Tertulia flamenca. Lo social

«Ya digo. Es lo de siempre, lo de otras veces, lo de otras tertulias. Cuarenta personas dando vueltas al manubrio, con el pretexto de Lo social en el flamenco. La esencia, el origen, el porqué, no somos capaces de sacarlo a flote, pero nos consolamos pensando en que, quizás, sólo quizás, es mejor así. ¿Por qué desvelar todos los misterios? Hay uno con el que no podemos, el Flamenco, pues bueno, pues vale, pues mejor ¿Acaso sabemos lo que está mirando el perrito que se hunde tras de un tronco, en el cuadro de Goya? Si lo supiéramos, uno y otro, comprenderíamos el Universo, y por ahí si que no paso.
«Luego, nos ponen unas escenas de Las 3.000 Viviendas, ese documental de la espabilada francesa donde un arapahoe y un flamenco se saludan, se abrazan y prosiguen con sus vidas, mientras un burro, irónico, tierno y hermoso, los contempla desde el hueco de una ventana del tercer piso de esas viviendas que son 627 y no 3.000. Casi todos reímos, o sonreímos, y pensamos que, a lo mejor, el Flamenco es eso, lo surrealista y lo que no tiene explicación. Después, escuchamos un cante de Pepe Taranto (que no viene en el disco) y a muchos se nos alteraron los pajarillos del alma, no sólo porque en ese momento alguien nos dijo en voz baja que se había ido Bebo Valdés, si no porque a los sones de Pepe Taranto, en el Pleistoceno, claro, alguno se dejó las ilusiones y los pelos de la cabeza en aquello de la unidad, la unidad en el Frente Democrático de Izquierdas.
«Proseguimos, que si folklore sí, que folklore no (que no: pero tampoco pasaría nada si lo fuera, pues el folklore viene del pueblo), que si Cultura, sí, o que sí (que sí), y que el flamenco no es canción protesta, porque la Protesta ya la lleva implícita (qué bueno, tío). Nos pusieron a Juana la del Revuelo con más mujeres del Polígono Sur, haciendo palmas y cantando por bulerías («Todo lo bueno para papá»), y luego, al encenderse las luces, supimos que la respuesta era eso: el pueblo cantando y bailando (o quejándose, que han pasado mucho frío). Salimos, era de noche, algunos se fueron antes, por ver a Curro Piñana en el Cervantes. Llovía más que cuando se casó Leticia con Felipe de Borbón. Frío. Valladolid. Qué bonito, estar vivos y entre amigos».
SALUD
M. A. Galguera
 (Gracias a Miguel por cubrir nuestra ausencia en la pasada Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid. Nos veremos en la próxima cita del Club, creemos que para el 19, con Agujetas como protagonista y más Dominique Abel, que veremos su película. Y aquí un enlace sobre qué es el flamenco para la directora, tomado de su web -enlace apuntado más arriba- y merece la pena, como todo lo que ha hecho la francesa. Nos quedan un par de cosas. Losocial
Vídeo relacionado con lo que cuenta Miguel y dedicado a una nueva seguidora, Annette, que se ha sumado a este blog, ole:

Club de cine Espigadores. Soul Kitchen, de Fatih Akin

Gracias por los comentarios a la anterior entrada, dedicados al maridaje entre cine y literatura, a desenlaces sorprendentes, a las mujeres fatales y a los bibliotecarios y bibliotecarias (algunas podrían entrar en la anterior categoría ;-)).

En esta nueva sesión veremos una comedia donde la música juega un papel fundamental. ¿Diegética o no diegética? That is the question. Espero respuestas después de ver la película.

Mientras tanto, ahí va el fragmento de una entrevista con el director:

Fatih Akin

Fatih Akin

“Melómano confeso, Fatih Akin (Hamburgo, 1973) ha hecho de la música el núcleo central de su último filme: «Si vas a Berlín, oirás muchísimo tecno; y si vas a París te pasará lo mismo con el electro. En cambio, todos los clubes de Hamburgo están dedicados a la música soul. Escogimos las canciones de la banda sonora, prácticamente un 85%, antes de empezar la película. Después variamos algunas cosas por problemas de derechos». (…)Soul_Kitchen-982098070-large

El director cambia así de registro después de haberse llevado el Oso de Oro en la Berlinale de 2004 por Contra la pared, y del impresionante recibimiento de crítica y público en 2007 para Al otro lado: «Esta película nace de la necesidad de retratar el espíritu de una época, y debía ser ahora, mientras me quede suficiente pelo. No sería correcto hacerlo a los 50 años».soul-kitchen-foto13 El cineasta niega que el género escogido responda a factores coyunturales: «Dicen que cuando hay crisis las comedias funcionan muy bien, pero lo cierto es que empecé a desarrollar este proyecto hace cinco años y lo he acabado ahora… Si la crisis hace que Soul kitchen triunfe, espero que ésta dure un rato más», comenta entre risas. (…)

«¿Qué me hace reír? Los hermanos Coen, Jim Jarmusch, Adriano Celentano, las pelis de Bud Spencer, Buster Keaton… Cuando creas una comedia, coges todas estas cosas y no las copias, sino que las adaptas. Es como el hip-hop: tomas un poco de cada cosa y creas algo distinto. ¿Me entiendes?»

Entrevista de Toni García, 11 sept. 2009

http://elpais.com/diario/2009/09/11/cultura/1252620006_850215.html

Club de cine Espigadores. Los asesinos, de Ernest Hemingway.

“La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.”

De nuevo una sesión especial en el club de cine. Esta vez cedemos el paso a la literatura, que entra por la puerta grande de mano de Ernest Hemingway, con su cuento Los asesinos:

“El cuento fue incomprendido al comienzo debido a que tiene un enfoque objetivo; el hilo de la trama se va desarrollando ante el lector como si fuera una película – el autor no penetra en los pensamientos de los personajes ni tampoco hace descripciones de personajes o acciones que están fuera del ámbito del enfoque (…). El lector debe suponer el drama que se vive al «observar» los acontecimientos de acuerdo a como se están desarrollando, ya sea por acción física como también por los diálogos.”

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081015172619AAK3keK

The killers, título original del cuento, tuvo dos adaptaciones cinematográficas y a ambas, por esa costumbre tan extendida de los distribuidores españoles, se les cambió el título: Forajidos (1946), de Robert Siodmak, y Código del hampa (1964), de Don Siegel. En la sesión del próximo jueves veremos una de ellas.

 Ahí va un artículo interesante sobre el relato de Hemingway. Después de haber leído el relato, ¿coincidimos con la autora?

Ernest Hemingway: Los asesinos

Por: Pilar Álvarez Masi

Publicado en 1927 en los Estados Unidos, y preso de un contexto social en el cual la mafia ingresaba al país y medidas tomadas desde el propio gobierno, como la ley seca, favorecían este tipo de organizaciones, “Los asesinos”, escrito por Ernest Hemingway, plasma en un breve relato, cómo un asesinato inminente se había vuelto casi cotidiano en la sociedad estadounidense de los años ’20.
En cuanto a la escritura propiamente dicha, y dejando de lado tanto el contexto histórico como el del propio autor, “Los asesinos” es un relato ágil, que provoca en el lector un cierto ritmo al leerlo, dado por los diálogos cortos, la excesividad [sic] de los mismos y la falta de descripciones cargadas de adjetivos. En muy breves párrafos Hemingway le da al lector una idea de los protagonistas y del lugar dónde se desarrolla la escena, el resto de la historia es contada a través de las conversaciones, lo que carga al relato de un claro ambiente teatral (mucho diálogo, poca escenografía). A través de ellas conocemos también a los personajes, herramienta que proviene también del teatro y el cine, los diálogos comunican, cuentan lo que a través de imágenes no se puede o resultaría muy tedioso hacer.
Otro recurso que también es utilizado por el autor es el de la elipsis. Ya desde el título se propone que, si bien no lo hemos leído (ni tampoco lo haremos, porque en ningún lado está mencionado) hay al menos, dos personajes, que anteriormente a lo relatado, han matado. Asimismo, la muerte final, que debido al contexto de la historia se supone que termina ocurriendo, tampoco está narrada, ni lo están los motivos por los cuales alguien (no se sabe quién) ha mandado a matar a Ole Andreson.”

http://nomepidasquenotemienta.blogspot.com.es/2009/11/ernest-hemingway-los-asesinos.html