Club de cine Espigador@s: Más allá de los dos minutos infinitos

Retomamos nuestras sesiones del Club de cine, tras el largo paréntesis vacacional y festivo. Y lo hacemos con una nueva propuesta de Dani, que repite ante la falta de voluntari@s.

Este es el texto que ha preparado:

¿Y si pudieras ver dos minutos en el futuro? Y no solo eso, ¿y si pudieras usar esa visión para adelantarte aún más, usando un simple monitor y una pantalla de ordenador?

Esta es la premisa de Más allá de los dos minutos infinitos (2020, Junta Yamaguchi), una pequeña joya del cine japonés de ciencia ficción con alma de teatro indie. Esta película nos sumerge en la vida de un dueño de cafetería que descubre que su ordenador muestra lo que sucederá dos minutos más adelante… y ahí empieza el enredo. A pesar de su bajo presupuesto, la película logra conformar una historia compleja y sorprendente.

La ciencia ficción a menudo ha sido injustamente reducida al espectáculo visual, a naves espaciales, explosiones o futuros distópicos llenos de efectos especiales. Pero el género es mucho más que eso: es una herramienta poderosa para explorar ideas, cuestionar nuestra percepción del tiempo, de la realidad, y de nosotros mismos. Y dentro de sus muchas ramas, una de las más conocidas es la de los viajes en el tiempo.

En las últimas décadas hemos visto cómo el viaje en el tiempo ha sido tratado desde distintos ángulos: desde la aventura con Regreso al futuro (1985), pasando por enfoques más psicológicos como Doce monos (1995) o El efecto mariposa (2004), hasta propuestas más recientes como Tenet (2020), que apuestan por la espectacularidad visual.

El género atraviesa una paradoja curiosa: nunca ha sido tan popular, y sin embargo, pocas veces ha estado tan desvirtuada. En la actualidad, con la avalancha de adaptaciones de cómics y universos cinematográficos compartidos, el género ha pasado a formar parte del gran engranaje de lo comercial. Explosiones, viajes interdimensionales, amenazas planetarias… pero cada vez menos espacio para la imaginación, para la reflexión y para las ideas audaces que caracterizaban al género en sus orígenes.

La buena ficción no necesita capas, ni CGI, ni salvar el mundo. Necesita una pregunta poderosa y la valentía de explorar con coherencia. Ahí es donde la película propuesta marca la diferencia. Huye deliberadamente de los tópicos del género y propone algo mucho más íntimo, casi cotidiano: ¿qué pasaría si un tipo corriente, dueño de una cafetería, descubriera que su monitor puede mostrarle el futuro… pero solo dos minutos por delante?

La película es la ópera prima de Junta Yamaguchi, director japonés que se había especializado en la realización y montaje de vídeos corporativos y comerciales. Yamaguchi forma parte del grupo Europe Kikaku, una compañía de teatro y cine con sede en Kioto, conocida por sus obras de comedia y ciencia ficción con recursos mínimos pero mucho ingenio. Esta raíz teatral explica no sólo la contención espacial del filme, sino también su ritmo, su sentido del humor coral y la importancia de lo coreográfico. El rodaje se llevó a cabo en solo una semana, con un guión ajustado al milímetro y un equipo de actores y técnicos que ya habían trabajado juntos en teatro, lo que se nota en la fluidez y la compenetración de todo el reparto.

Yamaguchi apuesta por un cine colectivo, donde el equipo comparte una visión y trabaja como un engranaje. Esto se refleja en la película: cada entrada, cada giro de cámara, cada cruce de líneas temporales está perfectamente coordinado, no por efectos digitales, sino por el trabajo conjunto de todo el equipo.

Con esta primera película, Yamaguchi no solo se posiciona como una voz original en la ciencia ficción contemporánea, sino también como un ejemplo de cómo la colaboración artística y el ingenio pueden superar cualquier limitación presupuestaria.

La película se proyecta en un espacio casi único —una cafetería, unas escaleras y un piso superior—, la película adopta una estética que remite una y otra vez al teatro. Los personajes entran y salen de escena como si estuvieran en un escenario, y en varios momentos claves, cuando “van a la ciudad”, la cámara simplemente no los sigue. El fuera de campo, más que una carencia, se convierte en un recurso expresivo: lo que no vemos también forma parte activa de la narración.

Esta contención espacial no solo ahorra costes; refuerza la unidad de tiempo y lugar, generando una tensión constante y permitiendo que el espectador siga con claridad el entramado temporal. Al igual que en una obra teatral, lo importante no es lo que hay más allá del decorado, sino lo que ocurre dentro del pequeño mundo que se ha creado. El espacio cerrado permite además una puesta en escena extremadamente coreografiada: entradas y salidas sincronizadas, diálogos que se superponen en el tiempo, personajes que interactúan consigo mismos en bucles cuidadosamente construidos.

En este sentido, la película demuestra que la narrativa puede expandirse sin necesidad de mover la cámara, y que el cine, incluso cuando es estático, puede ser dinámico si está bien pensado.

Aunque Más allá de los dos minutos infinitos es, en apariencia, una comedia ligera, su trasfondo emocional es más complejo de lo que parece. Bajo la superficie de bucles y juegos temporales, late una historia de deseos íntimos, sentimientos contenidos y relaciones no resueltas. La película no solo plantea “qué pasará dentro de dos minutos”, sino también “qué pasaría si me atreviera a decir lo que siento”, “si pudiera dar un paso más”, o “si supiera qué piensa realmente el otro”.

En el cine japonés, el tiempo suele verse no como algo que deba manipularse, sino como una corriente que se observa con respeto. Frente a muchas películas occidentales sobre viajes temporales, donde el protagonista busca cambiar su destino, aquí los personajes parecen más bien jugar con las posibilidades sin perder de vista que el tiempo sigue adelante, inexorable. En lugar de grandes tragedias o paradojas, lo que se pone en juego es algo más cotidiano y humano: el miedo a actuar, el deseo de conectar, el dolor de lo no dicho.

Por eso el título es tan sugerente: Más allá de los dos minutos infinitos no solo alude al truco visual o narrativo, sino también a ese anhelo de ir más allá del presente inmediato, de romper la barrera entre lo que se siente y lo que se expresa. El amor, la amistad o la inseguridad de los personajes aparecen siempre en segundo plano, pero dan profundidad a sus decisiones y reacciones.

Además, como es habitual en muchas narrativas japonesas, hay una contención emocional muy marcada. La tristeza, la frustración o el cariño no se expresan con grandes gestos, sino con silencios, miradas o gestos mínimos. Esto puede resultar distante para el espectador español, más acostumbrado a la expresividad abierta, pero forma parte de una sensibilidad distinta, donde lo sutil es lo más profundo, lo esencial es invisible a los ojos.

Esperamos que podáis acudir y disfrutemos juntos. 

Más allá de los dos minutos infinitos (Junta Yamaguchi. 2020) 70’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 15 de mayo de 2025, 19:00h

Club de fotografía: Música

Difícil tarea la de nuestros fotógrafos este mes. La música se hace imagen y las fotografías se presentan como composiciones musicales que van a sonar en nuestras cabezas de una forma única: nosotros marcamos el compás, decidimos las notas y escuchamos la canción, si es que la hay. Pasen y vean, pasen y escuchen, pasen y sientan.

  1. Músicos del siglo XVIII en yeserías. Charo Martínez

2. Tenor. Víctor Manuel Simón. Primera clasificada

3. Viento-metal. José Luis Peláez

4. Música. Carlos de San Luis

5. Fin de fiesta. Ana Pérez

6. Música en el club de cine Espigador@s bcyl. Charo Martínez

7. La música está en el aire. Raquel Esteban

8. La flauta mágica. José Luis Peláez. Segunda clasificada ex aequo

9. Música pasional. Miguel Ángel Andrade

10. Al unísono. Sofía Sevillano. Tercera clasificada

11. Entre agujas y recuerdos. Elena Parrilla

12. Y con el mazo dando. Tomás González

13. 4 en línea. Ana Pérez

14. Evolución musical. Carlos de San Luis

15. El pasadizo del violinista. Raquel Esteban

16. Descanso. Tomás González

17. Brillo y viento. Sofía Sevillano

18. Música disco. Miguel Ángel Andrade

19. Anuncian la llegada de Felipe II a Valladolid. Charo Martínez

20. Viento-madera. José Luis Peláez. Segunda clasificada ex aequo

21. Mi banda sonora. Elena Parrilla

22. Música y precisión. Sofía Sevillano

23. Partitura. Víctor Manuel Simón

24. Su banda sonora, mi banda sonora. Elena Parrilla

25. Música y vino van de la mano. Miguel Ángel Andrade

26. Larga vida al rock & roll. Ana Pérez

27. Diversidad musical. Carlos de San Luis

28. Violinista urbano. Raquel Esteban

Club de cine Espigador@s: Tres lanceros bengalíes

Terminamos el trimestre con un clásico que nos presentará Antonio: Tres lanceros bengalíes (The Lives of a Bengal Lancer, 1935), una de las mejores películas de Henry Hathaway, director en activo desde los años 30 hasta los 70, y que cuenta en su haber con películas de todos los géneros, desde los westerns de sus inicios (y que cultivó siempre) hasta el melodrama, pasando por películas de aventuras, de época, bélicas o policiacas.

Aprovecharemos para dar un repaso al Modo de representación institucional (MRI), típico del cine clásico (según terminología establecida por Noël Burch en El tragaluz del infinito, 1987), que llegaría a su apogeo en la década siguiente, evolución del Modo de representación primitivo (MRP), típico de los inicios del cine.

https://es.wikipedia.org/wiki/Modos_de_representaci%C3%B3n_institucional

https://es.wikipedia.org/wiki/Modo_de_representaci%C3%B3n_primitivo#:~:text=El%20Modo%20de%20Representaci%C3%B3n%20Primitivo,durante%20el%20nacimiento%20del%20cine.

https://www.analisisfilmico.uji.es/web/modo-de-representacion-institucional-m-r-i/

Tendremos la fortuna de contar con Antonio y con Gary Cooper para echarnos una mano, de modo que la despedida del trimestre promete.

Tres lanceros bengalíes (Henry Hathaway, 1935) 109′

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 3 de abril de 2025, 19:00h

Club de cine Espigador@s: La vida útil

La sesión de este jueves será un tanto especial. Nos acompañará José Pinar Fernández, fundador y gestor de los cines Groucho de Santander (que toman su nombre de su homónimo vallisoletano) hasta hace unos meses, para presentarnos su libro Cine Groucho. Veinte años de cine de autor en Santander (2004-2024).

En palabras de su artífice, “este libro es un intento de acercamiento a lo que ha sido poner en marcha esta idea de negocio e intentar mantenerla durante veinte años con sus tribulaciones y alguna anécdota. Y sobre todo intentando defender a los cineastas y al cine de estos autores en su estreno en la ciudad de Santander.”

La obra se lee de un tirón y, aunque una parte se centra en el propio cine Groucho de Santander, se analizan también la evolución de las salas de cine en España durante las dos últimas décadas (cierres, aperturas en centros comerciales…), del público que asiste a las mismas, y los directores de cine independiente más destacados.

La presentación del libro irá complementada con la proyección de la película uruguaya La vida útil (Federico Veiroj, 2010), que formó parte del ciclo XX Aniversario Cine Groucho: las salas de cine en el cine (agosto 2024), título que ya nos da una idea del argumento del filme.

https://cinesgroucho.es/ciclo-xx-aniversario-cine-groucho-las-salas-de-cine-en-el-cine-del-23-al-29-de-agosto/

“¿Hasta qué punto es útil una vida dedicada a cualquier oficio y en especial a Carlos y su cinefilia? Este concepto, bastante sencillo, es la idea brillante de la cinefilia que poseen una gran mayoría de los mortales. Entro al cine no sólo para encontrar y encontrarme con ¿la vida?, sino que el cine o la vida (o viceversa) proporciona soledades acompañadas.

Sin embargo, y tomando como punto de partida a Lacan, el cine posee estructuras de fascinación suficientemente fuertes como para permitir pérdidas temporales del ego y simultáneamente reforzarlo. En el fondo creo que esto fue lo que le sucedió al protagonista del film.

Pero más allá de esta lectura, la película uruguaya deja la sensación de que los habitantes de las salas de cine siempre estarán buscando ese rincón de emociones. Y es que la escopofilia (instinto compulsivo hacia la contemplación placentera, estudiado por Freud), es así.”

Gonzalo Restrepo Sánchez (Film critic. Barranquilla, Colombia), tomada de Filmaffinity.

Allá va otra crítica: https://cinedivergente.com/la-vida-util/

La vida útil (Federico Veiroj, 2010) 67′

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 27 de marzo de 2025, 19:00h

Club de fotografía: Pasos de cebra

Nada más sugerente que un paso de cebra. Y es que los hay beatlemaníacos, como el de Abbey Road (Londres), y auténticos cruces de caminos, como el de Shibuya (Tokio).
En algunos se han escrito versos, otros se han transformado en teclados de piano, en pasos de vaca o en arco iris de asfalto.
Este mes cruzamos al otro lado de la calle de la mano de nuestros fotógrafos por el paso de cebra, como debe ser. ¿Nos acompañas?

  1. Zueco. Tomás González

2. Triangular. Jesús Hernando

3. Reflejos. Charo Martínez

4. Hombre-cebra, mujer-cebra. Raquel Esteban

5. Paso apurado. Miguel Ángel Andrade

6. Al fin juntos. Ana I. Iglesias

7. Andando al cole. Sofía Sevillano

8. Detalle de pisada. Elena Parrilla

9. Vuelvo enseguida. José Luis Peláez

10. Paso a la ría. Águeda Rodríguez

11. También quiere pasar. Nieves González

12. Onda cebra. Tomás González

13. Bajo la lluvia. Carlos de San Luis

14. Doble exclamación. Víctor M. Simón

15. Respetando el paso. Águeda Rodríguez

16. Animal de asfalto. Ana Pérez

17. Me da tiempo a cruzar. Sofía Sevillano

18. Paso con historia cultural. Enrique Salas

19. Esperando en el paso. Carlos de San Luis

20. Paso ajardinado cebrado. Enrique Salas

21. Solitario. Jesús Hernando

22. Paso de aviones. Víctor M. Simón

23. Lloviendo. Nieves González

24. Pasos de peatones. Raquel Esteban. Segunda clasificada

25. Paso de frikis. Miguel Ángel Andrade

26. Abstracción. Tomás González

27. Peatón, no cruce en rojo. Elena Parrilla

28. Por el barrio. Ana I. Iglesias

29. Pasos de cebra y rojo ambiental. Charo Martínez

30. Sin prisa. Sofía Sevillano. Primera clasificada

31. Mañana, tarde y noche. Ana Pérez

32. Cebrita. Nieves González

33. Paso al rojo. Raquel Esteban

34. Pasos desiertos. Carlos de San Luis

35. Cigüeñas vigilantes. Águeda Rodríguez

36. Deshacer el cruce. Ana Pérez

37. Amarillo. Jesús Hernando

38. Paso protegido. Miguel Ángel Andrade. Tercera clasificada

39. Espacios en azul. Charo Martínez

40. A rayas. Víctor M. Simón

41. Cebra nocturna. José Luis Peláez

42. Paso nocturno en rojo. Enrique Salas

43. Esperando tras descenso. Elena Parrilla

44. En fila. Ana I. Iglesias

Club de cine Espigador@s: Mi dulce pueblecito

Hoy toca el turno al cine checo, concretamente a Jiří Menzel, uno de los directores más conocidos de la llamada Nová Vlna (Nueva Ola), movimiento cinematográfico que surgió en la antigua Checoslovaquia durante los años previos a la primavera de Praga, corriente a la que también pertenecieron Milos Forman o Věra Chytilová, por citar a dos de sus representantes más famosos.

En nuestro Club ya vimos hace años Trenes rigurosamente vigilados, basada en la novela de Bohumil Hrabal, con la que ganó el Óscar a Mejor Película Extranjera en 1966.

Menzel es un viejo conocido de nuestra SEMINCI, donde ha presentado, aparte de la película que vamos a ver en esta sesión, sus películas posteriores, El fin de los buenos tiempos (1989), con la que ganó el premio a la mejor fotografía, y Alondras en un hilo (1969/1990).

Nuestro compañero Germán Arregui ha sido el responsable de la elección, y estas son sus razones:

“He elegido “Mi dulce pueblecito” por ser una película muy representativa de Menzel, una de las muchas que hizo de ambiente costumbrista rural. En ella, aúna la sencillez, la ternura y el humor.

         Filma la vida cotidiana en una comunidad cercana a Praga en una época en que Checoslovaquia está todavía sometida a la dominación soviética, tras fracasar la Primavera de Praga. Pero no es una película política. Es una película de personajes, ni buenos ni malos, que se hacen querer y algunos son entrañables.

         Como he leído en alguna crítica, es una película completamente trascendental dentro de su intrascendencia.

Espero que, a los que no la han visto, les guste.”

Mi dulce pueblecito (Vesnicko ma strediskova, Jiří Menzel, 1985) 98’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 6 de marzo de 2025, 19:00h

 

Club de fotografía: Lugares abandonados

Nada hay más romántico y decimonónico que una ruina. Los lugares abandonados y las ruinas, encarnan a la perfección ese estado de ánimo melancólico, desesperado e inevitable del abandono, la pérdida, la soledad o la fugacidad, esas grandes tragedias del espíritu humano que tanto gustaban a los románticos.

Nuestros fotógrafos no nos abandonan y han buscado este mes con sus objetivos esos lugares que se mantienen, pese a todo, como testigos del ayer.

  1. El campo sí tiene puertas. Ana I. Iglesias

2. Rincón de la casa deshabitada. Charo Martínez

3. Hora de comer. José Luis Peláez

4. Abolengo caído. Ana I. Iglesias

5. Escalera al infierno. Ana Pérez

6. La posada. Sofía Sevillano. Primera clasificada

7. Cerrado 24 horas. Raquel Esteban

8. Pasen y vean. Víctor M. Simón

9. Abandono social. Carlos de San Luis

10. Se vende, soleado. José Luis Peláez

11. Era abandonada. Charo Martínez

12. Desmantelando. Jesús Hernando

13. Ignorado. Tomás González

14. Aquí hubo fiesta. Nieves González

15. Cierra al salir. Miguel Ángel Andrade

16. El peso del tiempo. José Luis Peláez

17. Electra. Yolanda Ferrero

18. Escupiendo malas hierbas. Elena Parrilla

19. Fábrica abandonada. Nieves González

20. Esquina de la vaquería. Ana I. Iglesias

21. Atardecer en Las Norias. Raquel Esteban

22. Hierbas en ventana. Sofía Sevillano

23. Polea de pozo abandonado. Charo Martínez

24. Bienvenidos. Víctor M. Simón

25. Sin noticias. Tomás González

26. Silencio y olvido. José Miguel Hernández

27. Musgo nuevo propietario. Miguel Ángel Andrade

28. Cielo abierto. Águeda Rodríguez

29. Recuerdos abandonados. Carlos de San Luis

30. Verja. Águeda Rodríguez

31. Paredes. Nieves González

32. Sola en el solar. Ana Pérez

33. La casa con tocado verde. Elena Parrilla

34. Pasado. Jesús Hernando

35. En la esquina. Víctor M. Simón

36. Fin a la harina. Sofía Sevillano

37. Zapato. Águeda Rodríguez

38. Museo del tiempo. Ana Pérez. Tercera clasificada

39. Hacia la ruina. Jesús Hernando

40. La casa abandonada con ojos. Elena Parrilla

41. Fuente o basurero. Carlos de San Luis

42. Entre ruinas. Tomás González. Segunda clasificada

43. Dormitorio principal. Miguel Ángel Andrade

44. Estrellado. Raquel Esteban

45. Cruzando puertas. Nieves González

Club de cine Espigador@s: Mi tío

Aunque parezca mentira, en todos los años que llevamos del Club de cine todavía no habíamos visto ninguna película de Jacques Tati. Menos mal que nuestra compañera Carmen ha puesto remedio a tan clamoroso olvido.

Veremos Mi tío, donde Tati retoma su personaje más famoso, monsieur Hulot (protagonista de su filme anterior, Las vacaciones del señor Hulot (1953)), que interpretará en sus películas posteriores y que se ha convertido en un icono de la historia del cine.

Curiosamente, Mi tío se estrenó en el año 1958, el mismo en que lo hizo Sed de mal (Orson Welles), que vimos en la sesión anterior.

Carmen nos explicará en vivo y en directo las razones de su elección.

Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958) 120’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 20 de febrero de 2025, 19:00h

Club de cine Espigador@s: Sed de mal

Hoy le toca el turno a un clásico, y nos estamos refiriendo tanto al director como al filme que vamos a ver en nuestro Club de Cine. Se trata de Orson Welles (convertido hoy en clásico, todo lo contrario de su intención y su consideración cuando rodó sus películas) y de una de sus películas más famosas, especialmente por el plano secuencia con el que comienza.

Ya vimos hace unos años su ópera prima, Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), considerada tradicionalmente una de las mejores, si no la mejor película de la historia del cine, en el curso que dedicamos a los homenajes que hacía Woody Allen a sus pelis favoritas en Rifkin’s Festival (2020).

Quien ha elegido la película es nuestro compañero Jaime y estas son sus razones:

“He elegido Touch of evil (“un toque de maldad”, título que encuentro mucho más sugerente que “Sed de mal”, como se llamó en España) en primer lugar porque es un clásico hecho en Hollywood, la fábrica de sueños que, lo queramos o no, conforma buena parte de la visión del mundo en general y la del amante del cine en particular. De hecho, pertenece al género más genuinamente americano del cine, exceptuando al western: el cine negro, noir, con sus historias sórdidas de detectives y criminales.

En segundo lugar porque, a pesar de ser un clásico, nada a contracorriente. Empezando por sus personajes, arquetípicos pero que chocan con alguna de las convenciones del género -el policía mejicano íntegro frente al corrupto estadounidense, el mafioso inepto, la esposa del policía ingenua pero valiente-; siguiendo por su despliegue visual y sonoro, bien presente desde el plano secuencia inicial, tema que hemos tratado mucho en este club; y terminando por el barroquismo de la puesta en escena y la historia, en la que la verdad siempre parece que se nos escapa en medio de un decorado expresionista de decadencia y corrupción.

Y en tercer lugar por la fuerza de la historia, que Welles tomó de una mediocre novela Pulp y convirtió en una tragedia shakespeariana, en la que los personajes se ven abocados a un final que parece inexorable. Fuerza que se apoya en el complejo personaje que construye Orson Welles, el auténtico protagonista de la historia, repugnante pero obsesionado por la justicia y con un, se intuye, complejo pasado.”

¡Nos vemos esta tarde!

Sed de mal (Touch of Evil, Orson Welles, 1958) 108’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 6 de febrero de 2025, 19:00h

Club de fotografía: Contrastes

El contraste dota de identidad a las cosas, marca su diferencia y las hace únicas. Colores, luces, sabores, texturas, rasgos, emociones, pensamientos. Todo tiene su contraste, solo hay que buscarlo o crearlo. Esa ha sido la tarea de nuestros fotógrafos para este nuevo reto de 2025. Aquí están los resultados.

  1. Claroscuro del conocimiento. Ana I. Iglesias

2. Surtido de hilos.
Elena Parrilla

3. Luz al final del túnel.
Yolanda Ferrero

4. Contraste a lo Rothko.
Elena Parrilla

5. Abandono.
Carlos de San Luis

6. Moda negro con fondo rojo.
Sofía Sevillano

7. Alineación de satélites con luna llena.
Enrique Salas

8. En el cerro.
Nieves González

9. Atardecer en La Palma.
Sergio Rodríguez

10. Filamento.
Yolanda Ferrero

11. Futuro.
Águeda Rodríguez

12. Araña.
Yolanda Ferrero

13. Noche.
Ana I. Iglesias

14. Herramienta de color.
Jesús Hernando

15. Elegante.
Jesús Hernando

16. Buenos vecinos.
José Luis Peláez.
Segunda clasificada


17. Blancas y negras.
José Luis Peláez

18. A dos velas.
José Luis Peláez

19. Saludable.
Jesús Hernando

20. Luz y penumbra.
Charo Martínez

21. Nervios de acero.
Raquel Esteban

22. Barreras.
Víctor M. Simón

23. Tacón y deporte para las mismas piernas.
Sofía Sevillano.

24. Buda escondido.
Nieves González

25. Hombre de acero, mujer de sueños.
Ana Pérez

26. Presente.
Águeda Rodríguez

27. Anochecer en la plaza.
Carlos de San Luis

28. Raíces lejanas.
Raquel Esteban

29. Rojo y negro.
Charo Martínez.
Tercera clasificada

30. Luces de neón.
Sergio Rodríguez

31. Lluvia en los cristales.
Enrique Salas

32. Desde mi ventana.
Enrique Salas

33. Carpe diem.
Ana Pérez

34. Contraste en movimiento.
Víctor M. Simón

35. Oferta mercadillo o bizum monedas.
Sofía Sevillano

36. Ondas entre cemento y hierba.
Ana I. Iglesias

37. Arte de la tierra y escultura.
Charo Martínez

38. Contraste de rojo sobre verde.
Elena Parrilla

39. En las afueras.
Carlos de San Luis

40. Capas.
Víctor M. Simón

41. Pies.
Nieves González

42. Pasado.
Águeda Rodríguez

43. Mundo en miniatura.
Ana Pérez

44. Noche en Cracovia.
Sergio Rodríguez

45. Aferrado.
Raquel esteban.
Primera clasificada