligereza formal y técnica, de modo que están muy lejos de los experimentalismos intelectuales y conceptuales de, por ejemplo, el Jean-Luc Godard de su época más izquierdista…”

“Además, deberíamos señalar otra característica del modelo fílmico que estamos analizando: el uso retórico del humor, junto a una utilización totalmente desenfadada del subrayado melodramático, de tipo sentimental…”

Irina Palm Club cine (2)Y concluye: “En resumen, del mismo modo que es dudoso que el contemplar una y otra vez las atrocidades que ocurren en el mundo en la pantalla televisiva, entre una serie de spots y otra, sirva para concienciar a la gente y hacerla más solidaria, es bastante cuestionable que el nuevo cine realista británico movilice a sus espectadores, les haga activos, les motive para actuar y modificar la realidad. Más bien es posible que los sumerja, todavía más, en una pasividad autocomplaciente, que se regodea en un goce marcadamente escópico. Por eso este cine parece más un síntoma, que forma parte de lo que intenta describir, que una solución.”

Interesante, ¿no?

Tertulia flamenca. Lo social

«Ya digo. Es lo de siempre, lo de otras veces, lo de otras tertulias. Cuarenta personas dando vueltas al manubrio, con el pretexto de Lo social en el flamenco. La esencia, el origen, el porqué, no somos capaces de sacarlo a flote, pero nos consolamos pensando en que, quizás, sólo quizás, es mejor así. ¿Por qué desvelar todos los misterios? Hay uno con el que no podemos, el Flamenco, pues bueno, pues vale, pues mejor ¿Acaso sabemos lo que está mirando el perrito que se hunde tras de un tronco, en el cuadro de Goya? Si lo supiéramos, uno y otro, comprenderíamos el Universo, y por ahí si que no paso.
«Luego, nos ponen unas escenas de Las 3.000 Viviendas, ese documental de la espabilada francesa donde un arapahoe y un flamenco se saludan, se abrazan y prosiguen con sus vidas, mientras un burro, irónico, tierno y hermoso, los contempla desde el hueco de una ventana del tercer piso de esas viviendas que son 627 y no 3.000. Casi todos reímos, o sonreímos, y pensamos que, a lo mejor, el Flamenco es eso, lo surrealista y lo que no tiene explicación. Después, escuchamos un cante de Pepe Taranto (que no viene en el disco) y a muchos se nos alteraron los pajarillos del alma, no sólo porque en ese momento alguien nos dijo en voz baja que se había ido Bebo Valdés, si no porque a los sones de Pepe Taranto, en el Pleistoceno, claro, alguno se dejó las ilusiones y los pelos de la cabeza en aquello de la unidad, la unidad en el Frente Democrático de Izquierdas.
«Proseguimos, que si folklore sí, que folklore no (que no: pero tampoco pasaría nada si lo fuera, pues el folklore viene del pueblo), que si Cultura, sí, o que sí (que sí), y que el flamenco no es canción protesta, porque la Protesta ya la lleva implícita (qué bueno, tío). Nos pusieron a Juana la del Revuelo con más mujeres del Polígono Sur, haciendo palmas y cantando por bulerías («Todo lo bueno para papá»), y luego, al encenderse las luces, supimos que la respuesta era eso: el pueblo cantando y bailando (o quejándose, que han pasado mucho frío). Salimos, era de noche, algunos se fueron antes, por ver a Curro Piñana en el Cervantes. Llovía más que cuando se casó Leticia con Felipe de Borbón. Frío. Valladolid. Qué bonito, estar vivos y entre amigos».
SALUD
M. A. Galguera
 (Gracias a Miguel por cubrir nuestra ausencia en la pasada Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid. Nos veremos en la próxima cita del Club, creemos que para el 19, con Agujetas como protagonista y más Dominique Abel, que veremos su película. Y aquí un enlace sobre qué es el flamenco para la directora, tomado de su web -enlace apuntado más arriba- y merece la pena, como todo lo que ha hecho la francesa. Nos quedan un par de cosas. Losocial
Vídeo relacionado con lo que cuenta Miguel y dedicado a una nueva seguidora, Annette, que se ha sumado a este blog, ole:

Club de cine Espigadores. Soul Kitchen, de Fatih Akin

Gracias por los comentarios a la anterior entrada, dedicados al maridaje entre cine y literatura, a desenlaces sorprendentes, a las mujeres fatales y a los bibliotecarios y bibliotecarias (algunas podrían entrar en la anterior categoría ;-)).

En esta nueva sesión veremos una comedia donde la música juega un papel fundamental. ¿Diegética o no diegética? That is the question. Espero respuestas después de ver la película.

Mientras tanto, ahí va el fragmento de una entrevista con el director:

Fatih Akin

Fatih Akin

“Melómano confeso, Fatih Akin (Hamburgo, 1973) ha hecho de la música el núcleo central de su último filme: «Si vas a Berlín, oirás muchísimo tecno; y si vas a París te pasará lo mismo con el electro. En cambio, todos los clubes de Hamburgo están dedicados a la música soul. Escogimos las canciones de la banda sonora, prácticamente un 85%, antes de empezar la película. Después variamos algunas cosas por problemas de derechos». (…)Soul_Kitchen-982098070-large

El director cambia así de registro después de haberse llevado el Oso de Oro en la Berlinale de 2004 por Contra la pared, y del impresionante recibimiento de crítica y público en 2007 para Al otro lado: «Esta película nace de la necesidad de retratar el espíritu de una época, y debía ser ahora, mientras me quede suficiente pelo. No sería correcto hacerlo a los 50 años».soul-kitchen-foto13 El cineasta niega que el género escogido responda a factores coyunturales: «Dicen que cuando hay crisis las comedias funcionan muy bien, pero lo cierto es que empecé a desarrollar este proyecto hace cinco años y lo he acabado ahora… Si la crisis hace que Soul kitchen triunfe, espero que ésta dure un rato más», comenta entre risas. (…)

«¿Qué me hace reír? Los hermanos Coen, Jim Jarmusch, Adriano Celentano, las pelis de Bud Spencer, Buster Keaton… Cuando creas una comedia, coges todas estas cosas y no las copias, sino que las adaptas. Es como el hip-hop: tomas un poco de cada cosa y creas algo distinto. ¿Me entiendes?»

Entrevista de Toni García, 11 sept. 2009

http://elpais.com/diario/2009/09/11/cultura/1252620006_850215.html

Club de cine Espigadores. Los asesinos, de Ernest Hemingway.

“La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.”

De nuevo una sesión especial en el club de cine. Esta vez cedemos el paso a la literatura, que entra por la puerta grande de mano de Ernest Hemingway, con su cuento Los asesinos:

“El cuento fue incomprendido al comienzo debido a que tiene un enfoque objetivo; el hilo de la trama se va desarrollando ante el lector como si fuera una película – el autor no penetra en los pensamientos de los personajes ni tampoco hace descripciones de personajes o acciones que están fuera del ámbito del enfoque (…). El lector debe suponer el drama que se vive al «observar» los acontecimientos de acuerdo a como se están desarrollando, ya sea por acción física como también por los diálogos.”

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081015172619AAK3keK

The killers, título original del cuento, tuvo dos adaptaciones cinematográficas y a ambas, por esa costumbre tan extendida de los distribuidores españoles, se les cambió el título: Forajidos (1946), de Robert Siodmak, y Código del hampa (1964), de Don Siegel. En la sesión del próximo jueves veremos una de ellas.

 Ahí va un artículo interesante sobre el relato de Hemingway. Después de haber leído el relato, ¿coincidimos con la autora?

Ernest Hemingway: Los asesinos

Por: Pilar Álvarez Masi

Publicado en 1927 en los Estados Unidos, y preso de un contexto social en el cual la mafia ingresaba al país y medidas tomadas desde el propio gobierno, como la ley seca, favorecían este tipo de organizaciones, “Los asesinos”, escrito por Ernest Hemingway, plasma en un breve relato, cómo un asesinato inminente se había vuelto casi cotidiano en la sociedad estadounidense de los años ’20.
En cuanto a la escritura propiamente dicha, y dejando de lado tanto el contexto histórico como el del propio autor, “Los asesinos” es un relato ágil, que provoca en el lector un cierto ritmo al leerlo, dado por los diálogos cortos, la excesividad [sic] de los mismos y la falta de descripciones cargadas de adjetivos. En muy breves párrafos Hemingway le da al lector una idea de los protagonistas y del lugar dónde se desarrolla la escena, el resto de la historia es contada a través de las conversaciones, lo que carga al relato de un claro ambiente teatral (mucho diálogo, poca escenografía). A través de ellas conocemos también a los personajes, herramienta que proviene también del teatro y el cine, los diálogos comunican, cuentan lo que a través de imágenes no se puede o resultaría muy tedioso hacer.
Otro recurso que también es utilizado por el autor es el de la elipsis. Ya desde el título se propone que, si bien no lo hemos leído (ni tampoco lo haremos, porque en ningún lado está mencionado) hay al menos, dos personajes, que anteriormente a lo relatado, han matado. Asimismo, la muerte final, que debido al contexto de la historia se supone que termina ocurriendo, tampoco está narrada, ni lo están los motivos por los cuales alguien (no se sabe quién) ha mandado a matar a Ole Andreson.”

http://nomepidasquenotemienta.blogspot.com.es/2009/11/ernest-hemingway-los-asesinos.html