Club de cine Espigador@s: Un buen día lo tiene cualquiera

Es una expresión popular, pero también es el título de la película que veremos este jueves en el Club de cine, rodada, además, en Valladolid. Si no recuerdo mal, cuando se estaba rodando su título provisional era «Dando la brasa» o algo así  (y después de ver la película se podrá comprender la razón). Recuerdo asistir al rodaje como espectador en la Facultad de Derecho, donde creó una gran expectación. Y su preestreno en el Teatro Calderón, en una proyección especial, antes de su lanzamiento comercial.

Desde «inclasificable obra de arte anómalo» hasta «costumbrismo desaliñado» o «comicidad patética»: esos son algunos de los calificativos que se le han aplicado a la peli de Santiago Lorenzo, que ya sorprendió con su primera película, «Mamá es boba» (1997), rodada en la vecina Palencia. (A propósito, como se puede comprobar, entre ambas películas transcurrieron diez años, lo que da una idea de la dificultad que tiene levantar una película, no es extraño que Lorenzo se dedique ahora a escribir novelas).

La obra de Santiago Lorenzo se completa con lo primero que hizo, el cortometraje Manualidades (1991), nominado a mejor corto documental en los Goya, cuando resulta que era una comedia en formato de falso documental. Curioso.

Vallisoletanos (de ancestros o de adopción) son también los protagonistas del largometraje, Diego Martín y Juan Antonio Quintana. Y con ellos nos despediremos hasta el año que viene. Felices fiestas.

Un buen día lo tiene cualquiera (Santiago Lorenzo,2007)

Jueves, 21 diciembre 2017, 19:00h,

Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid

Club de cine Espigador@s: El arpa birmana

Descubrí El arpa birmana (Biruma no tategoto, 1956) en una lejana Seminci (hay que ver lo que da de sí nuestro festival), en uno de esos ciclos paralelos que complementaban tan bien la Sección Oficial. Y tengo que confesar que no he visto ninguna película más de Kon Ichikawa (el resto de su obra tampoco es que se haya distribuido mucho fuera de su país), de modo que para mí sigue siendo el director de una única película, pero con esta basta y sobra para tenerlo en un lugar preeminente de mi Parnaso particular.

Un poco de información objetiva extraída de la Wikipedia:

«El arpa birmana (Biruma no tategoto) es una película japonesa en blanco y negro de 1956, dirigida por  Kon Ishikawa. Está basada en la novela juvenil homónima, del escritor japonés Michio Takeyama. Es la primera película de Ichikawa que se vio fuera de su país natal, y es «una de las primeras películas en retratar los efectos de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista del ejército japonés. La película estuvo nominada para el Premio Óscar de 1957, en la categoría Mejor Película en lengua extranjera, que había sido creada en esa entrega.»

Y una curiosidad: el propio Ichikawa rodó un remake de su película, en 1985, en color, con diferentes actores. Esto no suele ser habitual, aunque lo han hecho tanto directores clásicos como modernos (Michael Mann, Frank Capra, Michael Haneke, Howard Hawks, Yasujiro Ozu o el caso más famoso, Alfred Hitchcock con El hombre que sabía demasiado), como puede verse en este artículo, en el que se olvidan tanto de John Ford (que, si no recuerdo mal, hizo remakes de alguna de sus películas mudas), como de Kon Ichikawa:

http://www.indiewire.com/2013/11/10-directors-who-remade-their-own-movies-91369/

Lo más sorprendente del auto-remake de El arpa birmana es que la planificación es idéntica y tienes la impresión de estar viendo una versión coloreada de la película original.

El arpa birmana (Biruma no tategoto, Kon Ichikawa,1956)

Jueves, 7 diciembre 2017, 19:00h,

Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid

Club de cine Espigador@s: Mi vida sin mí

«Siento pereza inicial al embarcarme en La librería, la última película de Isabel Coixet, ya que, con la excepción de la preciosa Cosas que nunca te dije, mi desencuentro con su cine ha sido permanente.» Carlos Boyero dixit. A mí me pasa lo mismo, pero con una diferencia: mi excepción preciosa es Mi vida sin mí (2003).

No había visto sus primeras películas (Mira y verás (1984), Demasiado viejo para morir joven (1989), Cosas que nunca te dije (1996), A los que aman (1998)), pero entré en el desparecido cine Mantería una tarde solitaria cuando se estrenó Mi vida sin mí (2003) y salí conmocionado.

Tras ello, era difícil que me gustara (o que me gustara tanto) cualquier otra cosa que dirigiera después (como así fue), pero es que algunas me han parecido incluso un pelín pretenciosas (La vida secreta de las palabras (2005), Mapa de los sonidos de Tokyo (2009)). Hay encargos para olvidar (Another me, 2013) y otras que no están mal, sin más (Aprendiendo a conducir (2014), Nadie quiere la noche (2015)). Se me han escapado un par de ellas de ficción y los documentales.

Y tengo pendiente La librería, aunque, a tenor de las palabras de Boyero, no creo que me decepcione:

«Coixet describe todo esto con una delicadeza y un tono cercanos a la orfebrería. Imágenes, diálogos, silencios, pequeños y reveladores gestos conviven en armonía, arropados por una atmósfera magnética y veraz. Su intimismo es contagioso. Y la historia que me han contado sigue conmigo durante el resto del día. Se supone que ocurren pocas cosas, pero me ha tocado y reconozco en qué fibras emocionales. La llevo dentro.»

Bueno, pues eso es lo que a mí me pasa con Mi vida sin mí.

Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003)                                                                        Jueves, 23 de noviembre de 2017, 19:30h                                                                    Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid

Club de cine Espigador@s: Un nuevo curso (y van…)

Y van… ¿siete? ¿ocho? Se ha convertido en algo tan habitual lo de acudir los jueves alternos al Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Valladolid que uno ya pierde la cuenta.

Seguiremos con nuestra propuesta habitual de alternar una película «clásica» (no clásica en el sentido literal, eso que viene en llamarse «cine clásico» y que los semióticos llaman MRI -Modo de Representación Institucional-, es decir, el cine de Hollywood; sino una película que haya sido importante en la historia del cine, o represente un movimiento artístico determinado, o esté dirigida por uno de los autores más reconocidos o…) con otra rodada en el siglo XXI. Y, por supuesto, también descubriremos rarezas.

Este año dedicaremos una especial atención al cine ruso, ya que se cumplen cien años de la Revolución Soviética, y al cine español, que hemos descuidado en anteriores ocasiones, proyectando, incluso, una película rodada en Valladolid.

Veremos, como digo, cine ruso (Eisenstein, Pudovkin, Tarkovsky, Zvyagintsev), español (Lorenzo, Coixet, Camus, Grau), pero también alemán (Gester), japonés (Ichikawa), inglés (Reisz), estadounidense (Akers-Dupre, Romero, Coppola), portugués (Gomes) y francés (Rivette); nos asomaremos a movimientos como el free cinema o la escuela de Barcelona, mezclaremos ficción y documental, blanco y negro y color, mudo y sonoro… A ver cómo resulta el cóctel.

Inauguramos con Octubre, la película de Eisenstein, casi casi el mismo día en que se cumplen exactamente cien años de los acontecimientos que cuenta: ¡todo el poder para los soviets!

Octubre (Sergei M. Eisenstein, 1928) 100′ – Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid

9 de noviembre de 2017, 19:00h