Tertulia flamenca: Esta tierra flamenca nuestra (notas de Faustino Dueñas sobre flamencos en Castilla)

Al hablar sobre la guitarra flamenca en la pasada Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, -en breve subiremos el resumen-, Faustino Dueñas, tocaor vallisoletano, aprovechó para introducir una serie de datos, apuntes, comentarios que señalaban la relación de esta tierra, y las de sus proximidades, con el flamenco.

amador_gonzalezAsí, al hablar de Sabicas relató lo que le dijo Amador González, guitarrista vallisoletano al que citamos en una entrada de este blog sobre la antigua afición flamenca de esta ciudad. Le contó Amador que, «él y Sabicas tuvieron un mismo maestro de guitarra, Laureano Fartó, durante un poco de tiempo que este pasó en Valladolid. Y que tenía un don especial, aprendía con una rapidez fuera de lo común». Luego el genio de la guitarra se fue a Madrid, donde termina su formación, para irse a Barcelona y formar pareja de éxito con Carmen Amaya. El tocaor y la bailaora volverían a aparecer por aquí, el mismo día que se inició la Guerra Civil española.

También dio Faustino una posible explicación a la presencia de aquel joven Sabicas en esta ciudad, su parentesco con la familia de Pepe Montoyita, los Carbonell. Lo que nos lleva a Enrique Morente, casado con Aurora, hija de Montoyita (el enlace que ponemos sobre el guitarrista lleva a su obituario firmado por el reputado crítico y escritor flamenco Ángel Álvarez Caballero, vallisoletano también).

Otras menciones a estas tierras y el flamenco vinieron al hablar de Luis Maravilla, y para ilustrar sonoramente su toque, Faustino optó por una pieza con el cante de Calderas de Salamanca, hermano de Rafael Farina; también incluyó entre los guitarristas escogidos para ilustrar su charla, que abarcó desde Sabicas hasta Paco de Lucía, a Mario Escudero, quien mucho acompañó a nuestro paisano Vicente Escudero; o a José Motos, salmantino, primo carnal de Farina.

josemotosDe este tocaor gitano contó Dueñas, que estudió y terminó la carrera de Derecho, se formó en la guitarra clásica, y al trasladarse a Madrid descubre el flamenco, «tenía una técnica portentosa; tocó sobre todo para el baile -descubrió a El Güito-, y se retiró del flamenco antes de su muerte, prematura, a los 40 años», dejó dos discos grabados. «Me contó Manuel Cano (guitarrista flamenco)», prosigue Faustino, que Motos, «se casó con una belga, una mujer inteligente, se dedicó a los negocios, se hizo millonario y dejó la guitarra».

Con esta serie de nombres, de sucesos reivindicaba Faustino Dueñas la afición vallisoletana y castellana al flamenco, «nuestra cultura»; y lamentaba que «en Valladolid, desafortunadamente», tuviéramos poco flamenco, «creo que es una ciudad con bastante población y entidad como para que tuviéramos más cosas».

De esas pocas cosas que tenemos aquí, aparte de la Tertulia Flamenca, a la que animó a seguir, «en bien del flamenco», citó las Jornadas Flamencas ‘Ciudad de Valladolid’, como única oferta estable. Aprovechamos esta mención a las Jornadas para traer un enlace a una entrevista con Jeromo Segura, ganador de la última Lámpara Minera, entrevistado por otro buen aficionado vallisoletano, Alfredo J. Gómez, con motivo de dicho premio y de lo que supuso para el cantaor su paso por esta ciudad.

O este otro, reseña de una gala flamenca con aficionados vallisoletanos, en el que fue el último acto celebrado en el Cine Roxy antes de su cierre definitivo, y contó con la participación de Dueñas (en la foto, es el tocaor de la derecha).

Hoy hemos hecho un poco de ‘patria’ creemos bastante acorde con lo que es el flamenco, que lo mismo está en lo global como en el cuartito, en lo grande como en lo pequeño, aquí y allá, sin fronteras (Por último señalar que en el Casino de Soria se muestran hasta el 12 de febrero una serie de fotografías dedicadas al baile flamenco, con imágenes de algun@s de sus más ilustres representantes. Y como tenemos un nuevo seguidor y seguidora -Fulgencio y Patricia-, pues vaya este cante por bulerías de Calderas de Salamanca, a uno y otra dedicados. Gracias por seguirnos).

Fuente: http://tiempoflamenco.blogspot.com.es/

Club de cine Espigadores: La parte de los ángeles

¡Por fin le tocó el turno! El año pasado vimos una “comedia inglesa” dirigida por un alemán, Irina Palm, donde se podían apreciar buena parte de las virtudes y, también, los defectos de este casi género cinematográfico cuyo máximo representante es Ken Loach. Y vamos a ver una película suya precisamente unos días antes de que el Festival de Cine de Berlín le conceda el Oso de Oro honorífico por su trayectoria (hay que ver qué oportunos somos siempre).

Ken Loanch

Aunque últimamente sus estrenos pasan casi de puntillas, durante un par de décadas (desde Agenda oculta, en 1990, después de treinta años haciendo cine) una película suya era sinónimo de éxito de taquilla, conquistando un espectro de público más amplio que el cinéfilo convencido. De igual manera que Woody Allen, ha ido estrenando prácticamente una película por año y ha conseguido un buen número de adeptos.

Ken Loach Peliculas

¿Quién no ha visto alguna película de Ken Loach? Mejor dicho, ¿quién no ha visto un par de ellas? O ya puestos, ¿a que muchos de nosotros hemos visto media docena?

JOESweet sixteenfree world

Por ejemplo (filmografía escogida):

  • Agenda oculta (Hidden Agenda) (1990).
  • Riff-Raff (1990).
  • Lloviendo piedras (Raining Stones) (1993).
  • Ladybird Ladybird (1994)
  • Tierra y libertad (Land and Freedom) (1995).
  • La canción de Carla (Carla’s Song) (1996)
  • Mi nombre es Joe (My Name Is Joe) (1998), Espiga de Oro Seminci.
  • Pan y rosas (Bread and Roses) (2000)
  • La cuadrilla (The Navigators) (2001)
  • Felices dieciséis (Sweet Sixteen) (2002), Espiga de Oro Seminci .
  • Sólo un beso (Ae fond Kiss) (2004).Premio del Público Seminci.
  • El viento que agita la cebada (The Wind That Shakes the Barley) (2006)
  • En un mundo libre (It’s a free world) (2007)
  • Buscando a Eric (Looking for Eric) (2009)
  • Route Irish (2010)
  • La parte de los ángeles (The Angels’ Share) (2012)
  • El espíritu del 45 (2013)

 Cathy

La Seminci le dedicó un ciclo hace ya muchos años, donde se pasaron algunas de las películas que hizo para televisión, por ejemplo, Cathy Come Home (1966), todo un descubrimiento: una película sobre los desahucios, mezcla absoluta y sin complejos de documental (incluso con entrevistas) y película de ficción, coincidiendo con lo que algunos hacían al otro lado del charco y adelantándose a la tendencia que más se está imponiendo en el cine actual (y que quien esto escribe lleva tiempo creyendo que se convertirá en el cine característico de nuestra época, razón por la cual en el primer año de nuestro club casi todas las películas que vimos tenían esta particularidad).

Veremos su penúltima película, La parte de los ángeles (The Angels’ Share, 2012). De momento, para abrir boca, un artículo reciente muy interesante, especialmente el tercer párrafo: tras la proyección comprobaremos hasta qué punto es verdad o no lo que para el crítico son las características de su cine.

Ken Loach 3

Ken Loach: lentejas para la clase obrera

Por M.J.L. (Diario de Sevilla, 2 de febrero de 2014)

Todavía recuerdo el artículo sobre Ken Loach y el realismo que nos mandó el poeta Pepe Serrallé para el suplemento Culturas de este periódico. En él decía algo así como que ir a ver una película de Loach era como salir a comer a la calle y pedir lentejas; ajuste de cuentas del poeta con todo ese cine que no estuviera alentado por el ánimo de la fantasía, la aventura o la evasión de la realidad. Por entonces uno no podía estar de acuerdo con esa visión de Loach y del cine de los de su estirpe, aunque ahora, tal vez porque nos hemos hecho viejos y descreídos, entendamos mejor la metáfora.

Loach, a quien ahora se entrega un merecido Oso de Oro honorífico en la Berlinale, ha estado siempre de un mismo lado como cineasta: a saber, desde la izquierda y el pensamiento marxista, del lado de la denuncia frente a los abusos del poder y con una clara voluntad de posicionarse políticamente frente al conservadurismo en sus más diversas manifestaciones. Su último trabajo hasta la fecha, el documental The spirit of 45, sigue siendo una buena muestra de ello y de una voluntad de mantener viva la memoria de la lucha colectiva.

El realismo social de Loach, de larga tradición en el cine británico, sus formas pseudodocumentales atadas desde la escritura y la dramaturgia, su búsqueda denodada, no siempre conseguida a unos mismos niveles, de una transparencia de la enunciación que puede hacer pensar en la realidad filmada a escondidas, ha de entenderse como la traslación de un modelo de pensamiento crítico que busca la pedagogía a toda costa, aunque para ello haya que utilizar las estrategias menos sutiles del maniqueísmo o el subrayado de las dialécticas, siempre presentes en sus historias de gente común.

Aquel Loach lírico de Kes fue dando paso poco a poco a un angry man que intentó desentrañar la podredumbre y los abusos de las instituciones británicas (de la familia a los servicios sociales, del ejército a los pequeños empresarios), sin olvidar nunca que su lado fue siempre el de los desfavorecidos y los miembros de esa clase obrera en vías de extinción a la que él realmente nunca ha pertenecido pero a la que ha dado voz y ha hecho levantar el puño en una filmografía que forma ya por derecho propio parte esencial de la historia del cine moderno.

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/1700271/ken/loach/lentejas/para/la/clase/obrera.html

Y también repasaremos algunas de las afirmaciones de Luis Martín Arias en su Escrito correspondiente al ciclo que la desaparecida Filmoteca de Caja España dedicó al Cine británico: el realismo sentimental, y que pueden verse en la entrada de este blog a propósito de Irina Palm:

https://unminutoyaescena.wordpress.com/2013/05/02/club-de-cine-espigadores-irina-palm/

Angels

Próximo jueves, 6 de febrero, a las 19:00

La parte de los ángeles (The Angels’ Share) (2012)

Club de cine Espigadores: Código Hays

En la última sesión, a propósito de algunas escenas de la película Alas, hablamos del Código Hays. Resultaba sorprendente que en una película de los años veinte pudieran verse escenas que nunca aparecerían en películas posteriores.
El código Hays fue un código de producción cinematográfico que determinaba con una serie de reglas restrictivas qué se podía ver en pantalla y qué no en las producciones estadounidenses. Creado por la asociación de productores cinematográficos de Estados Unidos (MPAA) describía lo que era considerado moralmente aceptable. Fue escrito por uno de los líderes del Partido Republicano de la época, William H. Hays, uno de los principales miembros del MPAA, y se hizo popular bajo su apellido. Se aplicó desde 1934 hasta que se abandonó en 1967, para dar lugar al nuevo sistema Clasificación por edades de la MPAA.
El código constituyó un sistema de censura, que prohibía la exhibición en Estados Unidos de la mayoría de las películas europeas o independientes que a menudo violaban el estilo de Hollywood.

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_Hays

Tarzan

Algunas curiosidades sin desperdicio:

“Las escenas de quitarse las ropas deben evitarse si no son indispensables para la trama. En lo sucesivo queda prohibido mostrar a las mujeres quitándose las medias. Nunca un hombre deberá quitar las medias a una mujer. No está permitido para los hombres quitarse el pantalón. Si el argumento lo exige, se los puede mostrar con el pantalón ya quitado a condición, sin embargo, de presentarlos con una ropa interior conveniente.”

“Las exhibiciones están prohibidas. El ombligo también.”

“El buen gusto y la delicadeza deben regir la utilización de los dormitorios. Evitar dar demasiada importancia a la cama. Es preferible que las parejas ca­sadas duerman en camas separadas. Si es imposible evitar la cama común, no se permitirá bajo ningún concepto mostrar a la pareja en la cama al mismo tiempo.”

http://cronicasdeunamovida.blogspot.com.es/2009/10/el-codigo-hays.html#.UumbO_v4IYA

Tarzan  de los monos

(Tarzán de los monos, 1932)

Son ilustrativas las consecuencias del Código Hays en el vestuario de una de las series de películas más famosas de la historia: Tarzán de los monos (1932), Tarzán y su compañera (1934), La fuga de Tarzán (1936),  Tarzán y su hijo (1939), El tesoro de Tarzán (1941)  y Tarzán en Nueva York (1942).

Maureen O'Sullivan as Jane Parker, Tarzan and His Mate, 1934

Maureen O’Sullivan as Jane Parker, Tarzan and His Mate, 1934

Menuda diferencia, ¿no?

Tarzan and his MateTarzan y Jane

http://nzpetesmatteshot.blogspot.com.es/2011/11/me-tarzanyou-jane-mattes-and-effects.html

http://esbilla.wordpress.com/2012/12/23/el-rey-blanco-tarzan-de-los-monos-la-selva-radiante-entrega-i/

Tarzan y familia

¡¡Hasta el próximo jueeeeveeesss…!!

Club de Música: Barroco temprano

Amarilli mia bella de Caccini. Philippe Jaroussky

A finales del siglo XVI en Florencia, el conde Bardi reunió en su casa palacio a un grupo de intelectuales y artistas que jugaron un papel fundamental en el paso del Renacimiento al Barroco musical. Este grupo, conocido hoy como la Camerata florentina, consideraba que la música del momento, fundamentalmente polifónica, no era la más deseable pues difícilmente se podía transmitir la emoción de un texto a través de una maraña de voces independientes. El ideal a seguir lo encontraron en la tragedia griega, de la que se sabía que causaba un impacto emocional enorme sobre el público y a la que se le suponía una música que consistía en una melodía cantada con un acompañamiento instrumental sencillo. De acuerdo con estas teorías muchos compositores del momento comenzaron a abandonar poco a poco la polifonía, para decantarse por una textura homofónica.

 Un claro ejemplo es la composición Amarilli mia bella de Caccini, que fue publicada en 1602 y que consiste en una melodía con un bajo continuo. En ella Caccini se sirvió de gran cantidad de recursos musicales con el fin de que la música transmitiera fielmente la emoción del texto. Así, podemos escuchar cómo los giros melódicos se ajustan al significado de las palabras, cómo el ritmo se acelera cuando también lo hace la acción o cómo el uso del cromatismo consigue  transmitir el dolor del amante rechazado.

 A pesar de que hoy en día esta música nos resulta natural, hay que tener en cuenta que supuso un cambio trascendental en la época, tanto que fue precisamente en este momento (comienzos del siglo XVII) cuando, no sólo se establecen las bases de la música barroca, sino que se asientan muchos aspectos musicales (como el uso de la tonalidad) que se han mantenido hasta hoy, tanto en la música “clásica”, como en el pop, rock o jazz.

L’Orfeo de Monteverdi. Jordi Savallorfeo

El comienzo del siglo XVII estuvo marcado desde el punto de vista musical por la experimentación. Tomando como modelo la tragedia griega, la cual según las investigaciones de la época debía haberse cantado en su totalidad, muchos compositores del momento se dispusieron a crear obras de teatro en música, es decir, lo que hoy llamamos óperas. Fueron varios los intentos y, aunque la más antigua de estas obras fue Euridice de Peri y Caccini (1600), corresponde a Claudio Monteverdi el honor de crear la primera ópera, por contar L’Orfeo con todas las características que una composición como tal debe tener. Así, comienza con una introducción instrumental, llamada toccata, que pone de manifiesto la escritura idiomática que se va a desarrollar durante todo el Barroco. En las partes vocales ya se distinguen arias, en las que los personajes expresan sus sentimientos, y recitativos, que sirven para el avance de la acción. También encontramos coros, danzas e interludios orquestales. Todo ello combinado de una manera excelente por parte de Monteverdi, quien consigue como resultado un espectáculo completo y enormemente variado. Llama la atención que esta fábula en música, como se tituló en su momento, fuera estrenada en 1607, es decir, sólo cuatro años después de que Tomás Luis de Victoria compusiera su Requiem.

 En cuanto a la producción de Jordi Savall y el Liceo de Barcelona, decir que es muy recomendable ya que, más allá del rigor histórico o la calidad musical, que son evidentes, resulta un espectáculo verdaderamente atrayente que nos transporta a la Italia de comienzos del siglo XVII. Conviene no dejar de ver los comentarios sobre la producción que se encuentran en el DVD, ya que ofrecen información muy interesante sobre el momento en el que fue compuesta y estrenada la ópera, así como sobre la propia producción.

Club de cine Espigadores: Alas

Este sugerente título será la propuesta para nuestra siguiente sesión: Alas, película dirigida en 1927 por William A. Wellman, prolífico director americano. Será nuestra cuota anual de cine mudo, desconocido para el gran público, pero sorprendentemente moderno, como hemos apreciado en sesiones pasadas, con Y el mundo marcha (The crowd, 1928) de King Vidor y La pasión de Juana de Arco (La passion de Jeanne d’Arc, 1928), de Carl Th. Dreyer.

Wings

Además, será una sesión muy oportuna por diversas razones. Por un lado, en plena resaca de nominaciones para los óscar y cuando la cartelera se está llenando de los films propuestos para conseguir la preciada estatuilla, tendremos la oportunidad de ver la primera película de la historia que se llevó el óscar a la mejor película, justo el año en que se crearon.

AlasPor otro lado, 2014 es el centenario de la Gran Guerra, y justo antes de que nos hartemos de eventos, ciclos, libros, exposiciones… conmemorativos, veremos una peli centrada precisamente en la contienda mundial. Sera, además, la primera vez que proyectemos en el club de cine una película bélica, un género muy cultivado por el séptimo arte.

Tres militares

Atención sobre todo a los aspectos técnicos, muy sorprendentes para la época. Y a quienes no les interese esto… ¡sale Gary Cooper!

¡Ojo! La película dura casi 140 minutos, por lo que comenzaremos con puntualidad militar…

Tertulia flamenca: Los (cuentos) y cantes de Enrique Lozano El Pescao (2)

«Yo estoy hecho, pero hay que tumbar». Así decía Enrique Lozano el Pescao a su guitarrista Liroy en el regreso al salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid tras un intermedio. De lo sucedido hasta entonces hemos hablado en la anterior entrada. Una primera parte para tomar contacto, mostrar su persona, su decir y pensar e ir templando su cante, el que sería principal protagonista en la segunda parte de su comparecencia en la Tertulia Flamenca

El PescaoLas ‘historias’ de este contador a la manera gitana quedaron reducidas a un par de anécdotas y teorías (como la de que las barras estrechas de los bares «deforman a las camareras»: barras grandes, por favor). «Como siga hablando, no canto», dijo y se puso con el cante para acabar lo empezado, agradando, y mucho, a l@s presentes, estableciéndose un ambiente de cordialidad, de ‘cuartito’ casi, que es lo que parece propiciar Enrique con esa forma tan personal suya de estar, ser y hacer el cante, libre, dejándose llevar, tomando maneras de otros -algunos les había criticado antes por no ser muy flamenco-, fiel a lo que dijo de, «para cantar flamenco te tiene que doler la tripa». Casi un iconoclasta, porque respeta a algunos maestros, pero muy pocos.

Empezó por sevillanas y tientos con unas letras dedicadas a toreros. Sólo tres, José Tomás, Rafael de Paula y Curro Romero. A este último le señaló como «gitano», lo que motivó una respuesta por parte de uno de los presentes, Paquillo, al terminar los cantes:
-El Curro Romero no es gitano.
-Es cuchichí -respondió Enrique- ¿sabes lo que es eso?.
-Yo creo que tampoco.
-Entonces, tiene el garlochí gitano.
Risas arrancó este diálogo, que reforzaba aún más la complicidad entre cantaor y asistentes. Siguió por bamberas, «aquí me voy a complicar ya». Al término de la cual habló sobre las bodas gitanas, de cantes que están como prohibidos como «las pertenencias», en referencia a la petenera, que no nombró, pero sí cantó a palo seco.
Dijo que iba a hacer a continuación una granaína, pero se desvió -«esto de dormir en casa de la hermana y que la hermana tenga una niña que es un cerebrito y se levante a las seis de la mañana… no duermo»-, para hablar de «una sevillana que hace, hacía, hizo… y yo el primer día que la escuché, con unos amigos en Madrid, pintores como Manolo Quejido, Antón Lamazares, que lo tenían en cinta (cassette); grábamela, le dije, y me la graba; grábala otra vez, y le hice grabar la sevillana cinco veces. Y es una sevillana que hace Camarón de la Isla, pero esa sevillana que hace Camarón de la Isla vale por 200 seguiriyas. Cómo la canta. Te regala años, años».
-¿Cómo dice, Enrique, cómo dice? -pregunta Miguel
-«Me voy a poner unos zapatitos…» -recita Pedro (luego contaría, que no ha vuelto a escuchar estas sevillanas, porque le vencen los sentimientos).
Y cantó Enrique no sólo esta sevillana («Toma que toma»), sino las otras tres que Camarón cantara en su testamento cinematográfico.

El PescaoLos aplausos eran cada vez más cálidos, intensos, entregados. Alguien dijo, «vamos, Liroy«, haciendo justicia al toque del guitarrista. Siguió el palentino con una larga tanda de soleás, que remató con una letra suya dedicada a Camarón:

Pongamos que hablo de Camarón
su voz era un misterio
que fecundó los lienzos de la vida
con rasgos que nos daban
den-te-lla-das
en el alma

Un remate, muy sui generis, que le llevó a decir, «he hecho la soleá más compistiloide del mundo». Prosiguió por fandangos, y ya al límite del horario del cierre de la Biblioteca, tras casi una hora en esta segunda parte, terminó por seguiriyas, «si llego». Y llegó, y también a nuestros corazones, por así decirlo y resumir una tarde de gran disfrute, de buen flamenco. Más cerca del goce que de lo placentero, y que se prolongaría una vez fuera de la Biblioteca, con más cante, igual ambiente. Gracias, Enrique Lozano el Pescao.

El PescaoPescao8

Fuente: http://tiempoflamenco.blogspot.com.es/

Tertulia flamenca: Los (cuentos) y cantes de Enrique Lozano El Pescao (1))

Si esto fuera un periódico la comparecencia de Enrique Lozano el Pescao en la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid –la última del 2013-, dejaría varios titulares: “Para cantar flamenco uno tiene que ser gitano”; “El 99,9% de los cantaores cantan todos igual”; “Para cantar flamenco uno tiene que tener un corazoncito de verdad”; “Yo, por de pronto, ando mejor de rodillas que de pelas”; “Acepto la fusión, siempre que haya un cantaor”; «¿Qué tres cosas me llevaría a una isla desierta? Tres mujeres”…

El Pescao

Y esto sólo de la primera parte de su charla-recital, hasta que hizo un intermedio, “tal vez para tomarme una copa, porque esta agua…”; para continuar y ofrecer un total de dos horas -y otro tanto, después, en familia, tras cerrar la Biblioteca- a un auditorio más lleno que en otras ocasiones.

El cantaor palentino estuvo generoso, entregado, respetuoso e irreverente, provocador, exagerado, teatral, cuentista, tierno, bromista, cabal, gitano 100%. Trajo sus verdades y su cante de verdad, según su entender, hacer y vivir.

“Desde que se le propuso venir aquí, Enrique ha estado encantado con la idea de estar con los aficionados de Valladolid. Ha recorrido un montón de sitios, es un cantaor reconocido, no siendo andaluz, sino del interior, gitano. Tiene su propia vivencia del flamenco porque ha vivido y piensa”, expuso a modo de introducción nuestro factotum de la Tertulia, Quique, agradeciendo a la directora de la Biblioteca Pública de Palencia, María José, la mediación a la hora de contactar con Pescao.

El Pescao con el guitarrista Liroy

El cantaor vino acompañado de un joven guitarrista, Liroy, para quien tuvo muchas palabras de elogio: “Después de andar con un montón de guitarristas, le escuché y dije: aquí me planto. Creo que toca como los ángeles, sin haber ido a una escuela, ni haber estado en Jerez de la Fontaneira. Él ha estado en su casa, escuchando al monstruo de todos los tiempos, Paco de Lucía, y al otro monstruo, Camarón; y de ahí ha ido haciendo un algo. Pero yo sé que me entiendo con él y, además, los dos somos de Palencia. A mí se me clava en el alma su toque”.

Y empezaron por soleá, y luego, por malagueñas. Empezaba a ganarse al auditorio, Enrique, quien ya había puesto en estado de agitación los pensamientos y sentimientos de l@s presentes con sus palabras más que con su cante, en el que iba templándose.

Habló de otros guitarristas, alguno allí presente, de cómo aprendió compás con un guitarrista de Salamanca; de los tiempos en que “me asomaba al balcón del flamenco”; de cuando empalmaba noches de fiesta con aficionados –recordó a unos cuantos vallisoletanos- y la entrada a su trabajo en una delegación de muebles: “En aquel tiempo yo no tenía ni santísima idea del flamenco, ¡no metía el cante! Yo tenía una voz, y la gente decía, es un monstruo. Y yo sabía que no sabía… y les gusta. Pero me daba unas palizas enormes. Y empecé a investigar, a mi manera. Y hoy, no sé si me he pasado, pero vuelvo loco a los guitarristas”.

El Pescao

Pedro, de la Tertulia, aprovechó un respiro en la charla del cantaor para citar a un guitarrista nacido en estas tierras, Araceli Vargas, y hacer una reflexión sobre que, “en esta tierra el flamenco suena distinto, y en tu disco –Gitano de tierra adentro– aquel cante por seguiriyas tiene una dureza que no la visto por ahí. Ese cante fue tema de conversación en una reunión, hace años en el Festival de Las Minas, con personas como Paco Vargas, Bohórquez, Gamboa, Pencho Cros, y nos preguntábamos, y te pregunto, ¿qué es de este cantaor que tenía que tener mando en plaza, que tenía que estar ahí arriba?”.

“A mí me ha pasado lo más maravilloso, estar cantando para ustedes. Yo, para cantar ahí arriba tenía que haber pasado por lo que está pasando un montón de gente, y yo no paso por ahí. Me gusta estar aquí, tengo mis conciertos, voy a ganar dos perras, dos, pero voy a ganar: Me voy a hacer más grande, porque me gusta cantar para la gente”.

Contó historias, vivencias y experiencias, puso ejemplos y “comparancias” como si fueran cuentos, con embrujo de cuentista gitano; dictó sentencias, y si algunas no llegaron a causar malestar fue porque estaban dichas con un punto de alegría, con ‘gracia’; acompañadas de una teatralidad tal que un actor, un caricato, que anulaba lo que podía ser desprecio. Desde su pasión por lo jondo. Dio explicaciones, incluso fue didáctico; entró siempre al trapo porque, “sin confrontación no hay diálogo”.

El PescaoUna larga charla la de El Pescao, que puede resumirse con estas sus palabras: “Para cantar flamenco uno tiene que ser gitano, y si no es gitano es haber jugado al escondite con el hambre; y si es así, un quejido por siguiriyas le da el hambre”. Palabras que despertaron definitivamente los sentimientos, ensancharon el alma, que se dice, y condujeron al final de una primera parte con un cierre por tarantos, con dos letras suyas: “Una la hice un día que estuve cantando con Carmen Linares en Barruelo (Palencia), pueblo minero; y la otra se me ocurrió hace cosa de unos dos meses. Hay un concurso de letras de las minas y a mí me gustaría llevarlas a ver qué dicen, porque como el premio ya está dado, sólo para que a alguno le revuelva las tripas”. Y cantó (la métrica es mía):

Un pozo en Barruelo ha
Que le llaman el Calero
Ha acabado con muchas vidas
Entre ellas las de mi padre, ay,
Pero a mí no me intimida
Ay, en el hoy de una mina
Había un hombre malherío
Y a mí me dijo, muy frío,
Que mira si soy minero
Me estoy muriendo y me río.

Club de cine espigadores: Gretta querida, ¿en qué piensas?

Es el día de la Epifanía de 1904 y está a punto de comenzar una de las celebraciones más concurridas de Dublín, la fiesta de las señoritas Morkan…

clubespigadores1Nada mejor para comenzar el año que una película que se desarrolla casi, casi en un día como hoy… hace ciento diez años. (Y basada en un cuento publicado hace cien años exactamente). El tiempo pasa, se nos escapa de las manos, entonces y ahora, y la película trata precisamente de eso.

¿Qué puede decirse de una peli que hace llorar al mismísimo Carlos Boyero? Aunque no es costumbre en el club adelantar críticas antes de ver una película, esta vez haremos una excepción, ya que hemos leído el relato de James Joyce en el que se basa (y que no causó muy buena impresión en algunos clubes de lectura):

  • Elegida por los críticos españoles como la mejor película de los ochenta, «Dublineses» es una de esas joyas que hace de la simplicidad y la transparencia su mejor virtud. Huston eligió el soberbio relato de Joyce para realizar su testamento cinematográfico, un film lleno de sinceridad y nostalgia con un final tan inesperado como conmovedor. Talento, humildad y emoción para una obra maestra absoluta, un oasis de clasicismo hollywoodiense a finales de la peor década de la historia del cine americano.

Daniel Andreas: FILMAFFINITY

  • «Una reflexión acerca del paso del tiempo, de lo inevitable de la decadencia y de la muerte y, en especial, de la nostalgia por lo irrecuperable. Una declaración de amor al cine»

Miguel Ángel Palomo: Diario El País

No es Dublineses una película que gustará a todos los espectadores. Tienen su parte de razón aquellos que dicen que se aburrieron viéndola.

Gort (registrado en Filmaffinity)

clubespigadores2clubespigadores3Los muertos se marchan, pero nunca del todo, y aunque les creamos muy lejos y ajenos ya a nuestro mundo, se resisten siempre a abandonarlo y siguen en él durante largo tiempo, igual que cuando vivían y cumplían, por banal o insignificante que fuera, un papel en nuestras vidas. No existen porque se fueron, y sin embargo ahí continúan, tenaces y persistentes y aferrados al espacio de los vivos, quién sabe si a la espera o en descanso y contemplación, posados en los objetos que tocaron y en los vasos de que bebieron, en los ecos de las risas de quienes rieron algún día sus bromas y entre las notas dormidas de canciones que, al despertar, despiertan también su recuerdo en aquellos que les conocieron mientras vivieron. No respiran ni padecen y nadie puede volver a verlos, pero nos miran y nos hablan y vagan entre nosotros, aguardando a que la memoria de los vivos dicte algún día su definitiva disolución, porque nadie vive para siempre pero tampoco muere nunca del todo, aunque su cuerpo deje algún día el mundo que conocemos. (…)

Hay quien señala en esta película taras sin número: se sostiene sobre abundantes diálogos, en buena medida triviales y accesorios; no hay nada que se pueda llamar un auténtico conflicto; es plana y funcional; los setenta primeros minutos, en fin, son una simple introducción al último cuarto de hora. Es muy posible, sin embargo, que quienes así opinan estén olvidando que a Huston nunca le importó tanto el cine como la vida y que, en buena medida, la vida es así, trivial, plana y repleta de palabras y momentos intrascendentes que sólo adquieren relieve cuando ya nada importa y puede brotar, por ello mismo, la belleza sencilla y serena de la auténtica poesía, la de esos inigualables quince minutos finales, en los que Huston invoca a su propia sombra, una sombra que nos recuerda lo que sin duda seremos un día, cuando venga al fin la nieve y no estemos allí para verla caer.

 Normelvis Bates (registrado en Filmaffinity)

clubespigadores4

Unos toquecitos en el cristal lo hicieron volverse a la ventana. Otra vez había empezado a nevar. Soñoliento, se fijó en los copos, plata y sombra, cayendo oblicuos contra la farola. Le había llegado el momento de encaminarse al Oeste. Sí, los periódicos tenían razón: la nieve caía por toda Irlanda. Caía por toda la oscura llanura central, sobre las colinas desnudas; caía suavemente sobre la Marisma de Allen y, más hacia el oeste, suave caía sobre las oscuras olas amotinadas del Shannon. Caía también en la colina del cementerio solitario en que yacía enterrado Michael Furey. Se amontonaba espesa sobre las cruces y lápidas torcidas, en las lanzas de la pequeña verja, sobre los espinos resecos. Su alma fue desvaneciéndose mientras oía caer la nieve tenuemente por todo el universo, y tenuemente caer, como el descenso de un último ocaso, sobre todos los vivos y los muertos.

«Los muertos»

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Dublineses (Los muertos) (The dead, John Huston, 1987), basada en el relato Los muertos, de James Joyce, incluido en su libro Dublineses (Dubliners, 1914).

Tertulia flamenca: Utrera y Lebrija, familias flamencas

Los Perrate, los Pinini, los Peña, los Bacán, los Valencia, los Vargas, los Fernández… familias flamencas que se concretan en nombres como La Serneta, Juaniquí, Fernanda y Bernarda, Miguel el Funi, Tomás de Perrate, María la Perrata, El Lebrijano, El Charruá, Pepa de Benito, Inés Bacán, Rosario la del Colorao, Pedro Peña, Dorantes, José Valencia, Bambino, Curro Malena, Enrique Montoya

Una larga lista de nombres, de mujeres y hombres dedicados al cante, principalmente, con un lugar geográfico común, las localidades sevillanas de Utrera y Lebrija. Lugar a donde se transportó la Tertulia Flamenca en esta su tercera temporada, en su lugar habitual la Biblioteca Pública de Valladolid

 
Hay datos sobre su llegada, a mediados del siglo XVIII, a dichas localidades del campo sevillano y alrededores (Alcalá de Guadaira, Morón…). En la Tertulia se habló de una fecha: 1749, cuando Fernando VI manda ejecutar la ‘Gran Redada’ o detención de todos los gitanos del reino de España, «con una idea de exterminio», al separar a hombres de mujeres y niños, «para que no continúe su procreación».
Huyendo de esta persecución llegarían a estas tierras, donde serían bien recibidos por los terratenientes de la zona para tener mano de obra esclava, -después llamada, barata-, situación mantenida hasta bien entrada la primera mitad del siglo XX.
 
 
Mediante matrimonios, mediante el trabajo se establecerán conexiones familiares y geográficas -el eje Tiana-Utrera/Lebrija-Jerez- y se mantendrá, a través de la transmisión oral, el conocimiento de un flamenco pretérito, que devendrá en clásico.
«Lo que caracteriza estos cantes son sus formas y maneras, los tiempos: cantar despacito, respetando el compás, una dicción perfecta, de recrearse en las letras… Los recursos interpretativos jerezanos de repetir las sílabas de una manera acelerada, eso no se ve en Utrera… Se dice que el cante de Jerez es rápido; el de Triana, templado; el de Utrera, lento… Los palos que los caracterizan son el romance, la alboreá, las cantiñas o alegrías y la soleá», los compañeros de la Tertulia comienzan a hablar, a dar datos, aportar conocimientos, plantear interrogantes.
 
 
«¿Tendrá que ver en estos cantes la influencia de las faenas del campo?, ¿que las fatigas de esas faenas agrícolas realizadas en durísimas condiciones ralentizaran estos cantes?». No había guitarras -porque no había dinero- que acompañaran el cante de estas familias… se puede contar con los dedos de una mano quienes se dedicaron al flamenco de profesional… En este hablar se intercalan vídeos de los protagonistas (1: familia Pinini;  2: Perrate de Utrera y Diego del Gastor, ambos tomados de la serie Rito y geografía del cante).
Tanto las labores del campo como el mantenimiento de palos troncales del flamenco (añádase bulerías, seguiriyas) atraerá a cantaores de otras zonas andaluzas. De Jerez llegará El Chozas o Turronero; Antonio Mairena o Juan Breva recrearán las soleares utreranas y lebrijanas (especial mención a las de La Serneta y Juaniquí de Lebrija, cuya choza en El Cuervo era lugar de peregrinación para los artistas). Y también tomarán las familias de Utrera y Lebrija saberes e influencias de Jerez o Triana.
«La soleá es un cante encerrao, de cantar para adentro, que es cuando un cantaor canta bien; la soleá es como rezar»… «Son muy heterodoxos (los de Utrera y Lebrija), al cante por bulerías incorporan coplas populares del momento; una soleá puede acabar por alegrías o los fandangos tener el aire de la soleá…».
Termina este retorno al Club Flamenco con imágenes de Fernanda y Bernarda, de Miguel el Funi cantando y bailando por bulerías, el sentir, la fiesta. ‘Calentitos’ salimos a la fría calle, a seguir una charla que, como siempre, da para más; que abre nuevas intuiciones y aporta otros saberes; que se mezcla con otros discursos, con otros alternes, que anuncia celebraciones.
 
Tu cabello y el mío
se han enreao
como las zarzamoras
por los vallaos
(cantiña del Pinini)