Club de fotografía: Perros (y otra fauna urbana)

Este mes el club de fotografía tiene como protagonista a los perros, los mejores amigos del hombre. Un tema recurrente dentro de la fotografía urbana y del que solo podemos decir una cosa: guauuu

  1. Atención / Isidro Cuesta
  2. De caza / Alejandro del Caño
  3. Espiando / Lola Moñux. Tercer clasificado (Ex aequo)
  4. Encuentro B&W / Enrique Salas
  5. El paso / Tomás González. Primer clasificado
  6. Viendo la carrera / Eva Mata
  7. Wanda, la galga de casa, no de caza / Elena Parrilla
  8. A la espera / Víctor Manuel Simón
  9. Amigos / José Fernández
  10. Mirada / Rosi Casares
  11. Tras el rastro / Alejandro del Caño
  12. En la arboleda / Isidro Cuesta
  13. Prisionero / Lola Moñux
  14. Fascinación compartida / Enrique Salas
  15. No le conocemos / Tomás González
  16. Me dejas la pelota / Eva Mata
  17. Sonrisas y ronroneos / Elena Parrilla
  18. Observando el amanecer / Víctor Manuel Simón
  19. El lector / José Fernández
  20. Paseo entre la niebla / Rosi Casares. Segundo clasificado
  21. Tras la liebre / Alejandro del Caño
  22. Pastor alemán / Isidro Cuesta
  23. ¿Qué hay de nuevo, viejo? / Lola Moñux
  24. Esperando B&W / Enrique Salas
  25. Triste rutina / Tomás González
  26. La caracola de las sirenas / Eva Mata
  27. Wanda solidaria / Elena Parrilla
  28. Desde la ventana / Víctor Manuel Simón. Tercer clasificado (Ex aequo)
  29. Mirando / José Fernández
  30. Princesita / Rosi Casares

Club de cine Espigador@s: El arpa birmana

Descubrí El arpa birmana (Biruma no tategoto, 1956) en una lejana Seminci (hay que ver lo que da de sí nuestro festival), en uno de esos ciclos paralelos que complementaban tan bien la Sección Oficial. Y tengo que confesar que no he visto ninguna película más de Kon Ichikawa (el resto de su obra tampoco es que se haya distribuido mucho fuera de su país), de modo que para mí sigue siendo el director de una única película, pero con esta basta y sobra para tenerlo en un lugar preeminente de mi Parnaso particular.

Un poco de información objetiva extraída de la Wikipedia:

«El arpa birmana (Biruma no tategoto) es una película japonesa en blanco y negro de 1956, dirigida por  Kon Ishikawa. Está basada en la novela juvenil homónima, del escritor japonés Michio Takeyama. Es la primera película de Ichikawa que se vio fuera de su país natal, y es «una de las primeras películas en retratar los efectos de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista del ejército japonés. La película estuvo nominada para el Premio Óscar de 1957, en la categoría Mejor Película en lengua extranjera, que había sido creada en esa entrega.»

Y una curiosidad: el propio Ichikawa rodó un remake de su película, en 1985, en color, con diferentes actores. Esto no suele ser habitual, aunque lo han hecho tanto directores clásicos como modernos (Michael Mann, Frank Capra, Michael Haneke, Howard Hawks, Yasujiro Ozu o el caso más famoso, Alfred Hitchcock con El hombre que sabía demasiado), como puede verse en este artículo, en el que se olvidan tanto de John Ford (que, si no recuerdo mal, hizo remakes de alguna de sus películas mudas), como de Kon Ichikawa:

http://www.indiewire.com/2013/11/10-directors-who-remade-their-own-movies-91369/

Lo más sorprendente del auto-remake de El arpa birmana es que la planificación es idéntica y tienes la impresión de estar viendo una versión coloreada de la película original.

El arpa birmana (Biruma no tategoto, Kon Ichikawa,1956)

Jueves, 7 diciembre 2017, 19:00h,

Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid

Club de cine Espigador@s: Mi vida sin mí

«Siento pereza inicial al embarcarme en La librería, la última película de Isabel Coixet, ya que, con la excepción de la preciosa Cosas que nunca te dije, mi desencuentro con su cine ha sido permanente.» Carlos Boyero dixit. A mí me pasa lo mismo, pero con una diferencia: mi excepción preciosa es Mi vida sin mí (2003).

No había visto sus primeras películas (Mira y verás (1984), Demasiado viejo para morir joven (1989), Cosas que nunca te dije (1996), A los que aman (1998)), pero entré en el desparecido cine Mantería una tarde solitaria cuando se estrenó Mi vida sin mí (2003) y salí conmocionado.

Tras ello, era difícil que me gustara (o que me gustara tanto) cualquier otra cosa que dirigiera después (como así fue), pero es que algunas me han parecido incluso un pelín pretenciosas (La vida secreta de las palabras (2005), Mapa de los sonidos de Tokyo (2009)). Hay encargos para olvidar (Another me, 2013) y otras que no están mal, sin más (Aprendiendo a conducir (2014), Nadie quiere la noche (2015)). Se me han escapado un par de ellas de ficción y los documentales.

Y tengo pendiente La librería, aunque, a tenor de las palabras de Boyero, no creo que me decepcione:

«Coixet describe todo esto con una delicadeza y un tono cercanos a la orfebrería. Imágenes, diálogos, silencios, pequeños y reveladores gestos conviven en armonía, arropados por una atmósfera magnética y veraz. Su intimismo es contagioso. Y la historia que me han contado sigue conmigo durante el resto del día. Se supone que ocurren pocas cosas, pero me ha tocado y reconozco en qué fibras emocionales. La llevo dentro.»

Bueno, pues eso es lo que a mí me pasa con Mi vida sin mí.

Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003)                                                                        Jueves, 23 de noviembre de 2017, 19:30h                                                                    Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid

Club de fotografía: De ánimas, sombras, Tenorios y fantasmas

Noviembre nos sirve de inspiración con su día de Todos Los Santos, con el Don Juan Tenorio o el mismo Halloween para experimentar con las sombras, el movimiento y las velocidades de disparo, o el blanco y negro de una sombra arrojada.

  1. Amenaza / Víctor Manuel Simón
  2. A mí las musas / Tomás González
  3. Imaginando / Lola Moñux. Primera clasificada
  4. Sombras de la memoria / Osmel Bordiés
  5. Ánimas en el Campo Santo / Ana Isabel Ibáñez
  6. José Zorrilla con los fantasmas / Eva Mata
  7. Cascada congelada / Juanjo Aparicio
  8. Saliendo de la niebla / Blanca Durántez
  9. Cementerio alemán en Yuste / Isidro Cuesta
  10. Mi salón siempre en movimiento / Elena Parrilla
  11. Ánimas en pena / Enrique Salas. Tercer clasificado
  12. Chimeneas / José Fernández
  13. Flores para el recuerdo / Rosi Casares
  14. La Santa Compaña de la ciudad / Ismael Ramos
  15. Añorar / Alejandro del Caño
  16. Doble cara / Patricia Sanz
  17. Novia a la fuga / Tomás González
  18. Perviven / Lola Moñux
  19. A través del hierro de la muerte / Ana Isabel Ibáñez
  20. Entre comillas / Víctor Manuel Simón
  21. Sombras de los judíos junto al Danubio / Eva Mata
  22. Sombras a la entrada / Juanjo Aparicio
  23. Luces y sombras / Isidro Cuesta
  24. Mi ánima te espía desde su guarida / Elena Parrilla
  25. Paseo al atardecer / Enrique Salas
  26. Entre tinieblas / José Fernández
  27. Paz eterna / Rosi Casares
  28. No estamos solos / Ismael Ramos
  29. Demonios / Alejandro del Caño
  30. El fantasma de la ventana / Víctor Manuel Simón
  31. El fantasma del museo cierra la puerta / Eva Mata
  32. Sin rostro / Tomás González
  33. Mausoleo de Gayane / Isidro Cuesta
  34. Vigilantes felinos, vigilantes de augurio / Elena Parrilla
  35. Rufina Cambaceres / Enrique
  36. Ser o no… / José Fernández. Segundo clasificado
  37. Sombras lunares / Rosi Casares
  38. Yo y mis circunstancias / Ismael Ramos
  39. Explosión de colores / Alejandro del Caño

Club de cine Espigador@s: Un nuevo curso (y van…)

Y van… ¿siete? ¿ocho? Se ha convertido en algo tan habitual lo de acudir los jueves alternos al Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid que uno ya pierde la cuenta.

Seguiremos con nuestra propuesta habitual de alternar una película «clásica» (no clásica en el sentido literal, eso que viene en llamarse «cine clásico» y que los semióticos llaman MRI -Modo de Representación Institucional-, es decir, el cine de Hollywood; sino una película que haya sido importante en la historia del cine, o represente un movimiento artístico determinado, o esté dirigida por uno de los autores más reconocidos o…) con otra rodada en el siglo XXI. Y, por supuesto, también descubriremos rarezas.

Este año dedicaremos una especial atención al cine ruso, ya que se cumplen cien años de la Revolución Soviética, y al cine español, que hemos descuidado en anteriores ocasiones, proyectando, incluso, una película rodada en Valladolid.

Veremos, como digo, cine ruso (Eisenstein, Pudovkin, Tarkovsky, Zvyagintsev), español (Lorenzo, Coixet, Camus, Grau), pero también alemán (Gester), japonés (Ichikawa), inglés (Reisz), estadounidense (Akers-Dupre, Romero, Coppola), portugués (Gomes) y francés (Rivette); nos asomaremos a movimientos como el free cinema o la escuela de Barcelona, mezclaremos ficción y documental, blanco y negro y color, mudo y sonoro… A ver cómo resulta el cóctel.

Inauguramos con Octubre, la película de Eisenstein, casi casi el mismo día en que se cumplen exactamente cien años de los acontecimientos que cuenta: ¡todo el poder para los soviets!

Octubre (Sergei M. Eisenstein, 1928) 100′ – Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid

9 de noviembre de 2017, 19:00h

Club de fotografía: Otoño

Este otoño que no acaba de llegar es el protagonista del club de fotografía en este mes de octubre. Así lo ven los miembros del club:

  1. Vuelta a la rutina / Rosi Casares
  2. Vendimia / Eva Mata
  3. Transición / Víctor Manuel Simón
  4. Reotoño / Tomás González
  5. Reflejos otoñales / Isidro Cuesta
  6. Abedul / Enrique Salas
  7. Persiguiendo el tiempo / Ismael Ramos
  8. Manto otoñal / José Fernández
  9. Rama / Tomás González
  10. Otoño en La Fuente el Sol / Rosi Casares. Segundo clasificado (Ex aequo)
  11. Luces otoñales / José Fernández. Segundo clasificado (Ex aequo)
  12. Hojas caídas / Eva Mata
  13. Hoja / Rosi Casares
  14. Flotando / Tomás González
  15. Enredadera / Eva Mata
  16. El otoño, paso a paso / Ismael Ramos. Tercer clasificado
  17. El color en otoño / Isidro Cuesta
  18. El banco / José Fernández
  19. Coraza / Víctor Manuel Simón
  20. Color de otoño / Ismael Ramos
  21. Castañas a punto de caer / Isidro Cuesta
  22. A ras de suelo / Víctor Manuel Simón
  23. Pan de oro / Enrique Salas
  24. Fiesta en el estanque / Enrique Salas. Primer clasificado

Club de cine Espigadores: El verano, de nuevo

Tras haber caminado con un zombie de la mano de Jacques Tourneur en la sesión anterior, para inaugurar el verano y despedirnos del Club de cine volveremos a Shakespeare y a su noche de San Juan, igual que hicimos el año pasado. Entonces le tocó el turno a La comedia sexual de una noche de verano (1982), de Woody Allen, que ganó una improvisada votación, enfrentada, precisamente, a la película que veremos hoy.

Sommarnattens Leende o Sonrisas de una noche de verano fue la primera película de Ingmar Bergman en darle un galardón internacional , en el Festival de Cannes de 1956.

 Estos fragmentos de las críticas de los espectadores de Filmaffinity pueden servirnos de aperitivo:

«Con inspiración muy libre en “El sueño de una noche de verano” de Shakespeare, Bergman plantea una comedia bufa de enredos amorosos que satiriza la infidelidad y el adulterio. En uno de sus raros paréntesis en los que deja aparcado el asfixiante drama psicológico, el insigne sueco nos obsequia unos diálogos muy sagaces y afilados, cayendo en algunas secuencias en un sarcasmo bastante corrosivo y sin perder la profundidad de análisis, dudas, tormentos, celos y maquinaciones en un juego de aparente frivolidad.»

 «Una película bastante atípica e inesperada en la filmografía bergmaniana, nada menos que una comedia de época, llena de flirteos, aventuras amorosas, adulterios y demás ingredientes del vodevil clásico. Pues bien, lo que convierte, sin embargo, a esta película en toda una obra maestra es que dentro de su tono de pillería y picaresca, de su reguero de dormitorios e infidelidades, se esconden unos brillantes diálogos, a la par que la espléndida mixtura entre frugalidad, carnalidad, sensualidad y melodrama que transpira, envuelta en una fotografía maravillosa del operador Gunnar Fischer. Y además es un film muy divertido, dónde todos los personajes encuentran, dentro de la sempiterna imperfección del mundo que plantea Bergman, lo que más se aproxima a su felicidad perfecta y temporal.»

 Las palabras «comedia» y «Bergman» parecen excluyentes. ¿Será verdad?

Vamos a comprobarlo este jueves, 22 de junio, en el Salón de actos de la Biblioteca Pública, a las 19:00h

Objetivo: Tráfico

Se acerca el verano y con él la operación salida de vacaciones. Cuidado con el tráfico por carretera, mar y río. Mirad bien por los retrovisores, no os vayáis a encontrar con alguna sorpresa como las que nos proponen los miembros del Club de Fotografía en este mes dedicado al Tráfico.

  1. Tráfico marítimo / Isidro Cuesta
    2. Zig zag / Tomás González
    3. Anochece / Rosi Casares. Primer clasificado
    4. Frente a frente / Gerardo Nieto. Tercer clasificado ex aequo
    5. Stop / Alejandro Caño. Segundo clasificado
    6. Tráfico de carretera / Isidro Cuesta
    7. De viaje / Rosi Casares
    8. Paso de cebra / Alejandro Caño
    9. Cruce / Gerardo Nieto
    10. Carril bici / Tomás González
    11. Tráfico fluvial / Isidro Cuesta
    12. Colectivo / Tomás González

13. Pingüinos / Gerardo Nieto. Tercer clasificado ex aequo
14. Reportero / Alejandro Caño
15. Luz al final del túnel / Rosi Casares

Tertulia flamenca: Capuletti, el despertar de un artista y de un flamenco

José Manuel Capuletti, «enorme pintor, dibujante extraordinario, en cuya obra tiene una importancia fundamental el flamenco». Motivo para estar presente en la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid; penúltima Tertulia de la temporada (La despedida será el 23 de junio, con la habitual fiesta).
Capuletti, también o además, por haber nacido en Valladolid, en 1925; una ciudad que ha dado poco, pero interesantes nombres al mundo del flamenco (La Revista Zoco Flamenco dedicará un artículo, en su número de junio, al flamenco en Castilla, nos avanzó Enrique Miralles, conductor y ponente de la Tertulia, en general, y de Capuletti, en particular; los entrecomillados son suyos).
Ya hemos dado algunos nombres aquí, el conocido de Vicente Escudero, el de Pepe Montoyita y sus hermanos; también el del crítico y autor de libros de flamenco, Ángel Álvarez Caballero; recientemente el de Rodolfo Otero; Mariemma; la Rubia de Málaga, que recordó hace poco Pedro Sanz, implicado en su descubrimiento vallisoletano (pronto la traeré por aquí), entre otros y otras; aparte de una larga tradición de aficionad@s flamenc@s, aportando lo suyo a la difusión del flamenco como hizo el vallisoletano Fernán A. Casares fundando el tablao Zambra, en 1954, en Madrid.
La relación de Capuletti no sólo está en su famosa serie de retratos de artistas flamencos; también en portadas de discos, carteles para festivales y en decorados para ballet españoles o de baile flamenco -«para él el baile era pintura en movimiento»-, por donde empezó a darse a conocer.
Primero para la Compañía de Pilar López. El pintor vallisoletano entra en contacto con la hermana de La Argentinita en una actuación de esta en Valladolid y realizará la escenografía de un par de sus obras. Segundo, con la compañía de José Greco. «El bailarín veía a un muchacho en el teatro», cuenta Enrique, «que no paraba de dibujar durante toda la actuación; se dirige a él, le gusta lo que hace y le contrata».
Y saldrá de gira con José Greco, fuera de Valladolid y de España, por primera vez. Esto ocurre en la década de los 40, del siglo pasado. Capuletti es un veinteañero -nace en 1925-; hijo de un padre peluquero con local propio (Peluquería Lillo) en zona céntrica de la capital, la Calle Santiago; su afición por la pintura y el dibujo empieza en la infancia; y en la adolescencia, su afición por el flamenco, con amistades como «la de un personaje del que no se tienen muchos datos, El Tufo; debía ser un cantaor bastante purista». Estudiará Capuletti en el Instituto Zorrilla y después en el Colegio Lourdes, este de curas, uno de los varios que había -y hay- en esta ciudad -y otros tantos de monjas-; ahora, sitúense en aquellos años de guerra civil y postguerra en una ciudad que fue la primera en adherirse a los golpistas contra la República e iniciar la depuración de todo aquello que no fuera católico, apostólico, romano, falangista o fascista; y los curas hicieron su trabajo a través de la educación.
Probablemente el trato de Capuletti -por imperativo familiar- con los de la sotana estimulara su vena artística, entendida como señal de rebeldía, de inconformismo, como el hecho de llevar el pelo largo, en aquellos años, o su atracción por el flamenco. Por lo que este representaba en una sociedad sin opciones más que las obligatorias: lo diferente, lo prohibido, lo mal visto.

Autorretrato

En 1993 el colegio Lourdes dedica una exposición a Capuletti, en plan ‘famosos’ antiguos alumnos; el catálogo se encuentra en la Biblioteca Pública de Valladolid, no prestable, sólo para consulta; al igual que Capuletti: el autor y su obra, de José Carlos Brasas Egido, el texto más completo sobre el vallisoletano con más de 450 páginas, editado  por Caja de Ahorros Provincial, en 1987.
Regresa Capuletti a Valladolid tras la gira con Greco, con una novia, bailarina de la compañía, con la que se casará y será musa de su pintura, Pilar López -no la hermana de La Argentinita. Hasta que decide irse a París, y comenzar a ser el artista que quería ser.

Regresará a España, pero no a Valladolid, sino a Andalucía.

Club de cine Espigadores: Una del oeste

 En las sesiones de primavera de nuestro club hemos visto un poco de todo:

 – Cenizas y diamantes (Andrzej Wajda, 1958), un clásico del cine polaco, que nos sirvió para homenajear a su director, habitual de la Seminci y de las salas de arte y ensayo, recientemente fallecido.

– Cómicos (Juan Antonio Bardem, 1954), un clásico del cine patrio, que no está de más revisitar de cuando en cuando.

– La verdad sobre el caso Savolta (Antonio Drove, 1979), adaptación de la novela homónima de Eduardo Mendoza, comentada brillantemente por Nieves, que nos aportó, además, bibliografía especializada.

– Hombres, hombres (Doris Dörrie, 1985), otro clásico del arte y ensayo de los 80, de ese nuevo cine alemán que tanta influencia tuvo en nuestros directores. 

Pues bien, ahora le toca el turno a otro clásico, del por muchos considerado el mejor director de la historia del cine, inaugurando en nuestro club un género que teníamos olvidado (a pesar de representar como ninguno la quintaesencia del séptimo arte). Estamos hablando, por supuesto, del western, y de John Ford.  

Hemos elegido Pasión de los fuertes (My darling Clementine, 1946), basada en personajes (Wyatt Earp y Doc Holliday) y en sucesos legendarios (el duelo en OK Corral), que dieron lugar a multitud de novelas, películas y cómics, y que crearon una parte esencial de la mitología americana.

 Nos vemos este jueves, 25 de mayo, en el Salón de actos de la Biblioteca Pública, a las 19:00h