Club de fotografía: Lugares abandonados

Nada hay más romántico y decimonónico que una ruina. Los lugares abandonados y las ruinas, encarnan a la perfección ese estado de ánimo melancólico, desesperado e inevitable del abandono, la pérdida, la soledad o la fugacidad, esas grandes tragedias del espíritu humano que tanto gustaban a los románticos.

Nuestros fotógrafos no nos abandonan y han buscado este mes con sus objetivos esos lugares que se mantienen, pese a todo, como testigos del ayer.

  1. El campo sí tiene puertas. Ana I. Iglesias

2. Rincón de la casa deshabitada. Charo Martínez

3. Hora de comer. José Luis Peláez

4. Abolengo caído. Ana I. Iglesias

5. Escalera al infierno. Ana Pérez

6. La posada. Sofía Sevillano. Primera clasificada

7. Cerrado 24 horas. Raquel Esteban

8. Pasen y vean. Víctor M. Simón

9. Abandono social. Carlos de San Luis

10. Se vende, soleado. José Luis Peláez

11. Era abandonada. Charo Martínez

12. Desmantelando. Jesús Hernando

13. Ignorado. Tomás González

14. Aquí hubo fiesta. Nieves González

15. Cierra al salir. Miguel Ángel Andrade

16. El peso del tiempo. José Luis Peláez

17. Electra. Yolanda Ferrero

18. Escupiendo malas hierbas. Elena Parrilla

19. Fábrica abandonada. Nieves González

20. Esquina de la vaquería. Ana I. Iglesias

21. Atardecer en Las Norias. Raquel Esteban

22. Hierbas en ventana. Sofía Sevillano

23. Polea de pozo abandonado. Charo Martínez

24. Bienvenidos. Víctor M. Simón

25. Sin noticias. Tomás González

26. Silencio y olvido. José Miguel Hernández

27. Musgo nuevo propietario. Miguel Ángel Andrade

28. Cielo abierto. Águeda Rodríguez

29. Recuerdos abandonados. Carlos de San Luis

30. Verja. Águeda Rodríguez

31. Paredes. Nieves González

32. Sola en el solar. Ana Pérez

33. La casa con tocado verde. Elena Parrilla

34. Pasado. Jesús Hernando

35. En la esquina. Víctor M. Simón

36. Fin a la harina. Sofía Sevillano

37. Zapato. Águeda Rodríguez

38. Museo del tiempo. Ana Pérez. Tercera clasificada

39. Hacia la ruina. Jesús Hernando

40. La casa abandonada con ojos. Elena Parrilla

41. Fuente o basurero. Carlos de San Luis

42. Entre ruinas. Tomás González. Segunda clasificada

43. Dormitorio principal. Miguel Ángel Andrade

44. Estrellado. Raquel Esteban

45. Cruzando puertas. Nieves González

Club de cine Espigador@s: Mi tío

Aunque parezca mentira, en todos los años que llevamos del Club de cine todavía no habíamos visto ninguna película de Jacques Tati. Menos mal que nuestra compañera Carmen ha puesto remedio a tan clamoroso olvido.

Veremos Mi tío, donde Tati retoma su personaje más famoso, monsieur Hulot (protagonista de su filme anterior, Las vacaciones del señor Hulot (1953)), que interpretará en sus películas posteriores y que se ha convertido en un icono de la historia del cine.

Curiosamente, Mi tío se estrenó en el año 1958, el mismo en que lo hizo Sed de mal (Orson Welles), que vimos en la sesión anterior.

Carmen nos explicará en vivo y en directo las razones de su elección.

Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958) 120’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 20 de febrero de 2025, 19:00h

Club de cine Espigador@s: Sed de mal

Hoy le toca el turno a un clásico, y nos estamos refiriendo tanto al director como al filme que vamos a ver en nuestro Club de Cine. Se trata de Orson Welles (convertido hoy en clásico, todo lo contrario de su intención y su consideración cuando rodó sus películas) y de una de sus películas más famosas, especialmente por el plano secuencia con el que comienza.

Ya vimos hace unos años su ópera prima, Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), considerada tradicionalmente una de las mejores, si no la mejor película de la historia del cine, en el curso que dedicamos a los homenajes que hacía Woody Allen a sus pelis favoritas en Rifkin’s Festival (2020).

Quien ha elegido la película es nuestro compañero Jaime y estas son sus razones:

“He elegido Touch of evil (“un toque de maldad”, título que encuentro mucho más sugerente que “Sed de mal”, como se llamó en España) en primer lugar porque es un clásico hecho en Hollywood, la fábrica de sueños que, lo queramos o no, conforma buena parte de la visión del mundo en general y la del amante del cine en particular. De hecho, pertenece al género más genuinamente americano del cine, exceptuando al western: el cine negro, noir, con sus historias sórdidas de detectives y criminales.

En segundo lugar porque, a pesar de ser un clásico, nada a contracorriente. Empezando por sus personajes, arquetípicos pero que chocan con alguna de las convenciones del género -el policía mejicano íntegro frente al corrupto estadounidense, el mafioso inepto, la esposa del policía ingenua pero valiente-; siguiendo por su despliegue visual y sonoro, bien presente desde el plano secuencia inicial, tema que hemos tratado mucho en este club; y terminando por el barroquismo de la puesta en escena y la historia, en la que la verdad siempre parece que se nos escapa en medio de un decorado expresionista de decadencia y corrupción.

Y en tercer lugar por la fuerza de la historia, que Welles tomó de una mediocre novela Pulp y convirtió en una tragedia shakespeariana, en la que los personajes se ven abocados a un final que parece inexorable. Fuerza que se apoya en el complejo personaje que construye Orson Welles, el auténtico protagonista de la historia, repugnante pero obsesionado por la justicia y con un, se intuye, complejo pasado.”

¡Nos vemos esta tarde!

Sed de mal (Touch of Evil, Orson Welles, 1958) 108’

Auditorio de la Biblioteca Pública de Valladolid, jueves 6 de febrero de 2025, 19:00h