Club de cine Espigadores: Corre, Harry, corre

Juan Hoja, uno de los asistentes a la pasada sesión del club de cine, envía este texto:

«Cuando en 1999, Elia Kazan recibió un Oscar honorífico, media platea permaneció sentada, con los brazos cruzados, en protesta por el hecho de que, durante la Caza de Brujas, allá por los años cincuenta, hubiera delatado a un buen número de compañeros sospechosos de comunismo. Martin Scorsese, no. Martin_Scorsese por David ShankboneMarty fue el encargado de entregarle el premio. No es que con este gesto tratara de justificar la conducta del director, sino que, en su caso, pesaba mucho más el agradecimiento que la reprobación. El reconocimiento hacia una de las figuras que más habían influido en su vocación y en su carrera. En 2010 el propio Scorsese dirigió Una carta a Elia, un documental en el que explica así el impacto que tuvieron en él las películas de Elia Kazan: “Fue en el Commodore, en Nueva York, donde vi La ley del silencio cuando se estreno en 1954. Las caras, los cuerpos, la manera de moverse, el sonido de sus voces. Eran como la gente que veía cada día. Gente que iba a la carnicería o salía a tomar el fresco o a la iglesia. Vi la misma mezcla de dureza y ternura. Era como si mi mundo, aquel que yo conocía, importara. Como si la gente a la que conocía, importara, aunque tuviera defectos”.Elia  Kazan Y no sólo en su juventud. La influencia de Kazan siempre ha pendido sobre él y sobre su obra: “Cuando empecé a hacer películas, al rodar cada escena me preguntaba si desprendía la misma sinceridad y minuciosidad, la misma ternura que había experimentado con las películas de Kazan”.

Una carta a Elia. TCM Autor, Martes 29 de enero, 10:30h

 Es un debate interesante, ¿no os parece? ¿Hasta qué punto es conveniente saber algo del autor de una obra de arte? ¿La vida del autor debe influir en nuestra valoración de su obra? ¿La integridad de un autor, su compromiso vital, su generoso sacrificio… hacen que su obra de arte gane en calidad? ¿Y si te enteras de que el autor ha sido un canalla, su obra pierde la calidad que le habías otorgado?

 

Tertulia flamenca: Andanadas jaleosas

¡Barahunda! ¡Zarabanda! ¡Zapatiesta! ¡Alboroto! Edgar Neville estaría contento ante la reacción suscitada por su película, Duende y misterio del flamenco, entre los asistentes a la Tertulia Flamenca. El salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid donde el pasado viernes se proyectó -en una versión subtitulada en inglés (fue difícil conseguir una copia. Y es que no se reedita)- hirvió de pasión. De pasión flamenca.
Provocó una reacción que sólo puede ocurrir entre las gentes de este país, el país del flamenco. Todos hablando a la vez, elevando voces, conversaciones por grupos, ¡fuego cruzado!, mantenimiento numantino de las opiniones, réplicas y contrarréplicas, y risas también. Mucha pasión.duendeymisteriodelflamenco_puertosantamaria

Todo empezó con aplausos al término de la proyección. No era para menos tras ver el baile por martinete de Antonio (una película no es nada sin un buen final; como los conciertos). A continuación, las primeras opiniones a favor y no tanto: «Yo la encuentro un poco folklórica y no colabora a aclararnos. Creo que hace buena la peli de Saura, Flamenco. Flamenco-Carlos-Saura

Y es que Neville -ya sabemos de qué pie cojeaba-, ve el flamenco desde arriba». «Yo creo que es una película digna, para su tiempo. A lo mejor, el error está en el propio título de la película. Pero en ese momento lanza, a través del cine, el flamenco a un nivel de conocimiento general en España y, posiblemente, en el extranjero. Es informativa, tal vez propagandística». «Es un documento y tiene gran valor… Yo he conocido algunas cosas de las gentes que aparecen en la película que ahora no se saben». «Está hecha el año que se quitó la cartilla de racionamiento (1952)». «Es la primera vez que alguien piensa en cómo aplicar el artificio del cine para hacer una película de flamenco, donde este no sea un adorno, un recurso. Y el riesgo que asume Neville, con sus errores, su inventiva le vino muy bien a Saura para su peli «.  «A mí me ha gustado, pero me ha faltado cante» (uno de los pocos momentos en que se produce un acuerdo total en el Club). «No me ha gustado lo de los boleros, la danza española, ¿qué pinta eso ahí?». «La escuela bolera, la danza clásica española está en la base del baile flamenco. Hay pasos, gestos, movimientos que se reconocen… qué bailaor de hoy en día no tiene de esas escuelas».-«El señor último que hemos visto bailar… Todavía no he visto a ninguna persona bailar como Antonio baila ahí. ¡En mi vida! Y he visto bailaores. Ese tío lo borda. Es soberbio. Así que, ¡no fastidiéis! Esta película me ha gustado más que la de Saura».
-«Pues el martinete de Manuel Moneo en la de Saura vale más que toda la película de Neville».
-«¿Y esa gitana vieja bailando en la de Neville?».
-«Ah, esa sí».
«Esa gitana de 16 años cantando por bulerías con su marido y el niño, ¿quién será?». «El chico es Farruco«.
-«Farruco baila mejor que Antonio».
-«Déjame que te diga, que Antonio puede hacer lo que hace Farruco, pero Farruco no puede hacer lo que hace Antonio ahí». Farruco «No tiene argumento, el enfoque está mal y con errores».
-«Lo que vemos es la realidad, que ya no existe; lo primero, porque ya no hay burros ni carretas».
-«¿Lo del entierro es real? Es ridículo esa escena, la gente cantando, con todos esos niños corriendo…».
-«Tú porque eres joven y no sabes, pero en los entierros se cantaba, y si era rico se pagaba a profesionales para que lo hicieran».
-«¿Y la historia del chaval con la cometa? Es floja esa historia ¿no?».
«A mi me ha desconcertado. No creo que esos lugares que aparecen sean los del flamenco. Faltan los lugares más recogidos, domésticos, donde se muestra una cara más profunda del flamenco». «El cine no puede entrar en el cuarto de los cabales». «¿Cómo que no!». «Los escenarios son falsos yo no he visto nunca bailar en un barco». «¿Y ese taconeo sobre las mesas? ¡Si canta con los pies! No me…».

Fue una media hora intensa. Un baile de opiniones y comentarios, vertiginoso, en muchos momentos, exaltado, serio y alegre. Un gozoso alboroto, dentro y fuera. «Yo me voy contento, he empezado el año divino con esta película». «Es una mala película». «¿Viste a Chano Lobato haciendo palmas a Aurelio Sellés?». Así somos. Nos vemos dentro de 15 días. En las minas. O en el recital de José de la Tomasa (se avisará).

(No quisiéramos irnos sin citar un libro, que para eso el Club Flamenco se reúne en una biblioteca, y pública. Es la reedición por parte de Editorial Rey Lear, en 2006, de seis artículos que publicara Edgar Neville en distintos medios -prensa, revistas-, publicado originalmente por la librería anticuaria El Guadalhorce, de Málaga, en una edición limitada de 200 ejemplares por Ángel Caffarena, en 1963. Como nota curiosa, el autor de la portada de esta reedición -esta que tenéis aquí arriba- es el dibujante de cómics, Miguel Ángel Martín, lo más alejado del flamenco que uno se pueda encontrar como tecno industrial y otro material musical extremo. Otro flamenco que no sabe que lo es).

Fuente:http://tiempoflamenco.blogspot.com.es/

Presentación del libro Las tres vidas de Jules Dassin 1911-2008: del cine negro al Nuevo Museo de la Acrópolis

Club de cine espigadores

El jueves, 24 de enero, a las 19,00 horas,en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid (Plaza Trinidad, 2), se presentara el libro:

Las tres vidas de Jules Dassin (1911-2008 ): del cine negro al Nuevo Museo de la Acrópolis. Saarbrücken, Akademikerverlag 2012.

Participarán en el acto: Amor López Jimeno, profesora de Filología Griega de la Universidad de Valladolid y Embajadora del Helenismo de la Comunidad de Atenas, Pilar Paz, historiadora, y Arturo Dueñas, Director de cine y del “Club de cine espigadores” de la Biblioteca.

A continuación: sesión del Club de cine:

NocheEnLaCiudadProyección Noche en la ciudad, de Jules Dassin, y Coloquio

Entrada libre hasta completar el aforo.

Club Espigadores: ¿Por qué corría Lola?

En la pasada sesión disfrutamos de una trepidante película. Sin embargo, quedó en el aire una pregunta: ¿por qué corría Lola?
Lola comic
Estas son las posibles respuestas:
1.     Aristóteles: Está en la naturaleza de las mujeres correr cuando tienen prisa.
2.     Platón: Porque buscaba el bien de su novio.
3.     Marx: Es una inevitabilidad histórica correr cuando te necesitan.
4.     Moisés: Y Dios bajó de los cielos y le dijo a Lola: «Corre». Y Lola corrió.
5.     Freud: El hecho de que Lola corra y su preocupación revela claramente que posee una inseguridad sexual.
6.     Darwin: A lo largo de grandes periodos de tiempo, las mujeres han sido seleccionados naturalmente de modo que ahora tienen una disposición genética a correr.
7.   Einstein: El si Lola corre o es el mundo el que gira debajo de ella depende de tu marco de referencia.
8.    Hitler: Para demostrar al mundo que las arias teutonas pueden correr más que ninguna.
9.     Nietzsche: Lola corrió para matar a Dios y ocupar su lugar.
10.  Maquiavelo: La cuestión es que Lola corrió. ¿A quién le importa el porqué? El fin de llegar a tiempo justifica cualquier motivo.
(De Arakiri, desde Köln (Alemania), http://www.filmaffinity.com/es/film531259.html)
Os animo a participar, teniendo en cuenta que también podéis dar nuevas razones y comentarios personales sobre la película.

Club de cine Espigadores: Corre, Lola, corre de Tom Tykwer

¡Feliz 2013! Un año… de cine.

Terminadas las fiestas, el Club de cine de la Biblioteca Pública de Valladolid retoma su actividad. Será hoy mismo, jueves, 10 de enero, a la hora habitual (las siete de la tarde) y en el sitio de costumbre (el salón de actos de la biblioteca pública).

corre Lola correLa primera (y deseada) película del nuevo año será Corre, Lola, corre (Tom Tykwer, 1998), una peli alemana muy apropiada para ponernos las pilas justo al comienzo del año.

Según la costumbre del club, no haremos ninguna presentación, con el fin de visionar la película sin ningún prejuicio. Solamente dejaremos una pregunta en el aire:

 «¿Y si pudieras intentarlo otra vez?»

                                                                              ——-

Este trimestre tendremos muchas novedades, de las que hablaremos (y sobre las que decidiremos) hoy mismo antes de comenzar la proyección. Pero va un adelanto de la próxima sesión (24 de enero): será una sesión de puertas abiertas a la que estarán invitados también todos los miembros de los otros clubs, en la que se presentará un libro recién publicado sobre un director de culto que trabajó en Estados Unidos, Francia y Grecia, veremos una de sus películas y debatiremos… con la propia autora.

Esta tarde, solución del enigma.

Tertulia flamenca: Cantes de villanos

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, es decir, que estamos en estas fechas navideñas, la Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública propuso para su última reunión del año, los villancicos flamencos.

Parecía un tema menor, no muy motivador. Y es que esta ciudad no es Jerez, ni su región es Andalucía, donde se viven los villancicos de la manera que nos mostró la primera proyección, y que podéis ver en la anterior entrada, donde de paso se cuenta, se pone en situación sobre la Navidad flamenca, sobre su historia, el sentido de una celebración colectiva, participativa de todo tipo de gentes.
Aquí, en esta tierra, hay como una cierta resistencia hacia este género folklórico de los villancicos, cuando no directamente un rechazo por parte de algun@s, por el uso y abuso, la apropiación que de ellos se ha hecho a lo largo de la historia -de la iglesia a los supermercados, por resumir-; también que somos algo más ‘secos’ a la hora de exteriorizar nuestras pasiones y sentimientos. Compárese nuestra Semana Santa con la andaluza.
Pero pronto íbamos a ver que el tema a tratar nos iba conducía hacia terrenos… mayores; incluso, a montarnos nuestro pequeño Jerez navideño motivados, tanto da, por los villancicos flamencos o simplemente el flamenco (como siempre, después de la Tertulia).
“Los villancicos flamencos tienen sello de cante grande, es una creación fantástica que han hecho l@s cantaor@s”, se dijo sobre estas coplas antiguas, cosas de villanos, como se llamaba a los habitantes de las villas, las ciudades y aldeas medievales; término -villancico es un diminutivo de villano-, por aquel entonces, sin el significado despectivo, peyorativo que posteriormente ha adquirido.
Al integrarle en su mundo, el flamenco salvó el villancico del museo arqueológico o folklórico, le dio una nueva vida, recogió sus letras e incorporó otras. “Tratan los temas religiosos con una familiaridad que da la sensación que esa Virgen estuviera ahí al lado; adquieren un talante de naturalidad, cordialidad; tutea al santoral y la Santísima Trinidad, con gracia –’la virgen era gitana / y San José era gachó‘-, y se aprovecha para la juerga”.
A través de esta «cohabitación» se nos muestra la manera de obrar, de ser del flamenco, recipiente en ebullición donde caben múltiples ingredientes, músicas de diversas partes y épocas, que tras un proceso de refinación, de destilación viene a originar música tan particular, singular, única. “Si el flamenco estuviera en nuestra Constitución, cabíamos todos”.
“Estos villancicos me parecen de lo menos gitano dentro del flamenco, y creo que ellos son conscientes. Lo que pasa es que son muy musicales y lo hacen muy bien”, se aventuró en la Tertulia, dando pie a entrar en el constante, histórico debate entre cante gitano y cante flamenco.Mirada_Gitana_Zambomba
Terrenos mayores. Pero la Tertulia Flamenca propicia algo más que el comentario erudito, la intuición sabia; afloran recuerdos personales suscitados por una conversación, un cante o la visión, en este caso, de cómo celebra la Navidad la familia de El Sordera (del programa Rito y Geografía del Cante): “La primera vez que yo bailé fue, siendo un niño, en una matanza, en la mesa donde se iba a destrozar el cerdo. Y se hacía juerga después”. Y el aire de fiesta que desprenden y envuelve a los villancicos flamencos o el flamenco -tanto da, pues como en la magia, lo de arriba es igual a lo de abajo- se iba contagiando por el salón de actos de la Biblioteca.Zambombas_patios_de_jerez
Y Jerez y sus Zambombás eran mentados y alguno, con más intensidad que otr@s, podía ‘ver’ el Barrio de San Miguel, la Plazuela, la Cruz Vieja, la Plaza de Plateros, tal y como están ya desde hace días, semanas: a rebosar de gentes. Cantando, día y noche, villancicos, por bulerías o tangos (y en Málaga por verdiales, en Huelva por fandangos… cada zona de Andalucía por su estilo Y no olvidamos a Arcos de la Frontera, el otro gran centro de esta fiesta, este cante navideño).

Y nos acordamos de otros villancicos como Los Campanilleros, los de Manuel Torre y La Niña de la Puebla, tras oír la versión de Agujetas; sin olvidar que también aquí, “en los barrios de esta ciudad, Las Delicias, La Pilarica, La Victoria… se daban. Pero ha desaparecido. Por las circunstancias de los tiempos –los discos, la tv…-, y no creo que el villancico se sienta como se sentía antes. A lo mejor, afortunadamente, pero también se ha destruído ese espíritu de hermandad que surgía en estas fechas. Y además generaba un poder dentro del proletariado”. Cosas y cantes de villanos.

Tertulia flamenca: Flamenco en Navidad

El flamenco es tan generoso, tan auténtico, está tan “impregnado en la cultura del pueblo llano”, sabe tanto de cohabitar culturas, religiones, pensamientos, filosofías… en paz y armonía  que tiene cosas como estas:
Hay dos etapas en el calendario flamenco que se celebran de manera especial, ambas tienes connotaciones religiosas, la Navidad y la Semana Santa; en las dos, se practica de manera distinta. Una de alegría; la otra, de solemnidad y respeto, y en ambas participan con la misma fuerza tanto creyentes como los que no lo son.
Esta peculiar tradición de la Navidad flamenca se remonta al siglo XVIII, surge en los patios de vecinos de los barrios más humildes de Jerez,  de Santiago y San Miguel. En las viviendas jerezanas de entonces había poca intimidad y mucho contacto. En una misma casa vivían cinco o seis familias; algunas veces, sin ningún vínculo familiar, compartían el inodoro, la pila de lavar, la cocina con un gran fogón y la cena de Navidad la compartían en el lugar más espacioso del inmueble: el corral (para que aprendan del salvajismo tabernario de Eugenio Noel).
En este ambiente  familiar, festivo, de esta celebración tan religiosa como pagana se forma un caldo de cultivo perfecto para que se desencadene la faz más extrovertida del flamenco y, también,  más controvertida. El flamenco se ha encargado de pasar por su tamiz decenas de villancicos procedentes de la tradición popular castellana, no solo andaluza.
Al  son de la tinaja y la típica “botella de Anís”, entonaban los villancicos religiosos o profanos, a veces hasta anticlericales o picantes.
De estas citas de entonces queda la esencia. Ahora, las celebraciones son más colectivas, se organizan en asociaciones familiares, peñas, hermandades, en bares, en las plazas de las calles…
Con el paso de los años esta fiestas también se han profesionalizado y exportado, se afirma que Parrilla de Jerez fue el primero que la llevó fuera como espectáculo y, luego, los demás han seguido sus pasos teniendo especial signifcancia la denominada ‘Zambomba’ Jerezana.
La discografía flamenca guarda celosamente testimonio de estos villancicos jondos desde sus inicios. Existen grabaciones de pizarra, registradas entre los años treinta y cincuenta y vinilos posteriores de cantaores como El Niño Gloria -de quien se dice que debe su apodo, precisamente, a un villancico que cantaba-, Bernardo de los Lobitos, Manolo Caracol, Gracia de Triana, La Paquera de Jerez, Niña de la Puebla, Canalejas de Puerto Real, Lola Flores, Niño Marchena, Enrique Montoya, Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Rafael Romero, Morente, Camarón,  José Menese… Se puede afirma que todos y todas los cantaores y cantaoras han cantado y grabado villancicos.
(Vídeo perteneciente a la película Flamenco, de Carlos Saura, con La Macanita al cante, el coro de Tío José de Paula y las guitarras de Juan Parrilla y Niño Jero).
Pedro Sanz.
Fuente: http://tiempoflamenco.blogspot.com.es

Tertulia flamenca: Manolo caracol (30 de noviembre)

-¿Qué artista te ha inspirado más?
-Pues, Caracol, hombre, claro.
(Camarón de la Isla en el documental del dvd, París 87/88).

«Los flamencos hemos sufrido con Manolo Caracol«, se dijo el pasado viernes en el Club Flamenco. Por sus zambras -«nos gustan, pero…»-; por que no a tod@s termina de convencer como cantaor, mientras otr@s no tienen ninguna duda de su valía; por su pasado ¿colaboracionista? o colaboracionista con la tiranía del general Franco.
Manolo Caracol como fenómeno, como artista, como ¿genio? del flamenco, protagonista de nuestra Tertulia Flamenca, como siempre en la Biblioteca Pública de Valladolid. «Mirad de dónde viene»: es la historia del flamenco desde El Planeta, su tatarabuelo y primer cantaor conocido como tal, hasta que se detiene en él (y en Antonio Mairena) a partir de la postguerra Civil, de la consolidación de la tiranía franquista.

Con Lola Flores.
Caracol conoce el éxito, popular y económico. Con Lola Flores arrasa (estrenan su espectáculo, Zambra -1944-, en el Teatro Carrión, de esta ciudad; si se triunfaba aquí, el triunfo estaba asegurado. Esa fama tenía Valladolid.). «El Arte de los Negocios es el paso que sigue al Arte» (Andy Warhol).
Manolo Caracol es flamenco, es gitano. Dos términos ante los que el Arte, según los cánones académicos, calla, pero no termina de otorgar (Mi suegra, Lucila, 97 años, recuerda que actuó con Lola Flores en Santander -el teatro se llenó- y escuchó decir a algun@s que acudieron a verles: ‘Si hasta huelen mal’. A Lucila, le gustaban los dos).
La Tertulia siguió hablando: «Cantaba tan bien, que no podía cantar mal… el mejor cantaor que ha habido en el cuarto… en su voz se puede intuir cómo cantaba Manuel Torre, El Nitri… su voz, afillá, es una de las de las más bonitas que ha habido en la historia del flamenco… Se le deben muchas cosas… Dejó su genialidad en la médula espinal de much@s cantaores y cantaoras… Se le escucha más y mejor ahora… «. «»No arriesgaba en el cante… sus cantes no se pegan tanto como los de otros…».

Con Fernando Terremoto.
Al tiempo, le oímos, y vemos, hablar sobre sí mismo, cantar por siguiriyas, por soleares; imágenes del programa Rito y Geografía del Cante, de cuando se había retirado a su tablao, su castillo, Los Canasteros («Allí no cantaba, salvo cuando iba un buen cantaor»); también suenan sus zambras, su Niña de Fuego -«todo es cante»-; y tenemos frescos sus cantes por el disco del Club.
La portada es de Alberto Valverde, de un cartel que hizo para el Festival Flamenco de Manosque (Francia) en 1989. Alberto se había trasladado al país galo en 1975. Pasaron los años. Sí, le gustaba el flamenco por aquel entonces, pero no tanto como el jazz (su disco preferido, los conciertos de Colonia, de Keith Jarret). En Francia, un día de la década de los 80, había estado con unos amigos, la reunión se alargó hasta la madrugada. Regresaba a casa, casi amanecía, cuando en una plaza solitaria escucha cantar flamenco… Alberto no continúa el relato: el flamenco pasó a ser algo más que un gusto para él. Lo cuenta en el bar al que hemos ido después de la Tertulia, donde prosigue la charla sobre Manolo Caracol.

Hubo más durante la Tertulia («En mi pueblo no había ninguna guitarra y se criticaba a los que cantaban con ella; así ya se puede, decían los viejos. No estoy de acuerdo con quienes dicen ‘los de antes suenan mejor que los de ahora’. No se admite que pueda salir un cantaor mejor que los de antes, y antes. Camarón era mejor que Caracol, para mí»). Y más que quedó.

Libros: El cante flamenco, donde Ángel Álvarez Caballero traza su biografía (Alianza Editorial. 2004); Sobre Camarón (Editorial Alba), donde Carlos Lencero relata el duelo entre el genio de la Isla y -el de- Caracol. Camarón será la siguiente entrada en la historia del flamenco. ¿Las zambras de Caracol, su Leyenda del tiempo? Los verdaderos artistas sienten mejor aquello que les falta, ¿qué le faltaba a Manolo Caracol?
(Como cierre de esta entrada se nos ocurre poner una versión de La niña de fuego. Está la de Buika, en su disco del mismo título que la canción de Caracol. Y teniendo mucho cariño y en alta, muy alta estima a Buika -la traeremos aquí-, hemos optado por esta de Pony Bravo, grupo sevillano de reciente formación):

Tertulia flamenca: 30 de noviembre

Este viernes el Club Flamenco aborda la vida y obra de un cantaor personal como pocos, de uno de los gigantes del flamenco.
«Manolo Caracol era un cantaor largo, grande. Cuando cantaba por seguiriyas, y estaba a gusto, entre cante y cante, lloraba. Era tan generoso Manolo Caracol que, si una tira de cantes le salía mejor que regular, y lo notaba en los rostros de quienes le hacían corro, haciendo partícipes a los que escuchaban, decía:

Se ha cantado bien.

Cierta noche no le habían salido derechos los soníos negros. Estaría rozao, que dicen los cabales. Volvió tarde, a las claras del día, a su chalet madrileño en las afueras, desayunó y fue al baño, estaba enjabonándose la cara para afeitarse antes de ir a dormir (era un dandi a su manera) y comenzó a cantar, se templó por derecho, comenzó a encontrarse a sí mismo, las duquelas malinas apretaban, y se tiró cantando, solo, sin guitarra ni gente escuchando, más de tres horas. Sólo le vio la familia. Entre cante y cante, lloraba».Manolo Caracol-

 Tenemos ganas de escucharle y de lo que se dirá de él por parte de l@s asistentes (de momento este texto de Miguel Ángel Galguera, tomado de su -inédito- Callejero sentimental).
Como anticipo de lo que se espera se entregó en la anterior reunión un disco con 19 cantes: fandango, siguiriya, alegrías, tientos, mirabrás, fandango de Huelva, caña, siguiriya del Marruro, martinete, soleá de Joaquín el de la Paula, fandango de Manuel Torres, soleá de A. Frijones, bulerías, malagueña de Enrique el Mellizo, canción por tientos, zambra (3) y carcelera.
Y como es habitual el disco cuenta con una portada, en esta ocasión un original del pintor Alberto Valverde, que os mostraremos cuando toque hacer el resumen de esta nueva cita de la tertulia flamenca dedicada a Manolo Caracol.Otro asunto también para este viernes. A partir de las nueve y media de la noche en el Café España, ‘Velada Flamenca’, con el cante de Carlos Garnacho y Elisa Gabarri, quien también estará al baile; las percusiones de Alberto Farto ‘Juguillos’ y Monder Rodríguez, y la guitarra Carlos Posada ‘Pochaca’. Los dos Carlos son los profesores e impulsores del Taller Flamenco y como el resto de acompañantes de esta velada son de esta ciudad, y con experiencia musical más que contrastada. El precio de la entrada es de 5 euros. Animarse.
(Por último, y no menos interesante, este sábado, 1 de diciembre, Ricardo Ferñández del Moral, ganador de La Lámpara Minera 2012, ofrecerá un recital en el Museo Minero de Sabero, León, a las siete de la tarde. También decir que este viernes, en el Pabellón Multiusos, de Salamanca, otra Lámpara Minera: Miguel Poveda, a las nueve de la noche. Todo muy cerquita, y con calidad).